El secreto para un pollo al horno jugoso por dentro y dorado por fuera
Con un simple truco de marinado, el pollo al horno puede quedar jugoso por dentro y dorado por fuera. Descubrí la técnica infalible para evitar que se seque o quede crudo.
El secreto para un pollo a la parrilla jugoso por dentro y dorado por fuera
El pollo al horno es una de las comidas más comunes para hacer en el día, aunque si no se cocina de la manera correcta puede correr el riesgo de quedar muy seco o crudo por dentro.
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Sin embargo, existe una técnica eficaz para tener en cuenta a la hora de prepararlo que hará que quede jugoso por dentro y dorado por fuera.
El secreto está en marinar el pollo unas horas antes de su cocción, ya que potenciará su sabor y lo mantendrá jugoso todo el tiempo. Para esto, debés mezclar los siguientes ingredientes:
- 3 cucharadas de aceite de oliva
- Jugo de un limón
- 3 dientes de ajo picados
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1 cucharadita de romero o tomillo
- Sal y pimienta al gusto
Luego, masajeá bien el pollo con esta mezcla, asegurándote de que llegue a todas las partes, incluida la cavidad interior.
Otra de las técnicas a tener en cuenta es dejarlo reposar a temperatura ambiente al menos 30 minutos antes de cocinarlo, ya que ayudará a que se cocine de manera uniforme.
El horneado perfecto: temperatura y tiempo
Primero, precalentá el horno a 200°C y luego colocá el pollo sobre una rejilla en la bandeja para que el calor circule alrededor. Horneá durante 20 minutos a 200° para lograr que la piel se dore.
Después de ese tiempo, reducí la temperatura a 180° y cocinalo entre 60 y 75 minutos más, dependiendo del tamaño del pollo.
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Para asegurarte de que está bien cocido, pincha la parte más gruesa con un cuchillo. Si los jugos salen claros, está listo.
Una vez listo, sacá el pollo del horno y dejalo reposar durante 10-15 minutos antes de cortarlo. Esto permite que los jugos se redistribuyan, evitando que la carne quede seca.





