jueves 25 de noviembre de 2021
Política | Santa Fe | Rosario |

Mientras las calles se desangran, el poder se enfrenta en su propia guerra

Jamás en la historia de Santa Fe se manifestó con semejante crueldad la disociación que suele existir entre los círculos de poder y el resto de la ciudadanía. Mientras las calles se bañan de sangre, la política y la Justicia miden fuerzas en su propia guerra.

Jamás en la historia de la Provincia de Santa Fe se manifestó con semejante crueldad la disociación que suele existir entre los círculos de poder y el resto de la ciudadanía.

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En el preciso momento en que Rosario se encuentra bajo el fuego de las armas que escupen plomo de manera indiscriminada contra simples transeúntes, los poderes del Estado protagonizan su propia guerra.

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La misma semana en que seis estaciones de servicio fueron baleadas y pocas horas antes de que desconocidos dispararan contra un puesto de comida y un restaurante de esa ciudad, los fiscales de Santa Fe emitieron un comunicado en el que solo faltó que abiertamente acusaran a representantes del Poder Legislativo de cometer delitos diversos.

La nota de los fiscales refleja una situación dramática. Del senador provincial Armando Traferri, quien amparado en sus fueros impide ser investigado por supuestos vínculos con el juego clandestino, afirman que actúa con impunidad y cinismo gracias a la "cobertura política y corporativa" y también mediática.

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El senador provincial Armando Traferri.

El senador provincial Armando Traferri.

Pero no se quedan en este legislador. Los fiscales nombran abiertamente a otros legisladores, a quienes acusan de frustrar cualquier intento de investigación que tenga en la mira a referentes de la política.

Al brindar esa nómina, la Asociación de Fiscales dice textualmente: "... Pesan sobre la cabeza de toda y todo fiscal que se atreva a investigar casos que pongan en peligro los intereses del poder, espadas que no tiene nada que ver con Damocles. Además, no es una sola, son muchas. Se trata de las espadas de Baucedo, de Berra, de Borla, de Cornaglia, de Diana, de Enrico, de Giacomino, de Gramajo, de Marcón, de Michilig, de Pirola, de Rasetto, de Rodenas, de Rosconi, de Sosa, de Traferri, de cualquier diputada o diputado, o de cualquier pariente de cualquiera de ellos, o de cualquier mecenas, acólito, esbirro, financista, aliado, favorecido, amigo, socio, amigo del socio, socio del amigo, financista del aliado del amigo del socio…".

Según los fiscales, el amparo de Traferri "en sus privilegios es posible sólo a partir de la aquiescencia de la mayor parte del arco político santafesino, que desde hace tiempo protege al contumaz senador".

En otras circunstancias, el documento firmado por las máximas autoridades de la Asociación de Fiscales de Santa Fe hubiese resultado inaceptable e intolerable para los diputados y senadores de esta provincia. Sin embargo, en el contexto actual lo que sobrevino fue un silencio casi sepulcral desde la Legislatura.

Los narcos imponen sus reglas

Mientras esto sucede tras los muros de la política y de la Justicia, las calles de las principales ciudades de Santa Fe se convierten en un sangriento escenario donde el narcotráfico impone sus reglas, mide sus tiempos, dicta sentencias y juega su propio juego; ante la impotencia de quienes deberían enfrentarlo pero demuestran estar en inferioridad de condiciones.

La realidad indica que luego de seis balaceras contra estaciones de servicio, un ataque contra un puesto de comida y otra ráfaga de disparos contra un restaurante de la ciudad de Rosario, no hay un solo detenido.

Luego de los primeros ataques, el ministro de Seguridad, Jorge Lagna, no descartó que aquellas balaceras estuvieran relacionadas con las elecciones que se avecinaban. Pero los comicios pasaron, y las balas continuaron zumbando en la ciudad de Rosario.

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El ministro de Seguridad de Santa Fe, Jorge Lagna.

El ministro de Seguridad de Santa Fe, Jorge Lagna.

Ahora, diversas fuentes afirman que detrás de todo esto vuelve a estar la figura del jefe de Los Monos, Máximo "Guille" Cantero, quien estaría reclamando que se le permita retornar a alguna cárcel de la provincia de Santa Fe, luego de perder los privilegios que gozaba en el penal de Marcos Paz, provincia de Buenos Aires, donde había convertido su celda en una virtual oficina con teléfono fijo incluido.

Que Cantero se encuentre preso puede ser considerado un triunfo para las instituciones de la provincia de Santa Fe. Sin embargo, el hecho de que incluso detrás de las rejas continúe acechando a una ciudad aterrada como Rosario, es una clara muestra de la debilidad del Estado.

Nadie está a salvo en estas circunstancias. Si no hubo muertos en estos ataques es, simplemente, porque los narcos no quisieron.

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