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Política Intento de magnicidio contra CFK | Cristina Fernández de Kirchner | Argentina

Intento de asesinato de Cristina Fernández de Kichner: el hecho que rompió el pacto democrático en la Argentina

El 1° de septiembre de 2022, la vicepresidenta y dos veces presidenta de la República, Cristina Fernández de Kirchner, fue objeto de un intento de asesinato. Ese día se rompió el acuerdo democrático forjado hace casi 40 años.

El 30 de octubre de 1983, la Argentina comenzó un proceso de estabilización institucional luego de siete años de una dictadura sangrienta, desaparecedora y de neto corte neoliberal. Desde ese entonces y durante 39 años, la sociedad argentina, además de concurrir a las urnas cuando el calendario electoral lo requería, atravesó por una consolidación de la convivencia democrática y una reafirmación del valor de las instituciones. Sin embargo, hace un año, ese contexto social, político e institucional, cambió. El acuerdo democrático, tan añorado y supuestamente intocable, se rompió.

El 1° de septiembre de 2022, minutos antes de las 21 y mientras se llevaba a cabo una multitudinaria concentración frente a su departamento en el barrio Recoleta de la ciudad de Buenos Aires, la vicepresidenta y dos veces presidenta de la República Cristina Fernández de Kirchner fue objeto de un intento de asesinato. Luego de infiltrarse entre los manifestantes, Fernando Sabag Montiel sacó un arma de fuego y gatilló dos veces frente al rostro de Cristina.

Los disparos no salieron. Pero la conmoción en el momento fue tal que, mientras la propia dirigente no se percató del hecho, tampoco lo hizo el personal de seguridad y su custodia. Fueron los militantes quien se dieron cuenta de lo que había pasado y lograron reducir a Montiel para que después sea detenido.

Los discursos violentos emanados por los dirigentes políticos, replicados y amplificados por los medios hegemónicos de comunicación y las redes sociales, fueron el caldo de cultivo para que ese trabajoso pacto democrático se fisure. La existencia de algunos sectores de la sociedad reaccionarios, negacionistas y de un posicionamiento claro de derecha, la falta de respuestas a la crisis económica y la instalación mediática del concepto que relaciona directamente al kirchnerismo con la corrupción, lograron que en la institucionalidad haya grietas por donde la violencia política resurgió.

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Cuando habían pasado apenas algunas horas del intento de asesinato de Cristina Fernández, algunos comunicadores y dirigentes políticos pusieron en duda el atentado.

Cuando habían pasado apenas algunas horas del intento de asesinato de Cristina Fernández, algunos comunicadores y dirigentes políticos pusieron en duda el atentado.

A modo de ejemplo, hay que recordar que cuando habían pasado apenas algunas horas del intento de asesinato contra Cristina Fernández, algunos comunicadores y dirigentes políticos pusieron en duda el atentado. Incluso, una actual candidata a presidenta –Patricia Bullrich– jamás repudió el hecho.

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Es que –sin quitarle la gravedad que un intento de asesinato merece– la tentativa de magnicidio se enmarca en un proceso aún mayor y más grave: el corrimiento hacia la derecha de la discusión política. Ciertos discursos de odio volvieron a poner en agenda debates que se creían saldados en la Argentina, como la violación a los derechos humanos, la defensa de la escuela y la educación pública y la soberanía nacional.

El proceso eleccionario actual en la Argentina muestra tal corrimiento del debate público: dos de los tres candidatos presidenciales pueden ser ubicados, sin temor a equivocarse, en la extrema derecha. Dos de esos tres discursos están cargados de odio, son violentos y contienen propuestas y medidas que tienden a agudizar la injusticia social.

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El proceso eleccionario actual en Argentina muestra tal corrimiento del debate público: dos de los tres candidatos presidenciales pueden ser ubicados, sin temor a equivocarse, en la extrema derecha.

El proceso eleccionario actual en Argentina muestra tal corrimiento del debate público: dos de los tres candidatos presidenciales pueden ser ubicados, sin temor a equivocarse, en la extrema derecha.

La complicidad de ciertos sectores de la política con el intento de magnicidio se revela no sólo en la replicación de los discursos violentos e intolerantes, sino que, además, la Justicia investiga el financiamiento económico del atentado. En ese contexto, el diputado nacional del PRO Gerardo Milman tuvo que entregar su teléfono celular para que sea peritado por la Justicia luego de ser escuchado en un bar porteño diciendo que cuando ocurra el asesinato él “iba a estar camino a la Costa”.

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La alianza entre parte del arco político argentino con el Poder Judicial, el poder mediático y el poder económico resulta extremadamente peligrosa cuando se desprecia la institucionalidad y el orden democrático, porque es, juntamente, en dicha alianza donde la sociedad argentina pierde derechos colectivos e individuales.

Luego de haber sufrido el intento de asesinato, Cristina Kirchner señaló que "siempre hubo grupos, pequeños, pero de gran poder, que quieren suprimir, eliminar al que piensa diferente. Tenemos la obligación de retomar un camino que costó mucho en la Argentina". La sociedad tiene una gran tarea por delante.