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Política Senado | Alberto Fernández | Cristina Kirchner

Un gobierno bifronte: Cristina Kirchner le marca la cancha a Alberto Fernández en el Senado

En una sola mañana, la vicepresidente logró desbaratar el proyecto de ley de movilidad jubilatoria que el Poder Ejecutivo envió al Congreso.

Como pocas veces quedó en evidencia esta última semana el carácter bifronte del Gobierno con sus dos sucursales de poder: la Casa Rosada y el Senado.

Dentro del oficialismo parece imponerse un solo proyecto: el de Cristina Kirchner. Lo refleja la pleitesía que se le rindió una semana atrás, cuando la vicepresidenta hizo su ingreso a la Casa Rosada para asistir al velatorio de Diego Maradona. Lo muestran las encuestas que indican que, para el mayor número de argentinos, es ella la persona que decide las cuestiones de gobierno más importantes. Y, finalmente, en las últimas horas, lo confirma el rechazo parcial de los senadores del oficialismo a la fórmula de movilidad jubilatoria que impulsaba el Poder Ejecutivo.

A esta altura, a casi un año de la asunción de Alberto Fernández en el poder, Cristina no gobierna. Ella reina.

El miércoles, los senadores kirchneristas –que responden a la vicepresidenta- anunciaron una serie de modificaciones al proyecto de ley de movilidad jubilatoria que el Poder Ejecutivo envió al Congreso luego de seis meses de trabajo. Uno de los cambios más relevantes es que se da marcha atrás en la decisión de que el 5% del aumento anunciado para los haberes de diciembre sea descontado en marzo de 2021. Además, los aumentos jubilatorios ya no serán semestrales, como establecía el proyecto original del Poder Ejecutivo, sino trimestrales.

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Por otra parte, el mecanismo de cálculo de aumento de haberes jubilatorios se determinará en un 50% por la recaudación de la Seguridad Social y otro 50% por el aumento de los salarios (Ripte) o por el Índice salarial que elabora el Indec. Se elegirá el que tenga mayor incremento como entre 2009 y 2017.Es exactamente la misma fórmula que rigió durante el último gobierno de Cristina Kirchner.

Alberto Fernández intentó disimular la estocada kirchnerista asegurando que, en rigor, las modificaciones habían sido acordadas entre el Poder Ejecutivo y los senadores oficialistas. Difícil de creer, si se considera que esta fórmula fue trabajada durante varios meses en la comisión bicameral mixta que integran funcionarios nacionales –entre ellos, la titular de Anses Fernanda Raverta- y legisladores. Cristina, en una sola mañana, logró desbaratar el proyecto del Gobierno que, dicho sea de paso, era la prenda de negociación del ministro de Economía, Martín Guzmán, en sus negociaciones para reducir el gasto público con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El propio presidente Fernández admitió que los cambios implementados en el Senado "tienen un costo fiscal un poco mayor", pero dijo que prefiere hacerlo porque "sigue siendo una prioridad los jubilados".

El Senado avanza a paso urgente en las iniciativas de Cristina y de su hijo Máximo Kirchner. Durante la sesión de este viernes sancionó las leyes del impuesto a las grandes fortunas y de manejo del fuego; esta última prohíbe el cambio del uso del suelo afectado por los incendios, sean o no intencionales; al respecto, la Mesa de Enlace, que integran la Sociedad Rural Argentina (SRA), Coninagro, Federación Agraria (FAA) y Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), calificó de "invasión al derecho de propiedad" esta iniciativa. “Los productores no somos delincuentes ambientales”, enfatizaron.

La próxima semana, en tanto, convertirá en ley el proyecto que le quita de fondos a la Ciudad de Buenos Aires para el financiamiento de la policía. Esta iniciativa rompió definitivamente los puentes entre el gobierno nacional y Horacio Rodríguez Larreta, hoy por hoy el principal referente opositor de Juntos por el Cambio.

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Ahora el gobierno porteño esperará a la sanción de la ley en el Senado para presentar un segundo amparo ante la Corte Suprema; mientras tanto, estudia cómo compensar el recorte de partidas que le impuso la Nación: el decreto 735 de Alberto Fernández le había detraído $ 52.000 millones, monto que giró al gobernador Axel Kicillof; ahora se suman otros 15 mil millones. En el oficialismo insisten: no se trata de un ataque a Rodríguez Larreta sino de compensar el exceso de fondos que el expresidente Mauricio Macri le había transferido por decreto en 2016, elevando el índice de coparticipación de la Capital del 1,4% al 3,75%.

Rodríguez Larreta no sólo rompió lanzas con Alberto Fernández; también cortó el diálogo con quien creía su aliado, Juan Schiaretti, el gobernador de Córdoba. Los cuatro diputados que le responden fueron claves para la media sanción de la iniciativa. Esta cercanía de Schiaretti con el gobierno nacional podría costarle caro en términos electorales; Córdoba es una provincia profundamente antikirchnerista. Pero Schiaretti tiene motivos más urgentes que atender, entre ellos el financiamiento de la caja de jubilaciones de la provincia. Sin el auxilio del gobierno nacional, la situación fiscal podría devenirse crítica, admiten en el entorno del mandatario.

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