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Salud Alzheimer | Hugo Valderrama | cerebro

Desequilibrio y caídas en personas mayores: "Generalmente es el volante, no las ruedas"

Los adultos mayores pierden la capacidad refleja, frente a un tropieza caerá con una menor o ninguna reacción de protección. Progresivamente, perderá la coordinación de la marcha y el equilibrio. Las causas más frecuentes están relacionadas con procesos neurodegenerativos crónicos que pueden ser aislados, o estar asociados a enfermedades como el Parkinson, o demencias como el Alzheimer.

Aún teniendo las piernas sanas, “las ruedas”, si el cerebro no las comanda bien, “el volante”, está presente el riesgo de caída, “el choque”. Es una metáfora que utilizó para explicar la principal causa, que produce los trastornos en la marcha del adulto mayor.

De hecho, puede tener las piernas con artrosis o debilidad muscular, pero si aún cuenta con la suficiente estructura para trasladar el peso del cuerpo, no necesariamente tiene que sumarse a ello un trastorno en el equilibrio tal, que termine en caídas frecuentes. Como ejemplo, aún usando muletas con una pierna enyesada, si las neuronas que coordinan los movimientos del cuerpo funcionan bien, realizarán los cálculos necesarios para poder trasladarse cada vez mejor con la práctica y evitar las caídas, a pesar de que hay una “rueda” menos.

Para comprender por qué puede fallar el cerebro a la hora de caminar, hay que comprender cómo aprende hacerlo. No nacemos sabiendo caminar, sino que el entrenamiento lleva a generar conexiones neuronales para lograrlo.

El bebé aprende a mantener erguida la cabeza y el tronco, luego gatea y comienza a probar caminar. Primero lo hace con los pies separados, a pasos cortos y sosteniéndose de las cosas. Alrededor de los 6 años termina de hacer los ajustes finos en la marcha y optimiza reflejos. Por lo cual ya a esa edad, frente a un tropiezo puede acomodar su cuerpo en milisegundos, para balancearse y evitar la caída, o protegerse de la mejor manera rotando y usando sus brazos, al igual que lo hace un adulto sano.

En el 15% de las personas mayores a 65 años y el 45% arriba de los 80, las neuronas involucradas se deterioran y el proceso se invierte. Primero se pierde la capacidad refleja, frente a un tropiezo caerá menor o ninguna reacción de protección. Luego puede agregar progresivamente la pérdida de coordinación de la marcha y el equilibrio. De manera automática inconsciente, comienzan a separarse cada vez más los pies (aumento de base de sustentación) y hacer pasos más cortos, con lo que se intenta disminuir el grado de complejidad y poder continuar caminando.

Las causas más frecuentes, son los procesos neurodegenerativos crónicos, que puede ser aislados, o sea que se deterioran únicamente las neuronas que cumplen la función de la marcha, o estar asociados a otras enfermedades como ser Parkinson, o demencias como el Alzheimer. También el sufrimiento en la irrigación de las neuronas por daños crónicos en las arterias, con microinfartos cerebrales en gran cantidad o en sectores claves.

Si al problema del “volante”, se le suma el de las “ruedas” generalmente por artrosis, osteoporosis o debilidad muscular, ambos se potenciarán al momento de caminar. Por supuesto que puede ser exclusivamente un problema del cuello hacia abajo (columna, cadera, piernas) que impida por sí mismo el correcto equilibrio, lo cual es frecuente, pero no más que las dificultades a nivel cerebral ya descritas, o la combinación de ambas. Por ello que al momento de la consulta, el médico neurólogo deberá realizar una análisis integral para trabajar junto al reumatólogo y/o traumatólogo cuando es necesario.

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