La cardióloga Liza Bergues explicó en AIRE cómo actúan, qué beneficios tienen y por qué no representan una solución mágica, sino una herramienta dentro de un abordaje integral.
La obesidad y el nuevo marco global de tratamientos
La entrevista con la Dra. Liza Bergues se dio en un momento clave: la OMS publicó por primera vez recomendaciones globales sobre los agonistas GLP-1, fármacos inyectables que revolucionaron el tratamiento de la obesidad y que ya están disponibles en Argentina.
Según explicó la especialista, estos medicamentos actúan sobre la hormona de la saciedad, cuya deficiencia es habitual en personas con exceso de peso. Al estimular su liberación, los pacientes se sienten satisfechos más rápido, comen menos y experimentan un vaciamiento gástrico más lento.
Un fármaco que reduce peso, pero también riesgo cardiovascular
Bergues remarcó que el impacto de estos medicamentos va más allá de la reducción de peso. La obesidad y la diabetes elevan notablemente el riesgo de infarto y de mortalidad cardiovascular: “Estas patologías multiplican las chances de morir por un evento cardíaco”, explicó.
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La semaglutida logró demostrar que, además de favorecer la pérdida de peso, disminuye ese riesgo, lo que explica el entusiasmo de las sociedades científicas y el impulso de la OMS para ordenar su uso. En Argentina, la formulación para diabetes se comercializa como Ozempic y la específica para obesidad, con mayor dosis, bajo el nombre Wegovy.
Obesidad: un medicamento útil, pero no una cura mágica
La médica fue categórica al desarmar la idea de una solución instantánea: “Este medicamento no es mágico; es un puente”. Señaló que su uso debe ser prescripto por especialistas en obesidad y diabetes, y acompañado por un equipo interdisciplinario integrado por nutricionistas y psicólogos.
Los GLP-1 se aplican una vez por semana, con una titulación progresiva. Los efectos adversos más frecuentes son gastrointestinales —náuseas, vómitos, diarrea o constipación— y suelen aparecer en las primeras semanas. La seguridad del fármaco, aun con uso crónico, es uno de los aspectos que más destacó la especialista.
El costo: la principal barrera para los pacientes
A pesar de su eficacia, el acceso continúa siendo un problema central. Bergues sostuvo que el costo es elevado y que la cobertura de las obras sociales todavía es limitada. En pacientes diabéticos, Ozempic suele estar cubierto, pero la dosis específica para obesidad —Wegovy— depende de cada prestador.
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La médica detalló que la etapa inicial del tratamiento puede rondar los 80.000 pesos mensuales y, una vez alcanzada la dosis plena para obesidad, el costo puede superar los 200.000 pesos. Esta barrera económica deja fuera a muchos pacientes que podrían beneficiarse, aunque para las aseguradoras la prevención resulta más costo-efectiva que tratar complicaciones futuras.
Obesidad: un cambio que depende del paciente
Bergues subrayó que, aunque la medicación puede generar remisión de diabetes y mejorar múltiples parámetros cardiometabólicos, el proceso solo se sostiene si el paciente adopta nuevos hábitos. Caminar, incorporar actividad física de fuerza, organizar las comidas y mejorar la calidad nutricional son pasos que determinan el éxito a largo plazo.
“La solución no está en la lapicera, está en el cambio de vida”, resumió la cardióloga. En ese sentido, insistió en que el medicamento debe funcionar como un apoyo para que la persona recupere el control de su salud.