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Salud Diabetes |

El relato de un matrimonio que aprendió a convivir con diabetes, una enfermedad sin cura

En el Día Mundial contra la Diabetes, un matrimonio santafesino cuenta cómo es vivir con la enfermedad. "Yo hago una vida casi normal. Uno se acostumbra a cuidarse", asegura Esther.

“Soy Esther Ríos. Soy paciente de la doctora Morena Correa. Soy diabética desde hace nueve años que me detectaron y concurro a MIT”, contó la mujer que hoy acude de manera periódica a los consultorios de Grupo MIT para hacerse los controles.

El diagnóstico de Esther llegó de la mano de los análisis que se realizaba de manera periódica. Asegura que los valores siempre estaban al límite, pero hasta ese momento no habían sido motivo de preocupación.

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Al lado de Esther se encuentra Carlos, su marido, que desde hace once años fue diagnosticado de diabetes. Él también es paciente de grupo MIT donde la doctora Morena Correa monitorea ambos casos.

Carlos contaba con antecedentes familiares, es por esto que cada seis meses se realizaba análisis de manera preventiva. “Iba zafando hasta que un día me dieron el diagnóstico. Pero ya era grande, no fue tan preocupante como cuando te agarra de joven”, recuerda hoy.

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El diagnóstico de Esther llegó de la mano de los análisis que se realizaba de manera periódica.

El diagnóstico de Esther llegó de la mano de los análisis que se realizaba de manera periódica.

El matrimonio asiste de manera regular a los consultorios del grupo MIT, donde se realizan los análisis correspondientes. Esther convive con una diabetes tipo dos. La medicación y los controles de su médica de cabecera son una constante.

Hago una vida casi normal. Uno se acostumbra a cuidarse, a comer lo que tenemos que comer”, cuenta la mujer que a diario camina alrededor de cuarenta minutos para mantener a raya la enfermedad.

“Nos dio una rutina de caminata, ejercicios, los alimentos que podía comer", enumera Carlos.

Con la diabetes, Esther desterró el azúcar de su dieta. “Para nosotros no existe ya. Tomamos el mate amargo. Nunca me gustaron tampoco las cosas dulces”, asegura la paciente. Otro de los alimentos que se vio obligada a dejar de lado son las harinas. Sin embargo, asegura que no lo sufre. “Para mí, mi vida ya es normal. No es otra cosa”, cuenta.

Al momento del diagnóstico, Esther asegura que se sintió mal ya que pensó que su vida iba a cambiar. “Pero después, no, se acostumbra a ello. Nosotros estamos bien”, cuenta al tiempo que mira a su esposo Carlos, también diabético al igual que una de sus hijas. “Entre los tres nos acompañamos”, afirma y asegura que aprehendieron a convivir con la diabetes.

A Carlos su diagnóstico no lo tomó por sorpresa, sus antecedentes familiares eran un factor que siempre tuvo en cuenta. Tanto su abuela como su padre sufrieron la enfermedad. Eso lo marcó y obligó a estar atento.

“A mi papá le dio a los 48 años, quedó ciego en el momento, a los tres años quedo hemipléjico, luego cuadripléjico y tirado en la cama. Era preocupante, egoísta, pensar que si me tocaba no lo iba a aguantar”, afirma al tiempo que destaca que los tratamientos cambiaron en las últimas décadas y hoy es posible llevar adelante una vida normal.

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A Carlos su diagnóstico no lo tomó por sorpresa, sus antecedentes familiares eran un factor que siempre tuvo en cuenta.

A Carlos su diagnóstico no lo tomó por sorpresa, sus antecedentes familiares eran un factor que siempre tuvo en cuenta.

En ocasiones la constancia se hace difícil, en el caso de Esther lo más difícil de sostener es la toma de los medicamentos y el control. “Si tenemos un evento, nos damos un gustito, un permitido. Yo pensé que iba a hacer otra cosa, pero gracias a Dios vamos bien”, afirma.

Y sigue: "Hay gente que le dicen que tiene diabetes y ya parece que se van a morir, pero no es así. Es una cuestión de hábitos. Ya te digo, yo muero por las pastas, pero la reemplazo por las que venden en las dietéticas que son integrales, el arroz integral, el arroz también integral, hay muchas cosas ahora".

“Yo me acuesto, me levanto bien. No siento nada”, asegura Carlos que nunca presentó síntomas que advirtieran sobre la presencia de la enfermedad. La rutina de ejercicios que mantiene desde siempre es un factor fundamental.

Carlos no duda y recomienda realizar una consulta en caso de tener dudas. “Hay mucha gente que tiene diabetes, es muy común. Otros lo saben pero no acuden al médico”, concluye.

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