martes 20 de octubre de 2020
Política | Alberto Fernández | Cristina Kirchner | dólar

Crónica de la semana más "cristinista" de Alberto Fernández

El "súpercepo" al dólar y la jugada de la mayoría oficialista en el Senado para trasladar a tres jueces que investigaban a Cristina marcaron la semana "caliente" del presidente.

“Una noche volvimos y vamos a ser mejores”, fue la promesa que lanzó Alberto Fernández al asumir su mandato, hace casi un año. Muchos, incluso quienes no lo votaron, se imaginaron que el flamante presidente, exjefe de gabinete de Cristina Fernández, apostaría al diálogo y a la moderación como sello de su gestión y que, sin prisa pero sin pausa, articularía con los gobernadores y dirigentes del peronismo ortodoxo un núcleo de poder propio capaz de neutralizar al kirchnerismo.

La sucesión de acontecimientos de la última semana confirma que esto no sucederá: todo vestigio de moderación quedó fagocitado por el estilo y las prioridades impuestas por Cristina Kirchner, su mentora. La vicepresidenta tiene un plan concreto y lo ejecuta sin cortapisas: embestir a fondo contra el macrismo y los sectores de la Justicia que la acorralan y, de paso, desarticular las causas judiciales que la tienen a maltraer a ella y a sus hijos.

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Mauricio Macri y Cristina Fernández en otros tiempos

Mauricio Macri y Cristina Fernández en otros tiempos

El miércoles pasado el Senado fue epicentro de esa estrategia implacable. En un trámite expeditivo, la mayoría kirchnerista ordenó que los jueces Leopoldo Bruglia, Germán Castelli y Pablo Bertuzzi –que investigaron a Cristina Kirchner en distintas causas- volvieran a sus tribunales de origen; acto seguido, el presidente Fernández, en una edición especial del Boletín Oficial, confirmó la decisión del Senado. Difícilmente la Corte Suprema, adonde acudieron los tres jueces afectados, resuelva en favor de ellos.

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Cristina Kirchner y su dinámica avasallante contrasta con un Alberto Fernández que aparece opacado con marchas y contramarchas fácticas, falta de convicción y demora en la toma de decisiones. Los últimos anuncios en materia cambiaria son un ejemplo de ello. El nuevo endurecimiento del cepo al dólar tardó más de un mes en resolverse desde que las luces de alarma se encendieron en el Gobierno ante la caída estrepitosa de las reservas. Para peor, la solución no conformó a nadie. Las nuevas restricciones no son la fórmula ideal para el amigo presidencial y titular del Banco Central, Miguel Pesce, que impulsaba un corte total al dólar ahorro. Tampoco es lo que proponía el ministro de Economía, Martín Guzmán, quien se inclinaba por un desdoblamiento del mercado.

La vicepresidenta tiene un plan concreto y lo ejecuta sin cortapisas: embestir a fondo contra el macrismo y los sectores de la Justicia que la acorralan y, de paso, desarticular las causas judiciales que la tienen a maltraer a ella y a sus hijos

Tampoco es lo que esperaban los pequeños ahorristas, ni lo que imaginaban los empresarios, muchos de ellos obligados a refinanciar el 60% de sus deudas por el mercado financiero. Todos descontentos. Para peor, nadie puede garantizar que este “súpercepo” contribuya a achicar la brecha entre el dólar oficial y el dólar blue, el principal desvelo de la conducción económica.

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El Banco Central volvió al centro de la escena esta semana con el nuevo cepo al dólar

El Banco Central volvió al centro de la escena esta semana con el nuevo cepo al dólar

Guste o no, Fernández tiene su propio manual de gestión: consiste en postergar toda decisión propia instando a las partes a ponerse de acuerdo. Hasta que el riesgo de colapso parece inevitable. Pasó con el problema del dólar. Y pasó, también, con la relación con Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gobierno porteño, un hombre moderado de Juntos por el Cambio que supo ser el único puente de diálogo entre el oficialismo y la oposición.

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A instancias de Máximo y de Cristina Kirchner, Fernández dinamitó ese puente y pisó a fondo el acelerador de la radicalización. Frente a la crisis de la policía bonaerense, el Presidente decidió, sin previo aviso, detraerle a la Capital 1.18 punto de coparticipación para destinarlo a las arcas de Axel Kicillof. Ante el temor de que la Corte Suprema conceda la medida cautelar a la Capital para evitar este drenaje de fondos a la provincia de Buenos Aires, el Presidente envió un proyecto al Senado para que quede establecido por ley la forma que se calcularán los fondos que la dará a la ciudad de Buenos Aires para sostener la policía.

Cristina Kirchner y su dinámica avasallante contrasta con un Alberto Fernández que aparece opacado con marchas y contramarchas fácticas, falta de convicción y demora en la toma de decisiones

El proyecto establece que para este año la suma será de 24.500 millones de pesos y que de ahí en más se actualizará trimestralmente mediante una fórmula que combinará los sueldos de la Policía Federal con el índice de precios. La coparticipación porteña, en tanto, vuelve a su porcentaje histórico del 1,4%, luego de que Mauricio Macri la fijara unilateralmente en 3,75% mediante un decreto simple en 2016.

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Larreta y Fernández, antes de que el presidente decidiera el recorte de fondos coparticipables a CABA

Larreta y Fernández, antes de que el presidente decidiera el recorte de fondos coparticipables a CABA

"No hubo quita a la Ciudad. Solo hemos decidido que los argentinos no paguen en exceso por el traspaso de la Policía y ese monto es del 0.92% de los fondos coparticipables de la Nación, y no el 2,1% que en 2016 el expresidente Mauricio Macri le dio al gobierno porteño; es decir, más del doble", afirmó Vilma Ibarra, secretaria Legal y Técnica de la Presidencia.

Rodríguez Larreta responderá con una presentación ante la Corte Suprema. Sin descuidar las formas, el jueves por la noche asistió a una reunión en Olivos con el Presidente y con el gobernador Axel Kicillof para definir la continuidad de la cuarentena. La reunión tuvo apariencias cordiales, pero ya no habrá más fotos conjuntas entre los tres mandatarios. La guerra está desatada.

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