Javier Milei debió ceder al pragmatismo presionado por la economía y los mercados
El oficialismo aceptó concesiones en el Congreso que contradicen algunas de sus principales banderas ideológicas. Con la actividad estancada, el poder adquisitivo golpeado y el riesgo país en alza, el Gobierno de Javier Milei busca evitar nuevos frentes de conflicto político.
El presidente Milei reconoció las dificultades de la economía doméstica, aunque las atribuyó exclusivamente a factores externos.
Mientras en Madrid el presidente Javier Milei buscó exhibir deliberadamente su faceta más combativa, con enojos e insultos dirigidos a periodistas y opositores al ideario libertario, en Buenos Aires el oficialismo se mostró como un león domesticado, capaz de resignar algunas banderas de su batalla cultural con tal de evitar una costosa derrota frente a sus adversarios.
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Las concesiones legislativas que contradicen el ideario libertario
La última sesión de la Cámara de Diputados demostró cómo el pragmatismo se impuso sobre el pensamiento dogmático que suele imperar en las filas libertarias. Se aprobó por amplia mayoría el proyecto de financiamiento de las prestaciones para personas con discapacidad, con el oficialismo aceptando mantener las pensiones no contributivas, su actualización por inflación, el nomenclador universal de prestaciones y el arancel unificado. Paradójicamente, una iniciativa muy similar a la que el propio Milei vetó el año pasado.
En ese mismo debate, los libertarios modificaron la media sanción del proyecto que declara la inviolabilidad de la propiedad privada e incorporaron un artículo que impone límites a la venta de tierras a extranjeros, en línea con las restricciones establecidas por una ley sancionada durante el gobierno de Cristina Kirchner. Otra contradicción con los principios que el oficialismo reivindica.
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¿A qué obedece este giro del Gobierno? Todo indica que el oficialismo busca evitar nuevos focos de conflicto político en un contexto económico de por sí frágil.
La semana pasada cerró con una nueva suba del riesgo país, que superó los 700 puntos básicos. La escalada respondió, en parte, a la turbulencia global provocada por el alza del petróleo y los malos resultados de las empresas tecnológicas, pero también a los problemas propios de la economía argentina.
Esta semana, además, se conocieron datos del INDEC que reflejan que la actividad permanece estancada y se acerca a un escenario de recesión técnica. Este panorama, sumado a la caída del poder adquisitivo, complica las perspectivas electorales del oficialismo y sus aspiraciones de reelección.
La economía presiona y Milei intenta explicar las dificultades
El presidente reconoció las dificultades de la economía doméstica, aunque las atribuyó exclusivamente a factores externos.
“Lo que se esperaba que la economía creciera —sostuvo— está creciendo menos. Eso hace que la demanda de dinero crezca menos de lo que debería crecer y, consecuentemente, el ritmo al que baja la inflación es menor y, obviamente, los indicadores de Argentina no estarían evolucionando tan positivamente como esperábamos en un primer momento. Un shock externo es un shock eterno”.
Sus declaraciones fueron interpretadas como un intento de atenuar la polémica que él mismo había desatado días antes, cuando, en tono burlón, sostuvo que era mentira que muchos argentinos no llegaran a fin de mes, bajo el argumento de que nadie puede pasar diez días sin comer ni beber sin morir.
Milei apeló así a una literalidad absurda que dejó de lado el sentido de la discusión sobre la pérdida de ingresos y las dificultades cotidianas de una parte de la población. Sus palabras también alimentaron las críticas sobre la falta de respuestas oficiales para reactivar la economía y recomponer el poder adquisitivo.
La controversia fue tal que Patricia Bullrich aprovechó la situación para volver a desmarcarse de lo que percibe como la indiferencia libertaria frente a las dificultades sociales. El viernes pasado publicó un video en X desde su despacho en el Congreso, apoyada sobre un escritorio. Dos leyendas acompañaban el posteo: “Patricia sabe de la fuerza de los argentinos” y “Patricia conoce Argentina”, esta última junto a un emoji de la bandera nacional.
De fondo sonaba un tema del dúo puertorriqueño de reguetón Plan B. ¿Otro guiño electoral?






