Cómo hacer un flan casero con 4 huevos: se necesitan 50 minutos y pocos ingredientes
Con huevos, leche y azúcar, se puede preparar un flan suave y tradicional sin técnicas complicadas. El secreto está en la cocción y el caramelo.
El flan casero combina huevos, leche, azúcar y vainilla en un postre cremoso y suave.
El flan casero es uno de esos postres que atraviesan generaciones y siempre tienen lugar en la mesa familiar. Con solo cuatro huevos, leche, azúcar y un toque de esencia de vainilla, se puede lograr un postre cremoso y suave, ideal para compartir en cualquier ocasión.
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La clave para que el flan salga perfecto está en la cocción: debe quedar firme, pero con una textura delicada. No hace falta ser un experto en repostería, pero sí prestar atención a los detalles del proceso.
Los ingredientes para preparar flan casero
- 4 huevos
- 500 ml de leche
- 100 gramos de azúcar
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 150 gramos de azúcar para el caramelo
Cómo hacer el flan casero: el paso a paso
El primer paso es preparar el caramelo. Para eso, colocá los 150 gramos de azúcar en una flanera o sartén y llevá a fuego bajo hasta que se derrita y tome un color dorado. Es importante no dejar que se queme, porque puede darle un sabor amargo al postre.
Cuando el caramelo esté listo, distribuílo bien por el fondo y las paredes del molde.
En un bowl, mezclá los 4 huevos con los 100 gramos de azúcar de manera suave. Sumá la leche y la esencia de vainilla, y seguí mezclando hasta que todo quede bien integrado.
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Volcá la preparación sobre el caramelo y cubrí el molde.
Llevá el flan a cocinar a baño María en horno precalentado a 160 °C durante unos 45 minutos. El tiempo puede variar según el horno, así que para saber si está listo, podés pinchar el centro con un cuchillo o palillo: debe salir casi limpio.
El toque final: enfriar, desmoldar y servir
Una vez cocido, dejá que el flan se enfríe a temperatura ambiente y después llevalo a la heladera por unas horas antes de desmoldar.
Para servirlo, pasá un cuchillo por los bordes del molde y desmoldá con cuidado sobre un plato.
El resultado es un flan casero clásico, suave y cremoso, que se puede acompañar con dulce de leche o crema, según el gusto de cada uno.





