Insomnio, hábitos y tecnologías: “Las personas están durmiendo menos”

Desde el Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) advierten sobre las consecuencias que puede tener sobre la salud el uso excesivo de los dispositivos tecnológicos.
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A diario, las nuevas tecnologías alteran nuestros hábitos: nos acostamos muy tarde, nos levantamos temprano y les dedicamos tiempo que quitamos al descanso o a las responsabilidades. En Aire de Santa Fe conversamos con Pablo López, coordinador del Programa de Insomnio del Departamento de Psicoterapia del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO), para conocer más sobre este fenómeno y aprender qué precauciones podemos tomar para cuidar nuestra salud.

Es indiscutible que las nuevas tecnologías impactan en nuestra vida, pero el cómo impacta es nuestra decisión. No es la tecnología por sí misma positiva o negativa, sino que somos nosotros, con el uso que le damos, los que generamos consecuencias positivas o negativas”, explicó el experto y agregó: “Lo que no podemos negar es que tenemos que aprender a convivir con ello, porque es un fenómeno que forma parte de nuestra realidad”.

López fue categórico al afirmar que “las personas están durmiendo menos, ya sea por el uso de dispositivos móviles en la cama como por el aprovechamiento de las plataformas que permiten ver series on demand, y eso sin duda tiene su impacto en las funciones atencionales y de memoria”, advirtió.

Consultado por consejos o recomendaciones a adoptar para devolverle calidad a las horas de descanso, sostuvo que “para un buen dormir, lo que requerimos es una rutina estable del sueño. Lo que siempre sugerimos es que haya un período de ventana entre el fin del uso de la tecnología y la hora en que tenemos previsto iniciar el sueño. Ese período es el que nos prepara adecuadamente para aprovechar el tiempo de descanso”, detalló.

El especialista señaló que “hay personas más vulnerables que otras” frente a la posibilidad de generar una adicción al uso de los dispositivos tecnológicos”, y precisó que “no hay un parámetro de cuántas horas por día es recomendable utilizarlos: lo que marca el mal uso o excesivo es sentir que uno pierde la libertad de elegir cuánto tiempo estar frente a la pantalla”, expresó. No obstante, apuntó que “si entendemos que una jornada laboral promedio es de ocho horas, podemos deducir que lo ideal sería dos o tres horas de utilización de dispositivos, como máximo”.

También recordó que los niños son especialmente sensibles a las consecuencias del uso excesivo de las pantallas, e indicó que, además, la utilización no supervisada de los dispositivos por parte de los menores puede dar lugar a que los mismos accedan a contenidos no apropiados para su edad.

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