El truco para hacer un repulgue de empanadas perfecto y que no se abran en el horno
Con un sencillo truco para cerrar la masa, las empanadas pueden quedar con un repulgue firme y prolijo, como las de una pizzería.
El repulgue de empanadas no solo le da a esta comida su forma característica: también cumple una función fundamental, porque permite sellar la masa y evitar que el relleno se escape durante la cocción. Aunque al principio puede parecer difícil, existe una técnica sencilla para conseguir un cierre firme y prolijo.
Te podría interesar
La clave está en prestar atención a algunos detalles antes de comenzar. La temperatura de la masa, la humedad de los bordes y la temperatura del relleno pueden marcar la diferencia entre una empanada perfectamente cerrada y otra que termina abierta en el horno.
Los secretos para lograr un repulgue perfecto
Antes de empezar a cerrar las empanadas, hay que preparar correctamente la masa y el relleno. Estos son los puntos que no conviene pasar por alto:
- Masa a temperatura ambiente: no debe estar demasiado fría ni excesivamente caliente. Si está fría puede romperse y, si se manipula demasiado, puede volverse difícil de trabajar.
- Bordes húmedos: pasar los dedos ligeramente humedecidos por el contorno de la masa ayuda a que las dos partes se adhieran mejor.
- Relleno frío: es importante que esté frío antes de colocarlo. El relleno caliente puede ablandar la masa y favorecer que la empanada se abra.
- No excederse con el relleno: colocar demasiado puede dificultar el cierre y hacer que la empanada explote durante la cocción.
Ingredientes y elementos necesarios
Para realizar un buen repulgue solamente se necesitan:
- Discos de masa para empanadas
- Relleno frío, a elección
- Agua, para humedecer los bordes
- 1 yema de huevo, opcional para pintar antes de hornear
Paso a paso: cómo hacer el repulgue de empanadas
- Dejar la masa a temperatura ambiente: sacar los discos de la heladera unos minutos antes de utilizarlos. La masa debe estar flexible, pero no excesivamente blanda.
- Colocar el relleno: poner una cantidad moderada en el centro del disco. Es importante no sobrecargarlo para poder cerrar la empanada sin dificultades.
- Humedecer los bordes: mojar ligeramente los dedos y pasarlos por todo el contorno del disco. Esto ayudará a que la masa se adhiera.
- Juntar los extremos: doblar la masa sobre el relleno y unir los bordes. Al hacerlo, conviene dejar un pequeño desnivel entre ambas partes, con el borde posterior ligeramente más arriba.
- Presionar con fuerza: apretar los bordes para asegurar que queden bien sellados y que no haya espacios por donde pueda escaparse el relleno.
- Comenzar el repulgue: tomar el borde con los dedos y realizar pequeños pliegues hacia un mismo lado. Para quienes recién empiezan, puede resultar más sencillo utilizar el pulgar de la mano menos hábil como guía.
- Repetir hasta cerrar toda la empanada: continuar haciendo los pliegues de manera uniforme hasta llegar al otro extremo.
- Revisar el cierre: presionar suavemente toda la unión para comprobar que esté bien sellada antes de llevar las empanadas al horno.
- Pintar con yema: para conseguir un acabado dorado y brillante, pincelar la superficie con un poco de yema de huevo.
- Hornear: cocinar las empanadas en horno precalentado hasta que la masa esté dorada y el repulgue conserve su forma.
El error que puede arruinar el repulgue
Uno de los errores más frecuentes es utilizar el relleno caliente. El calor puede transmitir humedad a la masa, volverla demasiado blanda y dificultar el sellado.
También es importante evitar colocar una cantidad excesiva de relleno. Aunque parezca tentador para conseguir una empanada más abundante, el exceso ejerce presión sobre el cierre y aumenta las posibilidades de que se abra durante la cocción.
Cómo conseguir empanadas como las de una pizzería
Además de un buen repulgue, el acabado final depende de un pequeño detalle: pintar las empanadas con yema antes de llevarlas al horno.
Este paso permite conseguir una superficie más dorada y brillante, mientras que un cierre firme garantiza que el relleno permanezca dentro de la masa.
Con la masa a la temperatura adecuada, el relleno frío y unos pocos movimientos de los dedos, hacer un repulgue prolijo y resistente puede ser mucho más sencillo de lo que parece.





