Tiene más de 200 años, lleva cebolla caramelizada y es una de las recetas más tradicionales de Francia
Con cebolla caramelizada, pan tostado y queso gratinado, este plato tradicional de Francia es ideal para los días fríos y se prepara con ingredientes simples.
La sopa de cebolla francesa es uno de los platos más antiguos.
La sopa de cebolla francesa es uno de los platos más antiguos y emblemáticos de la gastronomía de Francia. Aunque hoy se sirve en restaurantes de renombre internacional, sus orígenes se remontan al siglo XVIII, cuando era una comida humilde, hecha con ingredientes económicos y fáciles de conseguir.
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El secreto de esta receta está en la cocción lenta de la cebolla, que se carameliza de manera natural y le da un sabor intenso, con un toque dulce. Combinada con pan tostado y queso gratinado, la sopa se transforma en una opción reconfortante para los días de bajas temperaturas.
Los ingredientes para preparar la sopa de cebolla francesa
- 4 cebollas grandes
- 50 gramos de manteca
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 litro de caldo de carne o verduras
- 100 ml de vino blanco (opcional)
- Rodajas de pan tipo baguette
- 150 gramos de queso gruyere o emmental rallado
- Sal y pimienta
El paso a paso para lograr la sopa tradicional
Cortá las cebollas en pluma y cocinalas a fuego bajo con la manteca y el aceite. Este proceso lleva entre 30 y 40 minutos, revolviendo de vez en cuando hasta que las cebollas estén bien doradas y caramelizadas.
Si elegís sumar vino blanco, agregalo en ese momento y dejá que el alcohol se evapore. Después, incorporá el caldo y cociná durante 20 minutos más.
Para servir, volcá la sopa en recipientes aptos para horno, agregá una rodaja de pan tostado encima, cubrí con abundante queso rallado y llevá a gratinar hasta que el queso quede dorado y burbujeante.
Por qué la sopa de cebolla francesa sigue vigente
Este clásico francés combina ingredientes simples con un sabor profundo y una textura cremosa. El contraste entre el pan crocante y el queso gratinado explica por qué, más de dos siglos después de su creación, la sopa de cebolla sigue siendo una de las recetas más representativas de Francia y una de las favoritas para disfrutar en invierno.





