La provincia de Santa Fe celebra este domingo sus elecciones generales en las que se renovarán todos los cargos electivos para el período 2023-2027. De acuerdo a los resultados de las PASO del 16 de julio y a la tendencia que se verifica en otros distritos, Santa Fe se sumará al lote de las provincias que cambiarán de signo político a partir de diciembre.
Después de tres elecciones en las que persistió el escenario de tercios, las primarias de julio dejaron a la vista un escenario de polarización, aunque desbalanceado a favor de la oposición. En la categoría de gobernador y vice, el frente Unidos para Cambiar Santa Fe quedó al borde del millón de votos y duplicó al peronismo oficialista que compite bajo el nombre Juntos Avancemos.
El radical Maximiliano Pullaro y el peronista Marcelo Lewandowski son los dos candidatos que disputarán la sucesión del actual gobernador Omar Perotti. También quedaron en carrera Carla Deiana (Frente de Izquierda y los Trabajadores) y Edelvino Bodoira (Viva la Libertad).
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El candidato de Unidos, Maximiliano Pullaro, fue el más votado a nivel individual en las PASO: cosechó 506.277 sufragios (51.63% del total de la alianza) contra 334.517 de Carolina Losada (34.11%) y 139.773 de la socialista Mónica Fein (14.25%).
Dentro de la interna del peronismo, Marcelo Lewandowski sumó 279.164 votos (64.27% del total del frente) y detrás suyo se ubicaron Marcos Cleri con 63.855 votos (14.70%), Eduardo Toniolli con 48.413 votos (11.15%) y Leandro Busatto con 42.920 votos (9.88%).
La tendencia está expuesta en los datos del escrutinio definitivo de las elecciones primarias del 16 de julio:
- Los tres precandidatos del frente Unidos sumaron 980.567 votos en total, la cifra más alta lograda en la provincia desde que se empezó a implementar el sistema PASO.
- Los cuatro precandidatos de Juntos Avancemos, sumados, reunieron 434.352 sufragios.
- Frente contra frente, Unidos para Cambiar Santa Fe le sacó una diferencia de 546.215 votos al peronismo, una ventaja que parece imposible de revertir.
La performance de Pullaro en las PASO dejó a la UCR santafesina en la puerta de la Casa Gris. El radicalismo –que había acompañado las gestiones del socialismo como aliados en el viejo Frente Progresista– ahora está en condiciones, por primera vez desde la recuperación de la democracia, de liderar el gobierno de la provincia.
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De acuerdo a los resultados de las elecciones primarias, está claro que en Santa Fe ya no hay tercera fuerza competitiva: ni los libertarios –que no tienen relación directa con el espacio de Javier Milei– ni las alianzas de centroizquierda pudieron mover el amperímetro. Desde 2007 que no se observaba un escenario de polarización.
La campaña posterior a las PASO tuvo dos caras. Por un lado, el frente Unidos mostró cohesión entre sus diferentes componentes internos (UCR, PS, PRO y una decena de fuerzas aliadas) y el candidato Pullaro repitió la estrategia de recorrer pueblos y ciudades para tomar contacto directo con dirigentes y vecinos. Mientras tanto, el peronismo pareció dividirse en dos grandes sectores: el espacio que lidera Perotti –que encabeza la boleta de diputados provinciales– y el que conduce el candidato a gobernador Lewandowski. Casi no compartieron actividades, ni antes ni después de las primarias.
El dirigente radical se mostró sólido como candidato opositor y pudo contener en torno a su figura a espacios que, hasta hace muy poco, estaban enfrentados. El peronismo en el gobierno los unió. La campaña de Pullaro se sostuvo en dos ejes concretos: recuperar políticas de seguridad pública que puedan contribuir a reducir los niveles de violencia que se viven en la provincia y desarrollar un modelo productivo con foco en el sector agroindustrial, el gran fuerte de la provincia.
Por su parte, a Lewandowski le costó llevar adelante la campaña como candidato de un oficialismo con el que nunca se terminó de identificar. El actual senador nacional recorrió la provincia por su cuenta, lejos de Perotti y de la estructura del gobierno. Pretende algo muy difícil de trasladar al elector: una continuidad matizada, una suerte de continuidad con cambios respecto de la actual gestión.
La campaña llegó a su fin y ya no hay tiempo de palabras. El domingo, en las urnas, los santafesinos y las santafesinas definirán con sus votos el futuro político de la provincia.
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