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Gabriela Martínez, la mujer detrás de Felina, el local de lencería que creó de la nada en Santa Fe

Un error administrativo provocó que durante meses no cobre su sueldo y se las rebuscó vendiendo bombachas y corpiños. Hoy tiene dos locales de lencería en la ciudad, vende de manera online y es una referente del rubro en Santa Fe.

Gabriela Martínez empezó desde muy abajo. Comenzó a vender ropa interior golpeando puerta por puerta y hoy es dueña de uno de los locales más reconocidos de lencería de la ciudad de Santa Fe: Felina. Este año cumple 22 años desde la inauguración de la primera sucursal y en una entrevista con AIRE contó cómo aprendió a enfrentar las dificultades e identificar las oportunidades en el rubro comercial.

Martínez es docente de educación especial aunque ya no ejerce, pero cuando comenzó a ser comerciante aún trabajaba de eso en una escuela. Por un error administrativo estuvo tres meses sin percibir su sueldo y cuando cobró invirtió el dinero en comprar las primeras bombachas y corpiños, que se los vendía a amigos y conocidos, yendo a mostrarles casa por casa.

Felina
Por un error administrativo, Martinez estuvo tres meses sin percibir su sueldo y cuando cobró ese dinero lo invirtió en comprar las primeras bombachas y corpiños.

Por un error administrativo, Martinez estuvo tres meses sin percibir su sueldo y cuando cobró ese dinero lo invirtió en comprar las primeras bombachas y corpiños.

Varios años después se puso en contacto directamente con las fábricas y se convirtió en una de las primeras distribuidoras mayoristas que recorría la provincia, en un ámbito del cual generalmente se encargaban los hombres. En ese momento puso un depósito en su casa y adquirió mucha experiencia en el rubro, lo que le permitió luego poder abrir un local en el año 2000', ubicado en Aristóbulo 6400, donde estuvo tres años.

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Luego se mudó a pocas cuadras y consideró que ese fue el gran crecimiento de Felina. "En ese momento invertí mucho dinero en publicidad en televisión, en programas emblemáticos como los de Marta Goyri o Adriana Bassi", dijo. Más tarde diversificó su oferta de productos y agregó otros tales como pijamas, trajes de baño y ropa interior de hombres.

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El local de Felina en la peatonal San Martín.

El local de Felina en la peatonal San Martín.

Hoy tiene dos locales, uno central en Aristóbulo de Valle al 5900 y otro en la peatonal San Martín al 2400. Síntoma de la época, también vende de manera online y envían sus productos a otras provincias. Tiene 12 mujeres trabajando con ella, repartidas en los tres canales de venta. Además, afirmó que "en mi familia somos un clan de mujeres y me muevo muy cómodamente en ese ámbito. Me gusta este cambio de la mujer abriéndose pasos en distintos lugares masculinos y dejando el camino para que otras lo puedan hacer".

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La casa central de Felina, en Aristóbulo del Valle al 5900.

La casa central de Felina, en Aristóbulo del Valle al 5900.

Muy conectada con lo femenino, en el local reciben mujeres de todas las edades y cuentan una amplia variedad de talles y de modelos para cubrir todos los gustos y necesidades. Respecto de las preferencias de sus clientas, afirmó que "fue cambiando y la mujer cada vez pide más moda, sale de la lencería tradicional, de los colores clásicos. Ahora exigen colores más jugados, lencería con detalles. Inclusive las señoras, algo que antes quedaba para las más jóvenes". "La lencería sexy ya no va con la edad porque hoy cualquier mujer de cualquier edad busca estar linda y cómoda con ella misma", agregó.

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El mayor desafío que tuvo desde que comenzó a ser comerciante fue el de tener un local propio, pero mediante el ahorro y el trabajo constante logró concretar ese sueño y compró una casa vieja que la remodeló e hizo un local. Esa es la sucursal de Aristóbulo del Valle al 5900, que tiene tres pisos.

Felina
El mayor desafío que tuvo desde que comenzó a ser comerciante fue el de tener un local propio, y mediante el ahorro y el trabajo constante logró concretar ese sueño y compró una casa vieja que la remodeló e hizo un local.

El mayor desafío que tuvo desde que comenzó a ser comerciante fue el de tener un local propio, y mediante el ahorro y el trabajo constante logró concretar ese sueño y compró una casa vieja que la remodeló e hizo un local.

A las mujeres que quieren aventurarse en caminos como el que tomó ella, les recomendó que tenga "tenacidad", y se puso como ejemplo: "Empecé muy de abajo vendiendo a mis familiares puerta a puerta, pasaron momentos muy difíciles en la economía del país y no fue fácil", pero recomendó que en el camino "ser honesta es fundamental".

Luego en cuanto al crecimiento del local estableció varios pilares para tener en cuenta: "La atención, la buena disposición, atender correctamente y mostrando la mercadería es lo importante. Después es importante tener productos surtidos, invertir, tener siempre variedad en los locales y tener buenos precios, de eso también depende el éxito", concluyó.