En septiembre de 2020, una joven de San José del Rincón denunció a su tío político -el esposo de su tía- por abusos sexuales que se cometieron a partir de los seis años y hasta los 16 años, según el testimonio que dio en la Justicia. El jueves 8 de julio, Jorge Ulises Pereyra fue imputado por abuso sexual con acceso carnal calificado por la guarda y en concurso ideal por corrupción de menores y un día después quedó en prisión preventiva a pedido del fiscal Roberto Olcese.
Tras el inicio del proceso judicial, la víctima de los abusos -identificada con la sigla M- tuvo una extensa charla con Luis Mino en la que contó el horror que vivió durante diez años. Lo que ella nunca imaginó es que su valentía para exponer el caso en Aire de Santa Fe repercutiría en muchas otras víctimas que a raíz de su relato se atrevieron a poner en palabras sus propios infiernos y a denunciar a otros abusadores. Solo en la última semana se registraron unas 12 denuncias de abusos sexuales en la Dirección de Género, Niñez y Familia de la Municipalidad de Rincón y en lo que va del año ya recibieron unas 100, una cifra que supera largamente las 70 que el organismo había recibido en todo el año 2020.
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A tres semanas de ese primer diálogo, M volvió a charlar con el programa Ahora Vengo sobre las repercusiones inmediatas de la entrevista: "Cuando llegué a mi casa ya me llegaban mensajes por WhatsApp y Facebook. Me escribieron de Recreo, Santo Tomé, de la zona de la Costa, pero nunca pensé que iba a ser tan grande. Conté mi historia tratando de ayudar y a raíz de esto llegaron otras historias, me pidieron ayuda. Yo sé que el Estado es responsable, pero si las víctimas vienen a buscar otras víctimas es porque algo está fallando".
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Uno de los casos que más trascendencia tuvo tras el testimonio de M fue el de al menos 14 víctimas que denunciaron una serie de abusos también en San José del Rincón y que ya cuenta con una pareja de entrenadores de triatlón detenida y en prisión preventiva. "No pensé que eran tantos casos ni que iba a explotar lo que explotó en Rincón. Mi hijo y mi hermana entrenaban con este señor. Cuando una de las víctimas me lo contó, me quedé helada y desde ese día no fueron más", dijo. Fue ella misma la que contuvo a esta víctima luego le brindó el apoyo necesario para que se anime a denunciar el hecho que hoy investiga la Justicia.
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Pañuelos Amarillos
M contó que después de su denuncia en Aire de Santa Fe, le llegó una innumerable cantidad de consultas, mensajes, y pedidos de ayuda, razón por la que decidió formar un grupo que sirva de contención y apoyo a las víctimas de abuso infantil. Es así como se creó "Pañuelos Amarillos Rincón", una página de Facebook en la que confluyen las experiencias anónimas de gente que se anima a contar sus vivencias y consejos en torno a esta problemática.
"Pañuelos Amarillos es un grupo de Tucumán. Cuando yo hago la denuncia en septiembre, mi mamá buscó contención en este grupo. Después de ese lunes en la radio, fueron tantas las consultas, preguntas que tuvimos, qué hacer, cómo hacer, nos pedían ayuda, que decidimos formar un grupo. Decidimos ponerle ese nombre siguiendo la misma línea de Tucumán. En un momento sentimos que se nos iba de las manos porque eran muchos casos y muy fuertes, pero nos comunicamos con la fundadora y nos dijo que íbamos bien, que había que contener y escuchar. Si no quieren denunciar, nos reunimos y charlamos", explicó.
"Nos contenemos entre todas y todas sentimos lo mismo, hablamos el mismo idioma. Nos entendemos porque somos víctimas. Lo que una vivió en carne propia, la otra lo siente. Hay muchos casos; chicas que llegan y no pueden expresar nada y las entendemos, porque es todo un proceso llegar a hacer la denuncia. Entienden que no las presionamos", contó M sobre la labor fundamental que lleva adelante junto con otras cinco jóvenes.
Pero la tarea no es para nada fácil y muchas veces se ven desbordadas por la gran cantidad de pedidos de ayuda que reciben. Es ahí cuando se contienen entre todas y siguen adelante, armando grupos, visitando los domicilios de las víctimas, buscando lugares seguros de encuentro, rotándose para atender a las consultas, pero sin dejar víctimas por escuchar y asesorar.
"Lo mejor que sentimos como grupo es que desde que todo esto salió a la luz, estamos seguras de que muchos abusadores no duermen tranquilos porque saben que en cualquier momento sus víctimas se despiertan y dicen 'voy a denunciar'", remarcó, y dijo que "ojalá todo esto sirva para que más personas se animen y rompan el miedo. Que el miedo sea de los monstruos que los siguieron durante toda la infancia".
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