A partir de este martes y ante la cantidad de gente que convocó la semana pasada, la ceremonia de Leda se trasladó al predio de la ex Rural en la ciudad de Rosario. El corresponsal de AIRE en Rosario, Rodrigo Miro, plasmó a través de los testimonios de personas que llegaron de distintos puntos del país cómo se viven el fenómeno de la mujer calificada por muchos como "sanadora".
Algunos viajaron cientos de kilómetros para poder tener un lugar en la fila, otros se ubicaron desde el lunes a la tarde en las inmediaciones del predio.
"La fe puede todo, estamos desde las doce la noche. Acá hemos aguantado sin dormir, contando anécdotas. No sabemos bien que nos trajo, sentí los comentarios decidimos venir", contó un hombre oriundo Río Cuarto, Córdoba.
"Me trajo la fe, para ver si hay un cambio en nuestra vida", agregó un joven oriundo de Villa Gobernador Gálvez que por primera vez acude un encuentro de este tipo.
Las puertas del predio, que cuenta con capacidad para 2.600 personas, abrieron a las 8 de la mañana. En tanto, se prevé que la misa comience a las 16.00 para extenderse hasta altas horas de la noche.
Leda, la mujer que atrae multitudes en Rosario: "Cuando no den más, que le pidan a Dios que tome el control de la vida"
Miles de personas asisten los martes en Rosario, a la ceremonia brindada por Leda, la rosarina laica, creyente, a la que le adjudican poderes sanadores mediante la fe. Luego de la celebración, Leda dialogó con la prensa y aseguró que no tiene poderes especiales, sino que “Dios es el camino”.
“Yo no me defino, me define la gente y Jesús. Es él quien nos enseña a amar. Es el fruto del paso de Dios por esta comunidad”, dijo y envió un mensaje a la sociedad: “que le den una posibilidad a Dios. A veces luchamos por resolver los problemas y eso trae traumas y frustraciones. Cuando no den más, que le pidan a Dios que tome el control de la vida”.
Al referirse a su influencia en los creyentes, Leda aclaró que “eso no es lo importante, sino el encuentro personal con Dios, porque resuelve las incógnitas”.
Sobre los problemas que le comparten los fieles admitió que “yo no puedo solucionarlos. Sí sé dónde voy y quiénes me acompañan. Siempre entendí que Dios es el camino, la verdad y la vida y el que cambia la historia del hombre”.
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