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Salud

Antibióticos de amplio espectro: para qué sirven

Los antibióticos de amplio espectro son aquellos que actúan contra una amplia gama de microorganismos. El espectro se refiere precisamente a la cantidad de microorganismos que son sensibles o no a la acción del antibiótico.

Por contrapartida, los antibióticos de espectro limitado son los que resultan activos solamente para unos microorganismos específicos. Esto no quiere decir que sean menos eficaces que los antibióticos de amplio espectro.  Por el contrario, resulta más conveniente usar unos u otros, dependiendo el caso.

Los antibióticos de amplio espectro son los más utilizados en el mundo. Tanto en seres humanos como en los animales. Pese a sus grandes beneficios, cada vez se muestran menos eficaces para enfrentar los desafíos infecciosos del mundo actual.

Antibióticos de amplio espectro

Aunque se tiene referencia de usos de los antibióticos desde la antigüedad, fue en el siglo XX cuando se comprendieron y comenzaron a emplearse. El descubrimiento de la penicilina abrió una puerta a un nuevo mundo para luchar contra las infecciones.

A comienzos del siglo XX la esperanza de vida promedio era de 47,3 años. Con la aparición de los antibióticos y la potabilización del agua, esta cifra aumentó hasta los 75 años, a finales del mismo siglo.

De hecho, en la actualidad, el mapa infeccioso del mundo corresponde de manera unívoca con el mapa de disponibilidad de antibióticos y de agua potable. Esto nos da una idea de la importancia que han tenido estos medicamentos.

Los antibióticos de amplio espectro son aquellos que actúan sobre una amplia gama de bacterias grampositivas y gramnegativas. Estas bacterias tienen una estructura diferente.

Las grampositivas son vulnerables a la acción de la penicilina, mientras que las gramnegativas no tanto. Las primeras se tiñen de azul o violeta por la tinción de Gram, mientras que las segundas no. De ahí su nombre.

Los principales antibióticos de amplio espectro son las tetraciclinas, los macrólidos y los betalactámicos. También son conocidos como penicilinas. Entre ellos están:

Se les considera el prototipo de los antibióticos de amplio espectro. Las hay de origen natural y sintético. Se emplean para infecciones de piel, urogenitales, gastrointestinales, respiratorias y otras.

Son derivados de la Eritromicina. Se emplean principalmente para combatir infecciones del tracto respiratorio superior, piel y tejidos blancos. Están especialmente indicados para pacientes alérgicos a las penicilinas.

Incluyen varios derivados de la penicilina, cefalosporinas, monobactámicos, carbapenems, carbacefem, e inhibidores de la betalactamasa. Las de más amplio espectro son las de cuarta generación.

Tienen un mecanismo de acción similar al de las penicilinas. Las de más amplio espectro son las de cuarta y quinta generación. Son eficaces contra cocos grampositivos y contra algunos bacilos gramnegativos.

Están especialmente indicados para estreptococos alfa y beta hemolíticosS. Pneumoniae y S. Aureus.

Usos y aplicaciones de los antibióticos de amplio espectro

Los antibióticos de amplio espectro se usan principalmente cuando no se ha determinado con absoluta certeza cuáles son los agentes infecciosos. También se usan en estas circunstancias:

Como todos los medicamentos, los antibióticos de amplio espectro también presentan riesgos potenciales para la salud. De ahí la importancia de administrarlos y emplearlos siguiendo rigurosamente las indicaciones del caso.

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