El ex canciller Jorge Faurie piensa que la guerra entre Rusia y Ucrania avanza “hacia el empantanamiento” debido a la férrea defensa de la población ucraniana ante la invasión rusa: “Vemos al pueblo ucraniano defendiéndose con uñas y dientes. Y cuando un pueblo se pone inquieto y te hostiga, el otro va a sufrir. Los rusos van a ocupar, pero van a estar muy aquejados por la presión del pueblo ucraniano”.
Faurie, diplomático de carrera, fue embajador argentino en Portugal entre 2002 y 2013 y ocupó el mismo cargo en Francia entre 2016 y 2017. En junio de 2017 Macri lo designó como ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina, cargo que ocupó hasta diciembre de 2019.
El pasado jueves, Faurie estuvo en Santa Fe invitado por dirigentes del PRO para dar una charla sobre la guerra entre Rusia y Ucrania. En una entrevista con AIRE, el diplomático planteó que el conflicto pone en evidencia el fracaso de los organismos multilaterales como las Naciones Unidas y criticó además la postura del presidente Alberto Fernández ante la invasión rusa sobre Ucrania: “Fue enormemente floja y terriblemente confusa”.
En primer lugar, Faurie se refirió a la figura del presidente ruso Vladimir Putin: “Putin no es un loco como lo califican los medios de comunicación; puede tener actitudes exacerbadas consecuencia de su historia. Todos los procesos políticos, los cambios y las transformaciones que se producen, siempre quedan asociados simbólicamente a un nombre para poder interpretarlos. Esto no quiere decir que lo que Putin haga solamente sea él quien lo está haciendo; es la Federación Rusa, es el gobierno ruso, de eso no hay dudas. Pero lleva la impronta y la conducción que le ha dado Putin”.
—Más allá de la persona Putin, ¿cuáles son los intereses económicos en disputa?
—Primero que nada, Ucrania tiene 16 centrales nucleares que generan energía, de las cuales 15 están en pleno funcionamiento (la restante es Chernobil, actualmente desactivada). Disponer de energía barata es un valor impresionante para avanzar hacia mecanismos como el 5G. Ese es un elemento. Ucrania también es un gran productor agropecuario y de alimentos, es gran productor de fosfato. Hay una enorme cantidad de recursos en Ucrania que le son funcionales a Rusia. Pero creo que el elemento fundamental es el hecho de que hay una amenaza, hipotética por ahora, pero que podría constituirse, desde Ucrania hacia Rusia.
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—¿Desde Ucrania o desde la OTAN?
—Hay que recordar que la Constitución de Ucrania de 2014 dijo que era un desiderátum de los ucranianos pertenecer a la OTAN. No a la Unión Europea, sino a la OTAN. Que es como traer el viejo tratado defensivo del Atlántico Norte contra el comunismo, acá y ahora para vigilar a Rusia. Eso generó una inquietud muy grande.
—¿Cuál es la importancia estratégica de Crimea?
—Crimea es el acceso al mar caliente que tiene Rusia, donde está una de sus principales bases navales: Sebastopol. Es como perder capacidad operativa. Por lo tanto, para ellos era sumamente importante tener control de vuelta sobre Ucrania, que es lo que hicieron.
—¿Hacia dónde piensa que avanza este conflicto?
—Hacia el empantanamiento. Hoy lo estamos viendo en directo. Una de las novedades de esta guerra es que prendemos el televisor y hay alguien transmitiendo cómo va el teatro de guerra. Antes había un corresponsal que nos contaba cómo iba la guerra; ahora no. Ahora tenemos las imágenes en directo. Y vemos al pueblo ucraniano defendiéndose con uñas y dientes. En la historia se sabe: cuando un pueblo se pone inquieto y te hostiga, el otro va a sufrir. Los rusos van a ocupar, pero van a estar muy aquejados por la presión del pueblo ucraniano. Así fue en Vietnam, en Afganistán, en Chechenia… está lleno de historias así. Lo que diferencia esta guerra de aquellos conflictos es que ocurre en Europa, el corazón de lo que se entendía como el mundo central, civilizado, el gran expansor de un tipo de vida, de cultura, de civilización y de religión al resto del mundo. Estos escenarios estaban alejados de la centralidad del mundo occidental. Hoy eso cambió.
—¿Cómo observa el comportamiento de los organismos multilaterales en este conflicto?
—Está lleno de señales de que los organismos multilaterales no estaban funcionando. Si tuviéramos coraje, tendríamos que replantear las reglas del multilateralismo. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no funciona porque los miembros grandes, los que tienen el poder, ejercen el veto. Vamos a la Asamblea, pero tampoco funciona y solamente dan una recomendación moral. Hay toda una estructura extraordinaria, que tiene un costo impresionante y que ha crecido en su burocracia. Es como esos partidos que llegan a la Municipalidad y ponen a todos los empleados ahí. Entonces, hay que replantearse cómo sigue el multilateralismo después de lo hecho por Rusia.
—¿Y cómo va a ser ese nuevo multilateralismo?
—No lo sé, lo vamos a tener que trabajar. Pero sí reconozco que hay un cambio.
—¿China se va a beneficiar de este enfrentamiento?
—Depende. Todo esto está ocurriendo en este momento, es muy pronto para sacar conclusiones. China en algunas cosas ha reaccionado razonablemente. Hoy tiene bajo su égida a Rusia, que depende de que China la respalde, tanto en la opinión pública ante el mundo como también de que la provea de aquello que va a dejar de recibir porque el mundo le está cortando los vínculos. Y porque además parece que China va a tener que hacerse cargo del petróleo y del gas que Rusia le vendía a Europa. Ahora eso lo absorbe China, que tiene una capacidad de absorción increíble porque está en permanente expansión. Pero sus movimientos tienen que ser milimétricos. Los chinos son muy cuidadosos.
—¿Qué reflexión puede hacer sobre la postura de Argentina ante el conflicto?
—Ha sido enormemente floja y terriblemente confusa. Primero, el presidente viaja a Moscú, lo que fue un dislate en ese momento con la afirmación de que Argentina tenía que ser la puerta de ingreso de Rusia en América Latina. O sea que propuso apartarnos de Estados Unidos y del FMI justo cuando más necesitábamos el apoyo del Fondo y de Estados Unidos. Además, tanto Rusia como China le dijeron que primero tenía que arreglar con el Fondo. Y después, cuando vino el conflicto, estuvo más de una semana sin darse cuenta de que todos esos tanques rusos eran una invasión. Y las invasiones se condenan, sobre todo si desmiembran el territorio. Eso es grave para nuestro principio de integridad territorial sobre Malvinas.
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