Psitacosis en Santa Fe: el tráfico ilegal de fauna y la falta de control, las claves del aumento de casos
El riesgo no está en las plazas, sino en el contacto estrecho con aves sin control. Los síntomas pueden confundirse con una gripe, pero pueden derivar en cuadros graves.
El aumento de casos de psitacosis pone el foco sobre una problemática estructural en la región: el tráfico ilegal de fauna silvestre. Comprar un loro o una cotorra al costado de la ruta o en un mercado clandestino no solo es un delito ambiental, sino que también representa un riesgo directo para la salud pública.
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El último Boletín Epidemiológico de Santa Fe indica que hasta mediados de abril (SE 19) se notificaron 98 casos de Psitacosis, de los cuales 50 casos (51%) corresponden a casos confirmados o probables. Además, se confirmaron dos personas fallecidas, ambos de sexo masculino (37 años y 56 años) uno en el departamento Rosario y otro en La Capital.
Para entender el alcance de esta enfermedad, los mecanismos de contagio y cómo prevenirla sin caer en la paranoia urbana, AIRE habló con Noelia Aranda (M.V. 2823), médica veterinaria diplomada en medicina de aves de compañía.
El foco está en el contrabando, no en las plazas
Ante la presencia habitual de palomas en los espacios públicos de la ciudad de Santa Fe, suele surgir el temor. Sin embargo, Aranda es categórica al respecto: el peligro real no está en tomar mates en una plaza.
"La incidencia de casos en el ciclo natural de la enfermedad no es tan alta. El tema es que con el tráfico ilegal de fauna la gente tiene animales que no cuentan con ningún control sanitario y se genera un contacto estrecho. La mayor parte de los casos se da por psitácidos (loros, cotorras) de contrabando, no por animales de criadero", explica la especialista.
La experta aclara que, si bien el patógeno —que es una bacteria llamada Chlamydia psittaci— puede estar presente en cualquier ave (incluyendo palomas o gorriones, cuadro que técnicamente se conoce como ornitosis), el factor determinante es el nivel de exposición.
"Si estás encerrado en un galpón llenísimo de palomas que tienen la bacteria, el riesgo es mayor. Pero con las palomas que hay en una plaza, por la dispersión que hay en el aire, la carga infecciosa es menor. El verdadero problema que vemos en Santa Fe es el tráfico; la gente compra animales de forma ilegal, los tiene en la casa, les da besos, o les regala a los chicos un loro traído de contrabando", advierte.
Síntomas: la importancia de avisar al médico
La psitacosis suele ser una enfermedad subdiagnosticada porque sus manifestaciones leves se confunden fácilmente con un resfrío común o un estado gripal. Sin embargo, en sus variantes graves, el panorama cambia drásticamente.
Los principales síntomas a los que se debe estar atento son:
- Cefaleas muy marcadas (dolor de cabeza intenso).
- Fiebre alta, que puede alcanzar los 40°C.
- Sintomatología respiratoria, como dolor de pecho y tos.
- Neumonía en los casos más graves.
- Aumento del tamaño de los ganglios y trastornos intestinales.
La veterinaria remarca que el cuadro es especialmente crítico para embarazadas y personas inmunodeprimidas (por ejemplo, pacientes con VIH o con deficiencias en su respuesta inmunitaria), quienes integran el sector más vulnerable.
Un punto clave que señala Aranda es la falta de antecedentes en la consulta médica: "Cuando estuviste en un lugar con concentración de aves o nidos de cotorras y empezás con estos síntomas, es fundamental informarle al médico o a la guardia que estuviste expuesto. A veces no se tiene en cuenta que existen estas zoonosis, porque la gente no está acostumbrada a pensar que puede enfermarse por causa de un ave". Aunque es poco frecuente, el contagio de humano a humano ante un contacto estrecho también está descrito.
Diagnóstico complejo y tratamientos largos
Abordar la enfermedad en los animales tampoco es una tarea sencilla en el contexto local. Aranda comenta que en la práctica clínica se enfrentan a limitaciones diagnósticas, ya que las pruebas de PCR no están disponibles de forma inmediata en la zona y deben derivarse, lo que encarece los costos.
"Muchas personas no quieren costear un test, pero si no pagás el análisis, vas a tener que pagar el antibiótico, porque al ser un riesgo de salud pública, ante la sospecha se trata igual", señala. El tratamiento para las aves afectadas no consiste en vacunas (ya que no existen para esta patología), sino en un esquema prolongado de antibióticos específicos que se extiende por aproximadamente 40 días.
Pautas de prevención: higiene y responsabilidad
Para la especialista, la base de la prevención radica en la tenencia responsable, el corte definitivo a la compra ilegal y medidas diarias de higiene:
- Evitar el comercio ilegal: No comprar aves silvestres ni capturar ejemplares de la naturaleza (como pichones de cotorras argentinas).
- Controles periódicos: Quienes tengan aves de compañía legítimas deben realizarles chequeos anuales y consultar ante signos como ojos hinchados, secreción ocular o decaimiento.
- Ventilación e higiene: Mantener los ambientes limpios y ventilados. Al limpiar jaulas o zonas con deposiciones, humedecer las superficies previamente para evitar que el polvo ruede por el aire e inhalarlo.
- Protección al rescatar: Aquellas personas que asisten a aves urbanas heridas deben utilizar guantes, barbijo (especialmente en lugares cerrados o palomares) y lavarse minuciosamente las manos de manera posterior.







