Las prioridades y los tiempos cambiaron para las mujeres que hoy priorizan el desarrollo profesional y personal. Esto lleva a aplazar, en el caso de que se desee, la maternidad y la mayoría decide comenzar la búsqueda a partir de los 30 años de edad. Según los especialistas, esto supone una carrera contra el reloj biológico, pero no es un impedimento.
“La edad promedio es siempre después de los 30 años, casi todas muy empoderadas. El proyecto siempre es terminar la carrera universitaria”, sostuvo la doctora Patricia Monasterolo, ginecóloga y obstetra especialista en endocrinología ginecológica y en medicina reproductiva.
“Si se tiene el deseo de ser mamá, en promedio no se tiene que pasar los 35 años, y la mayoría está buscando su embarazo después de los 30 —explicó la especialista a Aire—. No es como antes, que la prioridad era tener un hijo casi terminando el secundario. Hoy eso ya no se ve”.
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A partir de los 35 se pueden presentar diferentes problemas para poder fecundar de manera natural, que es la primera recomendación de los especialistas. “Lo que puede pasar es que la mujer se encuentre con un déficit de óvulos, esto es un poco complicado porque una tiene que tratar de lograrlo con sus propios óvulos”, explicó Monasterolo.
Este es un aspecto duro de abordar, como también es difícil para aquellas mujeres que acuden a la consulta con el deseo de ser madres, pero para poder cumplir su sueño tienen que realizarse diferentes estudios que colaborarán a determinar si puede concebir.
Hay muchas creencias falsas en torno a que la mujer que no tiene hábitos saludables no tiene reserva ovárica, cuando el fenómeno es consecuencia de una cuestión fisiológica. A partir de los 35 años la cantidad de óvulos va disminuyendo y es crítico saber si se tiene un déficit o no, eso es fundamental”.
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A partir de esa edad muchas empiezan a preguntar por el congelamiento de óvulos por diferentes motivos que van desde conformar una pareja ensamblada, hasta los proyectos que aún no se pueden concretar, pero que a futuro se piensan. "Lo ideal es que la mujer intente concebir por su propia fuente, no depender de un centro de fertilidad. Si bien tenemos un respaldo, no siempre va a dar los resultados que deseamos", detalló.
El porcentaje de casos en los que se presenta envejecimiento ovulatorio o fallas ováricas precoces, es bastante alto y aún se desconocen las causas. “La ciencia aún no develó las causas de estos procesos y son cuadros que se ven en un 70 a 90% de los casos”, explicó la profesional.
Cuando la paciente no tiene una gran capacidad ovulatoria se busca la forma de generarla a través de tratamientos de fertilización asistida o por medio de la ovodonación. “Esta última opción es una gran puerta que se abrió a partir de los 35 años y muchas veces hasta los 40 años o más”, agregó Monasterolo, quien recalcó que existe un momento para cada pareja y para cada mujer.
En el caso de que los factores acompañen a la paciente, es decir, que la reserva ovárica es la adecuada, si sus óvulos están bien, el esperma de la pareja está bien y no hay una patología que reste al porcentaje del embarazo, no todo se deriva a un tratamiento de fertilización asistida. Esto en parte dependerá del profesional que trabaje con la mujer, de manera de no perder el valor real. “Si todo está bien, por qué no intentarlo naturalmente —reflexiona la especialista—. Entonces se trata de manera natural. A partir de los 35 años se puede y muchas han quedado embarazadas”.
En la mayoría de los casos, el plan comienza en pareja, pero cuando por diferentes motivos o situaciones el vínculo se extingue son muchas las mujeres que deciden continuar el camino e intentan cumplir su sueño solas. “Eso sí se está viendo, al momento de diferenciar las edades, cada situación es única, personal y puede variar”, relató.
Cuando avanza la edad lo importante es determinar si existen o no factores de riesgo. "A una mujer se le puede desaconsejar y explicar, porque no queremos una complicación en el embarazo, un niño con complicaciones o sin madre. Es una realidad que también tenemos que asumir las mujeres, los sí y los no, los intermedios y asumir los riesgos", aconsejó.
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