Las heridas que dejó la protesta policial y la urgencia de profesionalizar a los efectivos
El gobierno cambió la conducción de la URII. Guillermo Solari fue desplazado tras quedar expuesto en el conflicto. Con la nueva escala salarial, es un punto de inflexión para mejorar la capacitación de los uniformados.
La protesta policial que se vivió en Santa Fe se extendió desde lunes a la madrugada y concluyó el miércoles a la tarde en Rosario.
Solari, quien durante los primeros días de la protesta estaba de vacaciones y luego se sumó a la Unidad Regional II, quedó muy expuesto y prefirieron correrlo del cargo.
Debía dar órdenes a agentes que se habían negado a trabajar y a acatarlas. Era lógico que, al romperse la cadena de mando, hubiera cambios en la conducción. El comisario Danilo Millán reemplazará a Solari en el cargo, según informaron fuentes del gobierno.
Protesta Policial Rosario (14)
La protesta policial dejó cicatrices en la conducción de la Policía de Santa Fe.
Luis Maldonado, el jefe de la Policía de Santa Fe, seguirá en su cargo, ya que fue ratificado por el gobernador Maximiliano Pullaro durante la conferencia de prensa que dio el miércoles, en la que anunció los aumentos salariales que lograron que se levantara el acuartelamiento.
Maldonado sufrió en carne propia la bronca de sus subordinados y de familiares de policías, que lo escupieron en la cara cuando pretendía explicarles que no iban a ser sancionados, como había anunciado horas antes el ministro Coccocioni.
Solari fue blanco también del escarnio de sus camaradas en la puerta de la Jefatura de Policía, donde el miércoles de la semana pasada se suicidó el suboficial Oscar Valdez, de 32 años, aquejado por una grave enfermedad. Esa tragedia fue la que desencadenó el reclamo.
Protesta Policial Rosario 1
Maldonado quedó ratificado en su cargo como Jefe de la Policía de Santa Fe, en tanto, Solari fue desplazado de la Unidad Regional II.
Solari asumió hace apenas tres meses en el cargo, luego de que la Unidad Regional II fuera intervenida, a causa de una investigación sobre corrupción con la carga de combustible, que tiene a 14 policías detenidos, entre ellos, el exjefe de la Unidad Regional II Daniel Acosta. El perjuicio para el Estado fue de unos 90.000.000 de pesos.
Una estructura de mando resquebrajada
La resaca de la protesta mantiene la incertidumbre sobre qué pasará en el interior de la policía de Rosario, donde toda la estructura de mando quedó resquebrajada. Este jueves, en el Ministerio Público de la Acusación, el fiscal Pablo Socca imputó por incumplimiento de deberes de funcionario público a 11 policías denunciados por participar en la protesta. Ante la tensión que flotaba en la fuerza hasta hace menos de 24 horas, tanto los abogados defensores de los agentes como desde el MPA salieron a aclarar que el trámite se debía cumplir, a pesar de que las sanciones contra los uniformados se levantaron.
Este hecho dejó al descubierto las idas y vueltas del gobierno de Santa Fe frente al conflicto policial. El martes a la mañana, el ministro de Seguridad salió con dureza a afirmar que los efectivos que se acuartelaran iban a ser sancionados y pasados a disponibilidad. Detalló que 20 agentes serían penalizados, pero un día después esa postura se desdibujó ante el avance de la crisis y el gobierno decidió dar marcha atrás. Eso obligó al jefe de la policía, Maldonado, a anunciarlo cara a cara frente a los uniformados acuartelados, que no lo creían.
Protesta Policial Rosario 2
La resaca de la protesta mantiene la incertidumbre sobre qué pasará en el interior de la policía de Rosario.
Los once agentes concurrieron en libertad a la audiencia, como si fuera una formalidad, porque se prevé que la causa se cerrará en las próximas semanas, lo cual deja expuesta también la escasa independencia del Ministerio Público en Santa Fe.
La protesta policial dejó algunas cosas preocupantes. Una de ellas los problemas de comunicación en el interior de la policía, la desconfianza entre jefes y subordinados y la aparición de actores confusos y oscuros que agrietaron el conflicto.
La "viralización" que ayudó a profundizar el conflicto
El martes y el miércoles las horas quemaban, y luego de cada reunión entre funcionarios y los negociadores de la policía en vez de calmarse la protesta se avivaba frente a la Jefatura de Policía de Rosario. Lo más dramático fue cuando el jefe de la Policía Maldonado fue escupido en la cara cuando informaba a los agentes, sus subordinados, que el gobierno había dado marcha atrás con los 20 pases a disponibilidad que el ministro de Seguridad Pablo Coccocioni había anunciado menos de 24 horas antes.
La presencia de Maldonado ahí, en el medio de la tormenta, tenía que ver con las dificultades que había en la comunicación. Los canales de TV que transmitían en vivo y entrevistaban a policías jubilados y familiares propagaban la rebelión, con total desconocimiento de lo que se negociaba. Era totalmente anárquica la escena. De supuesto intermediario de los “autoconvocados” actuaba el expolicía Gabriel Sarla, cuyo rol fue más contraproducente en el conflicto.
Dos días antes, Maldonado había prendido la mecha, al cumplir una orden que buscaba despejar la puerta de la Jefatura de Policía. Durante la madrugada encabezó la represión contra los manifestantes que impedían la salida de los patrulleros.
FIN PROTESTA POLCIIAL ROSARIO
El cuadro que se registró en Rosario dejó al descubierto otro rasgo del perfil de policía, integrado en su mayoría por jóvenes con escasa formación.
Arrojaron gas pimienta a algunas personas y hubo forcejos. Los videos por las redes sociales se viralizaron de inmediato. Alguien buscaba subir la temperatura, como describió Giuliano Da Empoli en La Hora de los Depredadores, una mecánica que es cada vez más usual en política y se profundiza en épocas electorales, pero durante los últimos tiempos parece un modo de moverse casi natural en el andurrial de las redes.
Ese ruido permanente era absorbido por los policías sin ningún filtro. Frente a la Jefatura las versiones que circulaban con mayor entidad eran mentira, entre ellas, que el gobierno pensaba desplazar a 100 policías.
Ese cuadro anárquico dejaba al descubierto otro rasgo del perfil de policía de Rosario, integrado en su mayoría por jóvenes con escasa formación, que al no tener un porvenir floreciente en el norte de la provincia sumarse a la policía se transforma no sólo en una salida laboral, sino en una forma de vida, muchas veces, sacrificada y tortuosa. Por eso, la trágica muerte de Valdez, que se suicidó en la puerta de la Jefatura de Rosario el lunes de la semana pasada se había transformado en un catalizador, porque la mayoría se sentía identificado con su vida.
Un nuevo capítulo marcado por el descontento
Después que se levantara el acuartelamiento, con el anuncio del aumento de sueldo que hizo el gobernador Maximiliano Pullaro puede abrirse un nuevo capítulo en la policía. De lo contrario, la gestión actual habría quedado en una posición de debilidad frente a una fuerza que se plantó frente al desconcierto de una administración que evidentemente estaba desconectada del malestar.
Maximiliano Pullaro Conferencia Protesta Policial
El gobernador Maximiliano Pullaro anunció el aumento de sueldo a las fuerzas.
El gobernador nunca fue proclive a reformar la policía, como intentó y nunca logró el socialismo ni tampoco el peronismo, con un proyecto que elaboró Marcelo Saín, que nunca se debatió en la Legislatura. Un policía del Comando Radioeléctrico de Rosario, por ejemplo, que maneje un patrullero, cobrará en el inicio de su carrera 2,4 millones de pesos, un ingreso similar a un policía de Madrid. Es el doble de lo que entra en el bolsillo de un empleado de comercio de Rosario.
La pregunta que aparece es si con este salario se podrá quebrar la histórica composición de la policía, que jamás logró seducir a jóvenes rosarinos para que se integren a la policía. Desde hace décadas la mayoría de los uniformados en esta ciudad provienen del norte santafesino, algo que provoca serios problemas y mayores gastos, tanto para los agentes como para el Estado. Pero además genera que la adaptación de los efectivos muchas veces sea compleja. Esta situación lo admiten los propios protagonistas. El gobierno de Santa Fe fleta diariamente 12 colectivos para trasladar a los policías que viven en el norte. A algunos les lleva más de diez horas en llegar a su casa.
En el censo policial que se hizo en 2020 ya aparecía el salario como un punto crítico. No es algo nuevo. Más del 60% de los policías de la UR II identificó la baja remuneración como el principal problema de la fuerza, un porcentaje más alto que en el resto de la provincia. Dos de cada tres evalúan negativamente sus salarios, y un tercio los define como "muy mal remunerado".
En ese informe surgía algo que las recurrentes crisis de seguridad no pueden quebrar, que es la escasa capacitación de los policías y el apuro por tener más uniformados en la calle. Según el censo policial, 7 de cada 10 uniformados tuvieron una formación de menos de un año, y el 80% dice que los conocimientos más útiles se aprenden "en el trabajo diario", no en la escuela de policía.