Se prepara en 20 minutos, lleva papas y queso y es uno de los platos más famosos de Suiza

Este clásico de la cocina europea se destaca por su exterior crocante y su interior tierno. Es económico, rápido y admite múltiples acompañamientos.

Es económico, rápido y admite múltiples acompañamientos.

Es económico, rápido y admite múltiples acompañamientos.

El rösti se transformó en uno de los platos más emblemáticos de Suiza y, en los últimos años, su fama cruzó fronteras gracias a su preparación sencilla y su sabor reconfortante. Aunque nació como desayuno de agricultores, hoy se disfruta tanto como plato principal como guarnición, y su textura —crocante por fuera y tierna por dentro— lo convierte en una opción perfecta para combatir el frío.

La receta original lleva papas y queso gruyere o emmental, ingredientes accesibles que permiten resolver una comida en apenas 20 minutos. Además, es una alternativa económica y versátil, ideal para quienes buscan algo rápido y sabroso.

Los ingredientes para preparar rösti en casa

  • 4 papas medianas
  • 150 gramos de queso gruyere o emmental rallado
  • 2 cucharadas de manteca
  • Sal y pimienta a gusto
  • Opcional: cebolla rallada o ciboulette

El paso a paso para lograr un rösti perfecto

El primer paso es hervir las papas con cáscara durante unos 10 minutos: deben quedar apenas cocidas. Una vez frías, se pelan y se rallan con un rallador grueso.

Luego, se mezclan las papas ralladas con el queso, se condimenta con sal y pimienta, y se puede sumar cebolla rallada o ciboulette para darle un toque extra de sabor.

En una sartén antiadherente, se derrite la manteca y se distribuye la mezcla formando una tortilla gruesa. Se cocina a fuego medio entre 8 y 10 minutos hasta que la base esté dorada. Con ayuda de un plato, se da vuelta y se deja dorar el otro lado hasta que quede bien crocante.

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Cómo servir el rösti y por qué es un clásico suizo

El rösti puede servirse solo o acompañado de huevos, carnes, embutidos o una ensalada fresca. Su combinación de pocos ingredientes, preparación rápida y textura irresistible explica por qué sigue siendo uno de los platos más famosos de Suiza y una receta que cada vez suma más fanáticos en todo el mundo.

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