jueves 25 de noviembre de 2021
Política | Seguridad | Rosario | Los Monos

Guille Cantero: el narco que genera terror desde una cárcel y nadie lo puede frenar

Una nueva etapa de la violencia: atentados que infunden pánico para generar cambios en las políticas públicas. Las hipótesis apuntan a que Guille Cantero planeó los atentados desde la cárcel de Marcos Paz. Investigan por qué no hubo persecución de las fuerzas de seguridad federales y provinciales contra los atacantes.

El 2 de setiembre pasado, una delegación de la Policía de Santa Fe viajó a la cárcel de Marcos Paz para realizar el segundo allanamiento en 15 días a la celda de Máximo Ariel “Guille” Cantero, el líder de Los Monos. Encontraron lo que iban a buscar: Cantero tenía un teléfono fijo en su calabozo, con una extensión de cable que pasaba por una ventana. El teléfono fijo, el que se conoce como “público” en la cárcel, lo tenía Guille sobre una mesa que hacía las veces de escritorio.

Cuando estaba esposado, sentado en su cama dentro de la celda y mientras los agentes llenaban los formularios y labraban el acta de ese nuevo allanamiento, el líder de Los Monos les dijo a los policías que iba a empezar a balear escuelas. Los policías se sorprendieron. Cantero sonreía. En ese momento pensaron que era una estrategia del líder de Los Monos para atemorizarlos. Pero su profecía se hizo realidad el 14 de noviembre cuando, antes de que se iniciara el proceso electoral de ese día, fueron baleadas tres escuelas en Rosario. Le siguió unos días después la seguidilla de ataques contra las estaciones de servicio, que fueron seis en total. Y el domingo pasado, la balacera contra el restaurante El Establo, ubicado en calle Pellegrini al 1700, que en la víspera del feriado estaba repleto de gente.

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El único móvil que aparece como trasfondo de ese ataque es sembrar terror. Es un nuevo escalón en el esquema de violencia que golpea a Rosario desde hace casi una década. Algunos dirigentes de la oposición catalogaron estos episodios como terrorismo. En enero del año pasado, cuando se produjo el ataque al casino de Rosario, que perpetró Guille Cantero y donde murió una persona que estaba en el balcón, el entonces ministro de Seguridad Marcelo Sain lo definió como “terrorismo urbano”.

¿Qué mueve a Cantero a llevar adelante estos atentados? Aparece como una posibilidad, porque se lo trasladó a personas que lo van a visitar todos los fines de semana, que quiere retornar a Rosario, a la cárcel de Piñero, de donde fue trasladado primero a Chaco en mayo de 2018, luego a Ezeiza y más tarde a Marcos Paz, donde después de los allanamientos que se produjeron en los últimos meses se agudizaron los controles y se le hace más complejo distribuir las órdenes.

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El último fin de semana bubo dos balaceras contra locales gastronómicos en la ciudad de Rosario.

El último fin de semana bubo dos balaceras contra locales gastronómicos en la ciudad de Rosario.

Si esta hipótesis se confirma, sería un hecho inédito en la Argentina que un narco emprenda actos terroristas para lograr un cambio de política en el Estado.

Frente a un escenario apropiado por el terror, las respuestas de las fuerzas de seguridad resultan ineficientes. Tras la conmoción que generaron estos episodios violentos, la investigación judicial empezó a evaluar algunos interrogantes que llaman la atención: por qué las fuerzas de seguridad asignadas en la zona no persiguieron a los atacantes que escaparon en una moto Enduro, a contramano, por avenida Pellegrini, una de las más transitadas a la medianoche en Rosario.

En una reunión que se realizó el lunes a la noche con los fiscales de la Unidad especial de balaceras, Valeria Haurigot y Pablo Socca, la jefa de la Policía de Rosario Emilce Chimenti y el titular de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) Marcelo Zoratti no tuvieron argumentos sólidos para explicar por qué no se realizó una persecución a los atacantes que dispararon tres balazos contra el restaurante que estaba repleto de comensales en vísperas de un día feriado.

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La explicación que dio la jefa de Policía es que esa zona estaba asignada a la Policía Federal, que se encarga, según apuntaron fuentes que participaron de la reunión, de patrullar la zona del microcentro de Rosario. Lo que les llama la atención a los funcionarios del Ministerio Público de la Acusación de la provincia es que el hombre que disparó contra el comedor tardó 30 segundos en bajar, apuntar y detonar su arma calibre 9 milímetros.

Luego se subió a su moto Enduro color rojo, como muestran los videos de las cámaras de seguridad, y salió a contramano por la avenida Pellegrini. Tomó después, también a contramano, calle Italia para desaparecer. Nadie lo persiguió. Ni tampoco se montó un operativo para atraparlo. Los primeros que llegaron al lugar fueron policías que realizan una custodia sobre el edificio de Tribunales –debido a que fue atacado en dos oportunidades–, que se encuentra a tres cuadras de allí.

En teoría, los operativos de seguridad pública se diseñan en un comando unificado, integrado por las fuerzas federales, la Policía provincial y el Ministerio de Seguridad, en el llamado OJO, que se encuentra en la sede del gobierno provincial en la ciudad de Rosario.

Balearon una escuela de Rosario antes que se habilitara para la votación
Pocas horas antes de las elecciones del último 14 de noviembre, balearon una escuela en la ciudad de Rosario.

Pocas horas antes de las elecciones del último 14 de noviembre, balearon una escuela en la ciudad de Rosario.

Fuentes de la Policía Federal señalaron a Aire de Santa Fe que esa fuerza tiene asignados patrullajes en el centro los días de semana y en horario comercial. Se había definido ese tipo de intervención para evitar salideras bancarias y robos en la zona céntrica.

La postura de la jefa de la Policía santafesina de desligarse de la persecución y la prevención de ese tipo de ataques, en el centro de la ciudad, generó malestar en la Policía Federal, que advirtieron que los 500 efectivos de esa fuerza que están desplegados en Rosario realizan tareas de apoyo a la Policía santafesina.

Actualmente en Rosario hay 5400 policías de Santa Fe, a los que se sumaron 500 policías federales y unos 3100 gendarmes, después del refuerzo de 575 efectivos de esta fuerza que llegaron a mediados de octubre pasado.

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