jueves 26 de noviembre de 2020
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La historia de una mujer que se hizo fuerte en un rubro de hombres y dirige una empresa fúnebre

Ximena Puopolo es la presidenta de Santa Lucía, la compañía de servicios fúnebres que se fundó hace 53 años. En esta entrevista con Aire Digital, cuenta cómo aprendió a gerenciar la firma y cómo afectó la pandemia a una instancia esencial en la condición humana.

En el solemne mundo de las compañías fúnebres, los hombres suelen ser los protagonistas, pero en Santa Fe hay una excepción: se llama Ximena Puopolo, es joven y no parece encajar en el arquetipo de presidenta de una empresa fúnebre.

Las apariencias engañan. Puopolo hace más de diez años que trabaja en el rubro más cercano a la muerte y al dolor, pero su carrera profesional parecía tener otro rumbo. Se recibió de abogada muy joven, hizo un posgrado en Mediación, Negociación y Resolución de Conflictos en la UCA (Buenos Aires) y en el medio de todo esto se enamoró y se casó con Juan Carlos Gualini, el hijo del fundador de la empresa de Servicios Fúnebres Santa Lucía.

La historia de una mujer que se hizo fuerte en un rubro de hombres y dirige una empresa fúnebre

“En el 2007, mi marido me dijo te necesito en la empresa y vine para acá. No tenía ni idea de cómo se manejaba todo esto”, recordó en una entrevista con Aire Digital. Gualini apostó a formarla en un rubro en el que siempre hay sorpresas y de las tristes.

“Recuerdo que estábamos cenando un sábado a la noche en un bar de avenida Freyre, que está en la esquina de Santa Lucía, y Juan Carlos me dice: ‘Vos tenés que entender bien cómo es el proceso. Andá ahora con el coche que está saliendo para buscar a una persona fallecida”, contó. Puopolo se subió al coche fúnebre y se metió de lleno en la organización del último ritual de cada persona.

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Ximena Puopolo y Juan Andrés Gualini están al timón de la empresa, junto al vicepresidente Francisco Rosciani.

Ximena Puopolo y Juan Andrés Gualini están al timón de la empresa, junto al vicepresidente Francisco Rosciani.

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“En esos años aprendí mucho de mi marido y también de algunos empleados como Héctor Brunogli, que llevaban décadas en la empresa y sabían un montón. Puede ser que al principio llamaba la atención ver a una mujer en este rol, pero yo nunca me hice problema”, reconoció.

En esos años aprendió que “el respeto se gana y no necesariamente tiene que ver con el género”. Con capacidad de laburo y oficio para “no pifiarla” en las decisiones quebró resistencias y sumó más responsabilidades.

En el 2016 pasó a ser la vicepresidenta de Santa Lucía y al año siguiente pasó algo que nadie esperaba: falleció su marido a los 53 años. Una vez pasado el shock inicial y la primera etapa del duelo, Puopolo se hizo cargo del timón de la empresa.

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Por la pandemia, los velatorios se restringieron durante cinco meses. Hace tres semanas se permitieron pero con protocolos (hay un límite de personas por sala y no deben durar más de tres horas).

Por la pandemia, los velatorios se restringieron durante cinco meses. Hace tres semanas se permitieron pero con protocolos (hay un límite de personas por sala y no deben durar más de tres horas).

“Juan Carlos me venía preparando desde hace años, siempre fue muy generoso y me delegaba muchas cosas, pero lo que cambió es el peso de la decisión. Antes conversábamos juntos lo que había que hacer, ahora la decisión final en buena parte queda en mis manos, pero cuento con el vicepresidente que es Francisco Rosciani (socio fundador) y en la gestión de la firma me acompaña Juan Andrés Gualini, el hijo mayor de mi marido”, destacó.

Efecto pandemia

A tres años de haber asumido, Puopulo siente que recién ahora entiende bien cómo sostener la empresa, en la que trabajan unos 20 empleados. La pandemia de covid puso a prueba cada una de estas habilidades.

Los velorios se suspendieron durante cinco meses y recién hace 15 días se habilitaron y con protocolos específicos (no puede haber más de diez personas por sala, por ejemplo). “Fueron meses muy duros, porque lo que se está atravesando es grave”, admitió.

Ahora, las salas están abiertas y emergen otros problemas. “El más importante es que el Cementerio Municipal cierra a las 14 y sólo funciona durante la mañana. Eso complica el funcionamiento de las salas de velatorios y el cumplimiento de los protocolos, porque se superponen servicios”, advirtió.

Hay un tema más profundo en el que viene pensando desde hace años. Cuando su suegro Juan Carlos Gualini y sus socios fundaron Santa Lucía, la relación de los santafesinos con la muerte era diferente. “La gente dedicaba más tiempo a despedirse de sus seres queridos y los servicios fúnebres acompañaban esa tendencia. No es que ahora sea un trámite, pero ocupa un lugar distinto”, aseguró.

Quizás esta pandemia, que se transitó en buena parte sin poder velar a los fallecidos, volvió a poner en foco la importancia de esta instancia. Esa necesidad tan humana de estar cerca de los que sufren una pérdida irreparable, de acompañarlos, abrazarlos, contenerlos y mostrarles todo lo que significaba esa persona que se fue.