En medio de la incertidumbre económica, los gobernadores le arrojan un salvavidas a Javier Milei

La caída de la sesión opositora en Diputados le dio aire al Gobierno nacional para sostener el DNU 70/23 y evitar un revés político. Mandatarios provinciales contribuyeron a frustrar el quórum, aunque mantienen diferencias con la Casa Rosada y reclaman respuestas en materia de infraestructura.

Alivio para Javier Milei. La caída de la sesión opositora en Diputados le dio aire al Gobierno nacional.

Alivio para Javier Milei. La caída de la sesión opositora en Diputados le dio aire al Gobierno nacional.

Javier Milei respiró aliviado. Desde los Estados Unidos, país al que visitó ya cinco veces en lo que va del año, monitoreó de cerca la fallida ofensiva opositora en la Cámara de Diputados para derogar el mega decreto 70/23, una de las piedras basales de su gestión. A los opositores solo les faltaron ocho diputados para alcanzar el quórum, una derrota a la que contribuyeron varios gobernadores -entre ellos el de Santa Fe, Maximiliano Pullaro- al no sentar en sus bancas a los legisladores que les responden.

La ausencia de diputados aliados a los gobernadores frustró la sesión contra el DNU de Milei

La sesión también fue convocada para tratar otros dos temas por demás sensibles, los proyectos opositores sobre discapacidad y sobre endeudamiento familiar. De haber prosperado esas tres iniciativas, habrían impactado seriamente en el Gobierno, especialmente en lo político, pero también con importantes efectos económicos, justo en un momento en el que asoman dudas entre inversores locales y extranjeros sobre su fortaleza política y aptitud electoral.

Los últimos datos oficiales sobre la marcha de la economía (caída del crecimiento, suba de la inflación y del riesgo país y aumento de la pobreza) alimentan esta incertidumbre.

Esto explica que el mundo empresario haya decidido poner un freno de mano y congelara anuncios sobre nuevas inversiones en la Argentina. La perspectiva de un año electoral reñido entre dos modelos antagónicos, el que impulsa el gobierno libertario y el que encarna el peronismo en sus distintas vertientes, tiene a muchos desconcertados. El escenario está abierto. El espejo es la elección presidencial de Brasil en la que si bien el opositor Flávio Bolsonaro, exégeta de Milei en el país carioca, aparece como favorito para triunfar en la segunda vuelta el próximo 25 de octubre, también ratifica la tendencia de que los oficialismos, en nuestra región, están de capa caída.

La oposición reunió 121 legisladores y quedó a ocho del número necesario para abrir la sesión en la Cámara baja.

La oposición reunió 121 legisladores y quedó a ocho del número necesario para abrir la sesión en la Cámara baja.

El gobierno libertario hace lo imposible por intentar despejar estas incertidumbres; de ello puede dar fe el ministro de Economía Luis Caputo quien, en cuanto foro nacional o internacional aparece, insiste en relativizar el “riesgo kuka” para alentar a los empresarios a que inviertan en el país. Por ello fue clave para el oficialismo la derrota opositora en el Congreso, un triunfo que no hubiese sido posible sin la ayuda de varios gobernadores.

Pullaro y otros mandatarios provinciales: apoyo en el Congreso y reclamos al Gobierno nacional

Pullaro fue uno de los mandatarios que, junto al tucumano Osvaldo Jaldo y Carlos Sadir, le dio un apoyo determinante a la Casa Rosada para impedir que la oposición reuniera el quórum. No bajaron al recinto los dos alfiles del gobernador de Santa Fe: Gisela Scaglia, quien preside el bloque de Provincias Unidas, y José Núñez.

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“Tumbar el DNU era un problema para todos los argentinos: volvían las Sira y las leyes de alquileres, de góndolas y de abastecimiento, se terminaba la política de cielos abiertos y los avances en comunicaciones satelitales”, justificó Scaglia.

También aportaron lo suyo los gobernadores de Salta, Gustavo Sáenz; de Tierra del Fuego, Gustavo Melella y hasta el de Córdoba, Martín Llaryora, al no mandar al recinto a varios de sus legisladores. Eso sí: estos mismos mandatarios son los que, dos días después y reunidos en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) le reclamaron al Gobierno que ponga en marcha cuanto antes un plan nacional de infraestructura. Al reclamo se sumó el bonaerense Axel Kicillof.

Si algo caracteriza la relación entre el Gobierno y los mandatarios provinciales es su constante sinuosidad. Está claro que no van a formar parte del elenco opositor dispuesto a desestabilizar al Gobierno, pero también le marcan límites. No por nada todavía no le garantizan su apoyo a la eliminación (o suspensión) de las elecciones primarias previstas para agosto próximo, una prioridad para los libertarios en su carrera electoral.

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