El presidente electo, Alberto Fernández, arrancó la gira de gobernadores esta semana tras las elecciones generales. Este martes, participó del acto de asunción del gobernador Juan Manzur en Tucumán, luego visitó Santiago del Estero y se mostró con Gerardo Zamora, el vicegobernador José Neder y la diputada Claudia Ledesma Abdala (esposa de Zamora), en una recorrida por el Autódromo Internacional de Río Hondo.
La fórmula del Frente de Todos recibió un amplio respaldo en ambas provincias gobernadas históricamente por el peronismo. En Santiago del Estero, ganó por el 75% de los votos. En Tucumán, logró el 58%.
Manzur se mostró cerca de Fernández en todo momento durante la campaña presidencial. Cuando Fernández estuvo internado en junio, el tucumano viajó a Buenos Aires para visitarlo y tuvieron una reunión de 40 minutos, en la que se sacaron fotos que compartieron en redes.
El acto en Tucumán estuvo rodeado de gobernadores, sindicalistas y referentes del PJ puro. De esta manera, Fernández trajo a la escena a los peronistas que no pisaron el palco para los festejos del domingo 27 de octubre ¿Por decisión de Cristina? Desde Santa Fe argumentaron que se invitó a algunos gobernadores pero que no pudieron ir. Vale recordar que esa noche, el peronismo perdió en la provincia. El resultado fue muy distinto al que Omar Perotti, el gobernador electo, obtuvo en las elecciones locales. Desde el Instituto Patria, el búnker kirchnerista, explicaron que el acto quería mostrar un escenario limpio, sólo con los candidatos de la fórmula ganadora. Sin embargo, la actitud de Fernández y Manzur este martes fue interpretada políticamente como una “devolución” del gesto que habría sido impulsado por la vicepresidente electa Cristina Kirchner.
En la ceremonia tucumana, el mensaje de Alberto Fernández fue claro. “Empieza una Argentina gobernada por un presidente y 24 gobernadores”, dijo y habló de “ser el país federal que todavía no se construyó”. Por su parte, Manzur dio un discurso peronista pero evitó mencionar a Cristina y Néstor Kirchner.
Los gobernadores presentes en el Teatro Mercedes Sosa fueron Sergio Uñac de San Juan, Gildo Insfrán de Formosa, Lucía Corpacci de Catamarca, Sergio Casas de La Rioja y Gerardo Zamora de Santiago del Estero. También estuvieron dirigentes como Sergio Massa, Daniel Scioli, Verónica Magario (que fue en representación de Axel Kicillof) y Fernando Espinoza. La sorpresa fue la presencia del diputado del PRO Daniel Lipovetzky, que explicó luego su participación debida a la “relación personal” que mantiene con el tucumano.
En declaraciones este miércoles, Lipovetzky dijo que empezó “una etapa distinta” y que uno de los “errores del gobierno fue, tras la elección de 2017, pensar que había que cerrarse, y acentuar la polarización”.
Ahora, con una actitud más conciliadora por parte de ambos frentes, oficialismo y oposición, Alberto Fernández tendrá que trabajar en la transición que acordó con Mauricio Macri, hacer de forma “tranquila”.
Además, comenzará a fijar los lineamientos políticos con la CGT. El gremio vio con entusiasmo la foto de Fernández con veinte dirigentes sindicales el martes, en donde posó con Héctor Daer y Carlos Acuña; Ramón Ayala, el secretario general de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE); Antonio Caló de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM); Sergio Palazzo, el secretario general de la Asociación Bancaria; Andrés Rodríguez, de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) y Roberto Fernández de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y en donde el kirchnerista Hugo Moyano brilló por su ausencia y también los representantes de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA).
El próximo encuentro de Fernández con la CGT se fijó para el próximo viernes 1 de noviembre. Será en un plenario de secretarios generales, en el salón Felipe Vallese, del edificio de la calle Azopardo 826.
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