El tabulé llegó desde el Medio Oriente y se ganó un lugar en la cocina argentina por su frescura, simpleza y ese toque exótico que lo hace único. Aunque no es un clásico de todos los días, cada vez más personas lo eligen porque es saludable, rápido y perfecto para combatir el calor.
Esta ensalada típica de países como Líbano y Siria tienve como base el perejil fresco, acompañado de tomate, cebolla, jugo de limón y el infaltable trigo burgol (también conocido como bulgur). A diferencia de otras ensaladas, acá el cereal no es el protagonista: el sabor lo mandan las hierbas, que le dan ese perfil tan fresco y particular.
Hidratar el burgol: Colocá el trigo en un bowl con agua caliente y dejalo reposar entre 10 y 15 minutos, hasta que esté blando. Después, colalo bien para que no quede agua.
Picar los ingredientes: Cortá los tomates en cubos chicos, picá el perejil bien finito y la cebolla lo más chica posible.
Mezclar todo: En un bowl grande, uní el burgol con las verduras.
Condimentar: Sumá el jugo de limón, el aceite de oliva, sal y pimienta.
Integrar sabores: Mezclá bien y dejá reposar unos minutos para que los sabores se mezclen.
Servir: Si querés, podés llevarlo un rato a la heladera antes de servir para que esté bien fresco.
El secreto del tabulé: el perejil bien fresco
El truco clave para que el tabulé quede espectacular está en el perejil: cuanto más fresco y bien picado, mejor. Es lo que le da ese sabor tan especial y refrescante.