Esta técnica imita la textura de una bechamel, permitiendo que, una vez fría, la masa sea moldeable y resulte en un interior fundente tras la fritura o el horneado.
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Paso a paso: cómo hacer las croquetas proteicas perfectas
Lograr esta receta es muy sencillo y podés personalizarla con las especias que más te gusten:
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El sofrito base: picá una cebolla, un puerro y un diente de ajo. Pocha todo en una sartén con aceite de oliva hasta que las verduras estén tiernas y transparentes.
Cocción de legumbres: sumá 300 g de lentejas rojas, rehogá un minuto y cubrí con agua. Cociná por 25 minutos. Al no tener piel, estas lentejas se transformarán casi en un puré.
El arroz: en otra olla, cociná 200 g de arroz con el doble de agua durante 12 minutos hasta que esté bien tierno.
La masa maestra: mezclá ambas preparaciones, salpimentá y agregá orégano o albahaca. Procesá con la batidora, estirá la masa en una bandeja y dejala enfriar por completo (esto es clave para poder darles forma).
Rebozado y dorado: con las manos untadas en aceite, formá las croquetas. Pasalas por huevo y pan rallado, y freílas en aceite bien caliente hasta que estén doradas.
croquetas de arroz
Sorprende con estas croquetas de lentejas y arroz, nutricionales y sanas
Personalización y nutrición en cada bocado
Esta receta es una fuente inagotable de hierro, magnesio y vitaminas del grupo B. Si preferís una versión aún más liviana, podés cocinarlas al horno con un golpe de calor fuerte para que queden crocantes por fuera sin absorber aceite.
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Además, podés sumarles un corazón de queso mozzarella al armarlas para una sorpresa extra. Es la alternativa económica y saludable definitiva para renovar el menú semanal y aprovechar todos los beneficios de la proteína vegetal en un formato que a todos les encanta.
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