Directo desde Escandinavia, la Kladdkaka se ha posicionado como un ícono de la pastelería global. Recientemente, la prestigiosa guía Taste Atlas la ubicó en el segundo puesto de las 100 mejores tortas del mundo, superando a clásicos históricos.
Aunque a simple vista parece un brownie, su nombre significa literalmente "torta pegajosa", lo que define su esencia: un centro denso, húmedo y casi fluido, protegido por una delgada capa exterior crujiente. Es el postre ideal para los amantes del chocolate que buscan una preparación rápida, con ingredientes de alacena y un resultado de alta cocina.
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Ingredientes y secretos para la Kladdkaka perfecta
- Manteca Noisette: 100 g de manteca cocida hasta dorar (da sabor a avellanas) + 50 g a temperatura ambiente.
- Cacao amargo: 40 g de buena calidad.
- Azúcar blanca: 225 g para lograr la costra característica.
- Harina 0000: 180 g (sin leudante para mantener la densidad).
- 3 huevos y esencia de vainilla.
Paso a paso para el "Brownie de Suecia"
- Cociná 100 g de manteca en una cacerola hasta que tome un color ámbar y aroma a nuez. Filtrala sobre los otros 50 g de manteca y dejá templar.
- Incorporá los 3 huevos de a uno. El secreto es integrar, no batir, para evitar que entre aire y la torta pierda su textura pegajosa.
- Sumá el azúcar, el cacao, la harina, la vainilla y una pizca de sal. Mezclá hasta lograr una masa brillante y homogénea.
- Volcá en un molde de 20 cm con papel manteca. Llevá a horno precalentado a 175°C por solo 15 minutos.
Video: receta de Kladdkaka
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Cómo servir y conservar tu Kladdkaka
Es fundamental dejarla enfriar completamente antes de desmoldar para que el centro húmedo tome cuerpo. El toque final clásico es espolvorearla con azúcar impalpable, aunque muchos prefieren acompañarla con una bocha de helado de crema o crema batida sin azúcar para contrastar el dulzor. Esta torta es tan versátil que funciona tanto para un festejo elegante como para acompañar unos mates, manteniendo su humedad por varios días si se guarda en un recipiente hermético.









