menu
search
Salud | Hugo Valderrama | Neurociencias |

Microinfartos cerebrales: silenciosos en su mayoría, pero pueden ser nocivos

Los microinfartos afectan al cerebro en un diámetro de pocos milímetros, debido a la obstrucción del flujo sanguíneo en pequeñas arterias. La mayoría de la veces no hay síntomas, pasando totalmente desapercibidos en el momento.

Los microinfartos afectan al cerebro en un diámetro de pocos milímetros, debido a la obstrucción del flujo sanguíneo en pequeñas arterias. A medida que envejecemos, pueden presentarse alteraciones sobre estos vasos sanguíneos diminutos, con o sin repercusión. La mayoría de la veces no hay síntomas, pasando totalmente desapercibidos en el momento.

A diferencia de un ACV de arterias de mayor tamaño, donde dependiendo el área afectada, se sufren síntomas agudos (como ser debilidad en un brazo, pierna o la mitad del cuerpo, dificultad para hablar, ver o mantener el equilibrio, cefalea, entre otros).

Embed

Leer más ► Desequilibrio y caídas en mayores: "Generalmente es el volante, no las ruedas"

El problema se puede producir cuando estos microinfartos se van sumando, generando un efecto acumulativo. Si las calles de Santa Fe fueran redes neuronales y hay un pozo en una sola calle que no deja circular, no hay consecuencias graves, voy por otra calle, o sea por otra conexión neuronal. Pero si cada vez hay más pozos, que me impiden llegar a destino por otro camino, entonces empiezan las consecuencias.

microinfarto cerebral.jpg
El problema se puede producir cuando estos microinfartos se van sumando, generando un efecto acumulativo.

El problema se puede producir cuando estos microinfartos se van sumando, generando un efecto acumulativo.

A diferencia de las calles, las redes neuronales son plásticas, pero tienen un límite. Cuando ese límite es superado, los síntomas pueden ser desde declive en las funciones mentales, como la memoria, el razonamiento, la conducta, hasta dificultad para movernos. De manera lentamente progresiva, pueden producir lo que se denomina demencia vascular y/o síntomas similares a la Enfermedad de Parkinson.

Los microinfartos afectan al cerebro en un diámetro de pocos milímetros, debido a la obstrucción del flujo sanguíneo en pequeñas arterias.

Todo lo que daña las arterias del corazón, también daña las arterias del cerebro y la de todos los órganos. Hipertensión arterial crónica, colesterol elevado, diabetes, obesidad, sedentarismo, tabaco, insomnio y apneas del sueño, son los más frecuentes. Lo bueno es que más allá de la carga genética, todos estos factores son modificables por nuestro estilo de vida. Es básica la forma en que nos alimentamos.

Leer más ► Neurociencias: ¿por qué dos personas pueden tener recuerdos diferentes de un hecho?

Casi la mitad de los adultos Argentinos es hipertenso y a su vez, la mitad de ellos lo desconoce. La principal causa es el exceso de cloruro de sodio (sal), en lo que comemos. Uno de cada tres tiene colesterol elevado y uno de cada diez es diabético, por el exceso de azúcar, grasas trans y saturadas. Acorde a esta pésima alimentación, estamos entre el primer y segundo puesto de América Latina en sobrepeso y obesidad.

microinfartos 02.png

Hay un concepto denominado “reserva cognitiva”, capacidad previa de nuestras neuronas para soportar daños, generada y mantenida por hábitos para un cerebro saludable. Partiendo de una correcta alimentación, podemos destacar estos otros: un promedio de 15 minutos de ejercicio físico aeróbico diario, dormir entre 6 y 8 horas siendo adulto, una vida social saludable placentera y darle a nuestro cerebro objetivos.

Leer más ► ¿Cuál es la diferencia entre Alzheimer, demencia senil y arterioesclerosis?

A esa base, sumar el entrenamiento de todas las funciones mentales posibles. Lo que denomino “balance cognitivo”, es decir, estimular no solo las funciones cognitivas que tenemos ejercitadas por nuestro trabajo o rutina, sino todas las posibles, con múltiples y diversas actividades.

Dr. Hugo Valderrama. Médico Neurólogo. Máster en Neurociencias. Mat. 5010.