Hasta el momento no fue necesario aplicarlo en ningún hospital de Santa Fe, ni de la Argentina. Sin embargo, los médicos de todo el país con conscientes de que si no se logra contener el avance de la segunda ola de covid, probablemente se vean obligados a tomar decisiones difíciles.
¿Qué hacer ante la posibilidad de que no existan respiradores para todos los pacientes que lo necesitan?, ¿cómo definir a quién destinar los recursos tecnológicos?, ¿cómo adoptar la dura decisión de priorizar a ciertos pacientes sobre otros?
Desde mediados de 2020 existe en el país un protocolo elaborado por el Comité de Ética y Derecho Humanos en Pandemia (CEDHCovid19). A su vez, en cada provincia se elaboraron guías similares que orienten la toma de decisiones.
Existen en Santa Fe. Y también en Córdoba. Desde la vecina provincia, la neumonóloga, docente universitaria y magister en Bioética, Dra. Susana Vanoni, habló en el programa Creo, que conduce José Curiotto cada primera mañana por Aire de Santa Fe.
Vanoni integró el equipo interdisciplinario que elaboró el protocolo cordobés, junto con otros médicos, filósofos, abogados y especialistas en Bioética.
Cómo tomar las decisiones más difíciles
Frente a la dura necesidad de asignar un recurso último a determinados pacientes, la decisión se toma siempre en forma colectiva y se tienen en cuenta una serie de variables.
"Lo importante es que la decisión siempre se toma sobre bases científicas, más allá de quién sea el paciente. Lo importante es la condición de salud de cada uno y no los nombres de las personas", remarcó la especialista. Y en este sentido, enumeró una serie de variables a tener en cuenta:
- Comorbilidades. "No es lo mismo un paciente en terminalidad de una enfermedad previa, en sus últimas etapas y con pocas expectativas de supervivencia; que un paciente previamente sano".
- Edades de los pacientes.
- Pronóstico de supervivencia.
- Severidad de la enfermedad y grado de reversibilidad.-
- Tratamientos ya aplicados sin resultados positivos. Fracaso terapéutico.
Susana Vanoni advirtió que cada caso es particular y que por ese motivo es imprescindible que las decisiones se adopten en equipo. No existe una suerte de ranking de factores de riesgo establecido, sino que se deben realizar evaluaciones de manera global teniendo en cuenta cada una de las características de los pacientes.
La especialista detalló los principios en los que se basó el protocolo que no sólo tiene como sustento una mirada desde el punto de vista de los recursos tecnológicos, sino también desde la perspectiva humana. "El tema no es solo la última cama, sino la necesidad de reasignar recursos. Cuando un paciente llega a Terapia Intensiva existen recursos tecnológicos que son todavía mas complejos que una cama, como la asistencia ventilatoria, la necesidad de priorizar o asignar el recurso es muy difícil. Puede que no solo falte la cama, sino también la tecnología y esto expone gravemente a los pacientes".
"Lo que no puede ser olvidado es la dignidad de las personas. Este el primer elemento que juega a la hora de tomar decisiones. Incluso ante el empleo de la ultima cama o respirador, la dignidad humana es el principio que prima", manifestó Vanoni. Esto significa que aquel paciente que no logre acceder a un respirador, recibirá de todos modos la mejor atención posible de parte de los equipos médicos.
"Frente a pandemias o verdaderas catástrofes, la solidez científica es la que determina el acceso o la permanencia de una persona a las áreas críticas. En términos prácticos la experiencia científica es la que permite tomar las decisiones de manera acertada", explicó la especialista.
Finalmente, Vanoni advirtió que en momentos de pandemia, los derechos individuales deben ceder ante las necesidades colectivas.
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