Con la llegada del verano y las altas temperaturas que se registran en Santa Fe, los niños enfrentan mayores riesgos para su salud debido a la exposición prolongada al sol, las actividades al aire libre y los hábitos de la temporada.
La doctora Gabriela Gea Sánchez, médica pediatra de la Sociedad Argentina de Pediatría filial Santa Fe, y la doctora Cecilia Criscione, pediatra y neonatóloga, explicaron cuáles son las afecciones más frecuentes y compartieron consejos clave para prevenirlas.
Deshidratación y golpes de calor: los cuadros más comunes
La deshidratación y los golpes de calor son las afecciones más frecuentes en esta época. Ambas especialistas coinciden en que estas condiciones se producen por una ingesta insuficiente de líquidos, la exposición prolongada al sol y el exceso de actividad física en horarios de altas temperaturas.
"Es fundamental ofrecerles agua regularmente, incluso cuando no manifiesten sed, administrando pequeñas cantidades de forma frecuente", explica Gea Sánchez. En el caso de los bebés menores de seis meses, recomienda continuar con la lactancia materna o fórmula láctea habitual, sugiriendo incluso aumentar la frecuencia de las tomas.
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Estos son los síntomas principales:
- Cansancio y mareo.
- Piel enrojecida.
- Fiebre o aumento de la temperatura corporal.
- Cefalea, náuseas y vómitos.
Para prevenir estas afecciones, es fundamental evitar la exposición al sol entre las 10 y las 17 horas, mantener a los niños en ambientes frescos y ventilados, y ofrecer agua regularmente, incluso si no manifiestan sed. En bebés menores de seis meses, se recomienda continuar con la lactancia materna o la fórmula láctea, aumentando la frecuencia de las tomas si es necesario.
Intoxicaciones alimentarias y gastroenteritis
El verano también favorece los casos de intoxicaciones alimentarias y gastroenteritis, principalmente debido al consumo de alimentos en mal estado o agua no potable. Las especialistas destacaron la importancia de mantener la cadena de frío de productos como lácteos, mayonesa y preparados con huevo, y de extremar las medidas de higiene en la manipulación de alimentos.
"Las gastroenteritis son como la vedete de este año, sobre todo la gente que va a Brasil. Hemos escuchado que hay un brote", señaló Criscione.
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Ante episodios de vómitos o diarrea, se debe garantizar una hidratación adecuada con agua potable y evitar bebidas azucaradas, ya que estas pueden agravar los síntomas.
Picaduras de insectos y prevención del dengue
El aumento de mosquitos en verano incrementa los casos de picaduras y el riesgo de enfermedades como el dengue. Ambas médicas recomendaron el uso de repelentes a partir de los dos meses de vida, renovándolos según las indicaciones del producto, además de implementar barreras físicas como mosquiteros y evitar la acumulación de agua estancada.
"Es fundamental prevenir las picaduras, ya que una vez que ocurren, las opciones son limitadas. En los niños, el rascado puede llevar a sobreinfecciones de las lesiones", sostiene Gea Sánchez.
Otitis, conjuntivitis y sarpullidos
Las actividades acuáticas en playas y piletas pueden ocasionar otitis externa debido a la acumulación de agua en los oídos. Este cuadro suele resolverse con analgésicos y gotas recetadas por el pediatra. También son frecuentes los casos de conjuntivitis, provocados por exposición al polvo, al sol o al agua contaminada.
Por otro lado, los sarpullidos o sudaminas son comunes en bebés pequeños debido al sudor acumulado y la fricción en zonas húmedas como el cuello y el área del pañal. Para prevenirlos, se aconseja mantener a los niños en ambientes frescos y secos, y permitirles estar sin pañales en momentos del día para ventilar las áreas afectadas.
Prevención del síndrome de ahogamiento
El ahogamiento es una de las principales causas de muerte accidental en niños durante el verano. Las especialistas enfatizaron la importancia de cercar las piletas, con barandas de al menos un metro de altura y barrotes separados a no más de 20 centímetros, y de garantizar que los niños estén siempre supervisados por un adulto. Además, recomendaron que los niños aprendan a nadar a partir de los tres años.
Ambas especialistas coincidieron en que la prevención es la clave para disfrutar del verano sin riesgos. Mantener a los niños hidratados, protegidos del sol, con una alimentación segura y alejados de los mosquitos, son acciones esenciales para garantizar su bienestar en esta temporada.
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