El intendente de Rosario Pablo Javkin volvió a reclamar autonomía para su ciudad y adelantó que enviará un proyecto a la Legislatura provincial para que le dé la potestad de la designación de los jefes policiales y las facultades de incidir en la distribución de las fuerzas policiales en el territorio, en el marco de un proyecto de autonomía municipal. Reiteró reclamos de vieja data, como la cobertura de vacancias de cargos de jueces y fiscales federales que están prometidas pero no se concretan, y poner fin al delito organizado desde las cárceles. “Nosotros hacemos nuestra parte y es una parte muy importante. Es hora de que todos lo hagan”, dijo Javkin en el discurso de apertura de sesiones ordinarias del Concejo Municipal, donde una y otra vez machacó sobre el concepto de “reconstrucción” con el que apuesta a identificar el segundo tramo de su gestión, después de un comienzo marcado por la pandemia y la crisis económica.
Por la crítica situación de seguridad que atraviesa particularmente Rosario, sobresalió el tramo del discurso en el que el intendente detalló “la parte que hizo la ciudad” y su mirada sobre lo que falta que se haga desde afuera. Repitió una y otra vez como un eslogan: “Estamos haciendo nuestra parte”, con lo cual repasó urbanizaciones de barrios precarios, incremento de sistemas de videovigilancia, alarmas comunitarias y lectores de patentes que están integradas y accesibles con el 911, iluminación con luces Led, programas sociales para adolescentes y jóvenes con “oportunidades para que no se los lleven los violentos”. Adelantó que está enviando al Concejo una nueva ordenanza para controlar de manera “más eficiente la transparencia, origen y la trazabilidad de las inversiones que se hacen en la ciudad, en clara lucha contra los delitos patrimoniales y el lavado de activos”.
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“Estamos hartos de reclamar cada vez más fuerte y que no se nos escuche”, dijo Javkin al tiempo que reclamaba más herramientas para contribuir a la seguridad de la ciudad.
“Sabemos qué hay que hacer. Estamos preparados para hacernos cargo de más acciones”, desafió.
“Hace mucho que venimos diciendo que Rosario es parte de la Argentina. Les dijimos, no se hagan los distraídos porque esta crisis de inseguridad no existe solo en Rosario. Parece que queda cómodo suponer que la delincuencia asociada al narco sólo operaba acá. Hoy está claro que no es así, que lamentablemente teníamos razón”. En esa línea insistió en desplegar más fuerzas de seguridad en el territorio y algo de lo que mucho se habló pero no parece terminar de funcionar: “Necesitamos una coordinación política que organice y las empodere para actuar”.
Clamó por “más jueces federales” y “concretar de una vez por todas la designación de los fiscales auxiliares a la que se comprometió el procurador general (de la Nación)”. “¿Cómo puede ser que, con los niveles de violencia que sufre nuestra gente, haya juzgados federales con sillas vacías? A esto me refiero cuando parece que Rosario no forma parte de la Argentina. No lo podemos permitir”, insistió. Pidió “la intervención urgente en el Servicio Penitenciario” para “ponerle fin al delito organizado desde las cárceles”.
Ahí fue cuando pidió que le den autonomía a Rosario: “Dennos las facultades para que podamos decidir cómo proteger a nuestros vecinos… Voy a elevar a la Cámara de Diputados un proyecto de ley para que se me asigne como intendente la potestad en la designación de los jefes policiales y las facultades de incidir en la distribución de las fuerzas policiales en nuestra ciudad en el marco de un proyecto de autonomía municipal”.
Ya el año pasado, en uno de los picos de inseguridad, Javkin había fundamentado en base a la autonomía municipal que quería tener poder de decisión sobre el nombramiento de jefes policiales, organización territorial y coordinación de fuerzas. En esta oportunidad anunció el envío de un proyecto de ley formal a la Legislatura. Difícilmente tenga eco entre diputados y senadores, pero para el intendente es una forma de mostrar iniciativa y mantener el tema en agenda.
Buena parte del discurso giró sobre lo que el intendente llamó la etapa de “reconstrucción”. Además de mencionar la pandemia –que se inició cuando lleva apenas tres meses de gestión– y la crisis económica, se refirió al estado de la finanzas municipales a asumir: “Saben que no exagero si digo que recibimos las cuentas con un déficit más endeudamiento que comprometían las acciones básicas del municipio. Nos propusimos un plan de austeridad para equilibrar las cuentas. En apenas dos años, puedo decirles que lo cumplimos. Entonces, cuando ordenamos las cuentas hicimos nuestra parte”.
Abundó: “En 2019 la ciudad tenía un déficit de 3.266 millones y la deuda (consolidada más flotante) representaba el 46% de los ingresos. Comenzamos por refinanciar cada uno de nuestros compromisos con proveedores y logramos un importante acuerdo en la deuda con la provincia”. Mostró sus números: “Logramos bajar sensiblemente el déficit en dos años, equilibrando el presupuesto en 2022. En términos reales la deuda se redujo un 63% entre 2019 y 2021. Hoy la deuda pública representa sólo un 18% de los ingresos, proyectando disminuirla este semestre a un 10%” Y prometió: “Tal cual lo dijimos en el primer día, hicimos nuestra parte. A quien le toque asumir el gobierno en 2023 encontrará un Municipio ordenado y con las cuentas equilibradas”.
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Javkin se presentó ante los concejales habiendo superado la mitad de su mandato y con varios interrogantes sobre su destino político. Al tiempo que se somete a un tratamiento por una enfermedad prostática, tal como le anunció a la ciudad en enero pasado, su futuro no está definido. Si bien el camino habitual sería que busque la reelección en 2023, desde la muerte del ex gobernador Miguel Lifschitz y el cambio de escenario que provocó en la política provincial, quedó abierta la posibilidad de que salte a una precandidatura a gobernador.
De hecho juega con ambas posibilidades en el radar, aunque teniendo en claro que no hay plan provincial posible si no está “encaminada” la sucesión en el gobierno municipal.
Como parte de ese plan ayer también mostró las líneas de su gestión en materia de obra pública e infraestructura a distintas escalas y diversidad de fuentes de financiamiento: provincia, Nación y herramientas propias habilitadas por los concejales a los que les habló ayer.
Mencionó la emisión de letras del Tesoro que le permiten a la Secretaría de Hacienda aliviar el flujo de fondos sin afectar el ritmo de obra pública y la emisión de bonos por 2.700 millones de pesos para nuevas obras de pavimento definitivo.
También repasó urbanizaciones como Villa Banana (el asentamiento irregular más icónico de la ciudad) que se viene realizando desde hace unos años por etapas, el de la zona de la Universidad en el barrio República de la Sexta, Tablada, Cordón Ayacucho y Nuevo Alberdi. El tramo de apertura de bulevar Seguí y la remodelación de un tramo de calle Baigorria.
Dedicó párrafos a inversión en infraestructura de videovigilancia, con 70 puntos fijos y puntos móviles, lectores de patentes de última tecnología con el doble fin de aportar a la seguridad pública y al ordenamiento del espacio público en materia de tránsito y movilidad.
“No nos tocó un tiempo sencillo. Gobernamos en medio de una pandemia global, la bajante histórica del río, la crisis local y mundial. Pero ahora nos toca el tiempo de sanar y reconstruir”, dijo el intendente al cierre de su discurso.
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