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Política opinión | Alberto Fernández | Silvina Batakis

Un Gobierno en crisis y un intento desesperado por "pasar el invierno"

El presidente Fernández y la ministra Batakis preparan un paquete de medidas destinadas a frenar la sangría de divisas y contener el alza inflacionaria, en un intento desesperado por frenar la corrida cambiaria que disparó la cotización del dólar blue.

Tras una semana frenética de corrida cambiaria, en la que el dólar paralelo rozó los $338 y el riesgo país alcanzó los 3000 puntos, el presidente Alberto Fernández y la ministra de Economía, Silvina Batakis, alistan un paquete de medidas destinadas a frenar la sangría de divisas y contener el alza inflacionaria. Son intentos desesperados de un gobierno en agonía, sobre el que ni siquiera los soldados más leales apuestan por su supervivencia.

El presidente Alberto Fernández está convencido de que hay que “pasar el invierno” y tender un puente hasta que bajen las importaciones de energía, el principal responsable del drenaje de dólares. En sucesivas y frenéticas reuniones en Olivos y en la Casa Rosada, Fernández, Batakis y el presidente del Banco Central Miguel Pesce analizan distintas alternativas para inducir la liquidación de las divisas del campo que, según advirtió Fernández en una suerte de reproche, alcanzan a 20.000 millones de dólares. Se evalúa la posibilidad de permitir liquidar por 90 días una parte de esas divisas a través de la Bolsa. Pero la decisión no está tomada.

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En la primera reunión que mantuvo con el gabinete en pleno, el miércoles pasado, Batakis le dio un baño de realidad a los ministros. La ministra advirtió que la economía está por afrontar dos meses extremadamente difíciles y que la herencia que le dejó el exministro Martín Guzmán fue peor de la esperada: el déficit desbordado, la emisión al límite y exhaustas las reservas.

La ministra hablará de esto con Kristalina Georgieva si finalmente se concreta el encuentro pactado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) la semana próxima. Más allá del relato oficial, Batakis tiene casi definido que no se cumplirán las metas del acuerdo con el FMI y se pedirá un "waiver" (perdón) y una reprogramación del convenio. Además, si bien mantendrá las transferencias de gastos corrientes a las provincias, tendrá que frenar o ralentizar los giros para obras públicas.

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“La situación fiscal es peor de lo que se imaginaba”, comenta un legislador oficialista que tuvo oportunidad de hablar con el presidente en los pasados días. El escenario es preocupante. El hombre clave será el secretario de Hacienda, Martín Miguel Di Bella. No permitirá gastar más recursos de los que ingresan en la caja y cero emisión. Un frente de conflicto seguro con el kirchnerismo duro.

En este contexto de incertidumbre y preocupación extremas, volvió a mencionarse en los últimos días la posibilidad de que Sergio Massa ocupe un lugar relevante en el gabinete de la mano de un recambio integral de ministros. Massa condiciona su ingreso al respaldo sin condiciones de la vicepresidenta Cristina Kirchner –algo que está lejos de confirmarse aún– y a un acuerdo de cinco puntos con la oposición. De allí las versiones de que el Gobierno abriría sus puertas a una convocatoria al diálogo.

Sin embargo, los principales jerarcas opositores descartaron esta posibilidad. “El único ámbito para un diálogo es el Congreso”, respondieron los referentes de Juntos por el Cambio. Insistieron que, antes de cualquier proceso de diálogo con la oposición, convendría que Alberto Fernández y Cristina Kirchner acuerden qué política económica pretenden llevar adelante. El silencio de los últimos días de la vicepresidenta es atronador; desde que Batakis asumió la cartera económica no envió señal alguna de apoyo a su gestión ni a sus políticas pese a que a que referentes de distintos sectores del oficialismo imploran que dé ese gesto para calmar los mercados. Mientras ese gesto no llegue, la vorágine no va a amainar, advierten.

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