Mientras que en Argentina se espera la llegada de las vacunas de China y a días del comienzo de las clases presenciales, el reconocido inmunólogo e investigador del Conicet, Jorge Geffner, analizó la coyuntura de la pandemia del coronavirus en la Argentina. Con mucha claridad y precisión, adelantó que la gravedad de la segunda ola dependerá de la vacunación y de los cuidados que se tomen.
—¿Cree que habrá una segunda ola en Argentina?
—Yo creo que sí la vamos a tener porque el virus sigue circulando. En Argentina no llegamos a un umbral, como lo hizo Europa. Puede ser un tsunami o una ola muy pequeña, pero depende de los cuidados y de la vacunación. Si en abril o mayo, que se espera la segunda ola, ya tenemos vacunados a todos los mayores de 60 años, será menos la mortalidad. En Estados Unidos, por ejemplo, fue un desastre como encararon la segunda ola. Pero acá la podemos moldear entre todos. Si es brava, va a haber cosas que replantearse. No creo que haya cuarentena como al principio, pero sí es probable que haya suspensión de actividades en los colegios o en otros sectores. De todas formas no creo que sea ese el escenario porque la vacunación va avanzando.
—En una entrevista que realizamos a principios de diciembre con Marta Cohen, una verdadera referente en pediátrica, indicó que la pandemia no va a terminar de golpe porque tiene que ver con el cumplimiento de tres pilares: la inmunización de la mayor parte de la población con la vacuna, la responsabilidad individual y el testeo masivo, que es esencial. ¿Qué piensa de esos tres pilares? ¿Algo cambió?
—Los tres puntos que señaló Marta Cohen siguen siendo absolutamente correctos. Aprendimos algunas cuestiones más en el último mes y medio desde el momento que se grabó la nota. Las vacunas están siendo realmente muy efectivas, logran cerca de un 100% de prevención de infecciones de curso grave. En Israel y el Reino Unido se ha avanzado mucho en los últimos meses y lo que vimos es que las vacunas no solo previenen la infección, sino que los resultados también son muy buenos en cuanto a evitar la transmisión. El segundo punto que plantea Marta también es correcto: incluso los vacunados tienen que tomar medidas de protección, el distanciamiento y las medidas higiénicas. Otro punto importante es que en el último mes se nota una tremenda inequidad en la distribución mundial de vacunas. Hay un puñado de países que concentra el 70% u 80%, mientras que hay 110 países de los 200 que componen el mundo que no recibieron ni una. Esta inequidad es grave en dos sentidos: por razones humanas y porque es un mal negocio para los países que concentraron las compras. Mientras en otras latitudes el virus siga circulando, va a haber variantes como la de Brasil o la de Sudáfrica. Hay que variar la aplicación de las vacunas para parar la ampliación del virus.
—¿Los chicos tienen un sistema inmune más fuerte frente al corvid?
—Si, los pacientes pediátricos de hasta 16 años. Pero no pasa cuando hablamos de neonato, es decir, cuando recién tiene un mes de vida. Por fuera de esa edad, ya tienen respuesta inmune en el 99,9 % de los casos que cursan infecciones leves. Todavía no fueron incluidos en la vacunación pero dentro de poco lo serán, porque ya se están realizando los primeros estudios y calculo que van a andar bien.
—¿Las mujeres embarazadas con covid, lo trasmiten al niño por nacer?
—Tienen la posibilidad de transmitir. Cuando ves los estudios del Reino Unido y Estados Unidos se ve que la frecuencia tomada globalmente es baja. La mayoría no lo transmite al feto pero si hay algunos casos documentados y otras en las que ocurrieron abortos.
—¿De qué depende la continuidad de las clases presenciales? ¿De la burbuja, del distanciamiento, del transporte, cuál es la clave?
—Depende de los factores que mencionaste, en gran medida. Es una logística que involucra al transporte, el sistema de burbuja, la inmunización de docentes, el distanciamiento. Todo eso más la problemática de que las escuelas son diferentes y la logística es diferencial e híbrida. Hablamos de un retorno más pautado. En estos momentos Argentina tiene una curva de contagios descendente, pero si con el cambio estacional comienza a ascender, nos tenemos que replantear la continuidad con un monitoreo semanal. Es una realidad dinámica. Convivimos con un bicho problemático, no podemos predecir el comportamiento. Puede ocurrir que paremos y después retomemos. Si la situación epidemiológica es mala o si aumentan los contagios por la escolaridad, debe ocurrir eso.
—Para eso las aulas deben estar ventiladas, ¿pero en mayo que comienza el frio qué va a pasar?
—No se puede pensar en aulas sin ventilar y con 20 alumnos adentro. Ahora se va a monitorear la concentración de los chicos con la medida de dióxido de carbono que hay en el aire. Varias universidades están trabajando en dispositivos que se usarán en algunos colegios. Lo que si hay que tener mucho cuidado con lo que uno anota en la hoja de ruta, en el papel porque después hay que controlar que se pongan en práctica.
—Dependiendo de cuándo termine la pandemia, un año o más ¿Cuál va a ver el impacto en la salud? ¿La salud mental de todos nosotros cambió, cambiará luego de la pandemia?
—En el mejor de los casos, la inmunidad de rebaño se logrará a fin de año, pero no se va a acabar va a seguir habiendo focos y debemos seguir con medidas protectoras. En cuanto a impacto en salud hay que pensar en lo que deviene del individuo que se infectó. En segundo lugar, el aspecto psicológico. Y en tercer lugar, otras patologías que fuimos desatendiendo, por ejemplo los controles o estudios que por el funcionamiento de los hospitales o la emergencia dejamos de lado. Hay muchas patologías importantes bastante desatendidas e incluso campañas de vacunación normales, que están bastante atrasadas.
—¿Por qué están convencidos de que vamos a alcanzar la inmunidad rebaño al final de 2021?
—Eso depende de las vacunas que lleguen. Uno piensa que a mitad de año se va a liberar la compra y se espera la llegada de mayor cantidad. En logística, tenemos la capacidad para inmunizar en pocos meses. Sin embargo, tenemos un defecto como país y debemos convertirlo en apuesta al futuro. Tenemos que ser un país productor de vacunas. Tenemos la experticia y es necesario el apoyo.
—¿Cómo venimos atravesando la vacunación?
—Venimos atrasados porque está atrasado el suministro. El plan original era tener unos 8 millones vacunados antes de terminar el verano. No se debe a la aplicación, sino a que llegan pocas dosis. Es bueno saber que se esperan tres embarques de dosis.
Las medidas que hay que mantener
Durante la entrevista, Geffner también fue consultado por el resto de los periodistas de la mesa de Ahora Vengo, sobre otras cuestiones relacionadas al coronavirus y la pandemia. Además, indicó el mejor camino a seguir en cada paso y el análisis que es necesario realizar antes de tomar medidas por el covid.
—¿Incluso las personas vacunadas deben seguir con las medidas de protección porque si se enferman pueden contagiar a los demás?
—La persona vacunada no va a tener una infección grave pero si puede transmitir el virus. En Israel vemos que lo primeros resultados muestras una eficacia del 70% o 75% en el corte del proceso. Resta ese 25% que sigue siendo mucho.
—¿La cuestión del clima influye?
—Si, pero de forma indirecta. Hay otros virus, como la influenza, que son estacionales pero con el covid no es el caso. En general, cuando hay clima lindo la gente está menos tiempo en espacios cerrados. Y lo que hay que evitar es estar en ámbitos cerrados donde hay mayor probabilidad de contagio. Podemos ventilar y disminuir la cantidad de personas.
—¿Las mutaciones seguirán? ¿Esto es habitual como en otros virus, por ejemplo, la gripe para la que hay que modificar la vacuna todos los años?
—Tal cual, por eso la antigripal del año pasado no será la misma que el año que viene. En el caso del covid, cambia menos que otros virus, como por ejemplo el VIH para el cual nunca se encuentra una vacuna porque cambia tanto. Pero si el coronavirus se sigue extendiendo por otras regiones, las mutaciones como la de África o Brasil no van a ser la excepción, sino la regla.
—Los desafíos en la pandemia se fueron corriendo. ¿Ahora a qué hay que ponerle mayor atención a la vuelta a clases, a los cambios de estaciones?
—Ese es un eje difícil de abordar en términos generales, pero es pertinente e importante. Hay que monitorear todas las cosas de forma permanente. Frente a las nuevas variantes de Brasil, el control de fronteras debe ser estricto. El retorno a clases es importante, pero si la curva asciende, hay que dar marcha atrás y calibrar semana a semana lo que hacemos.
—¿Cuáles son las diferencias de las vacunas que ya llegaron a Argentina? La Sputnik V de Rusia, la Covishield de la India y la de Sinopharm, desarrollada en China.
—En términos de seguridad y eficacia tienen resultados comparables, son todas seguras y eficaces. Pero las estructuras son muy diferentes. La de China usa un virus enterito e inactivado. Es parecido a lo que hacemos con la antigripal. Las otras dos usan otro virus, el adenovirus, también muerto.
—Hay una frase del escritor británico Robert Macfarlane que dice: “El planeta nos está recordando nuestra insignificancia y nuestro vulnerable entrelazamiento con el mundo”. ¿Sentís que nos hicieron un llamado de atención?
—Es muy linda la frase. Hay un llamado de atención desde una perspectiva ecológica con la que fallamos. El inicio de la pandemia tiene que ver con un avasallamiento del hombre de todos los recursos naturales que debería dejar a otras especies. Mientras sigamos avasallando todo, el virus va a seguir existiendo.
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