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Así fue el ataque que mató a Garrafa y la indignante actitud del dueño: prometió ayuda y nunca regresó

Vecinos, estudiantes, docentes y trabajadores se reunieron en Ciudad Universitaria de la UNL tras una convocatoria para reclamar justicia por Garrafa y exigir que el ataque no quede impune.

La muerte de Garrafa, el perro comunitario de la Ciudad Universitaria de la UNL, ocurrió tras un violento ataque protagonizado por dos perros que ingresaron sin control al predio. El hecho se produjo el lunes alrededor de las 8.30, en pleno horario de ingreso de estudiantes y personal, y dejó al descubierto no solo la ferocidad del ataque, sino también el comportamiento del dueño de los animales, que se retiró del lugar tras prometer ayuda y jamás regresó.

Según relató Lucas, trabajador de seguridad que presenció la escena, en diálogo con el móvil de Ahora Vengo por AIRE. Los perros ingresaron solos por uno de los portones sobre la ruta 168. “El pitbull fue el primero que atacó: le mordía las piernas, mientras el otro perro le agarraba el cuello”, explicó. Garrafa se encontraba en la zona de la garita de seguridad, un lugar habitual para él.

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El ataque que mató a Garrafa y la actitud del dueño: prometió ayuda y nunca volvió

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En medio de la desesperación, el personal intentó separar a los animales con una botella de agua y un palo, mientras comenzaban a escucharse los gritos de los estudiantes que ingresaban al predio. El dueño de los perros, que venía caminando varios metros detrás, recién intervino cuando la situación ya era extrema.

“Cuando llega, abraza al pitbull y lo empieza a ahorcar para que suelte. Incluso decía que no lo iba a soltar”, relató Lucas. Tras varios segundos, el animal liberó a Garrafa, pero el peligro no terminó ahí: mientras el hombre intentaba retirar al pitbull con una soga, el perro seguía lanzando mordiscones a las personas que estaban entrando a la Ciudad Universitaria. “No lo podía controlar”, afirmó el trabajador.

Antes de retirarse, el dueño aseguró que volvería para ayudar. “Dijo que lo llevaba a su casa porque no lo podía manejar, que iba a buscar la camioneta y regresaba para dar una mano”, recordó Lucas. Sin embargo, eso nunca ocurrió. “Se fue caminando y no volvió más. Lo dejó todo abandonado”, sostuvo.

A los pocos minutos del ataque, Garrafa murió producto de las graves heridas. Desde la comunidad universitaria remarcaron que ambos perros pertenecían al mismo dueño y que uno de ellos no era de raza pitbull, lo que refuerza una tenencia irresponsable.

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Garrafa está enterrado en la Ciudad Universitaria de la UNL.

Garrafa está enterrado en la Ciudad Universitaria de la UNL.

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