En diálogo con Santa Siesta, por AIRE, Mammarella explicó que el proyecto consta de tres partes: “Cómo actualizar lo que pasó, cómo seguimos de aquí hasta fin de año y cómo se sigue en los próximos años en caso de que no hubiera ley de presupuesto”.
Desde que asumió al frente del gobierno nacional, el presidente Javier Milei decidió no enviar proyectos de presupuesto al Congreso y, en cambio, encaró su gestión con la potestad que le brinda la Constitución de reconducir la última ley de presupuesto (2023).
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Esa situación derivó en que las universidades nacionales tienen congelados sus propios presupuestos desde hace dos años, a pesar de los altos índices de inflación que se registraron en el mismo lapso, principalmente en 2024.
Las tres patas de la ley de financiamiento universitario
El rector de la UNL explicó que la primera parte del proyecto que se tratará en el Congreso tiene que ver con las actualizaciones de las partidas para salarios, gastos de funcionamiento, inversión en ciencia y tecnología y becas para estudiantes. La iniciativa prevé “una actualización en función de lo que ha sido la inflación desde el último presupuesto aprobado, en 2023, hasta la fecha”, indicó Mammarella.
“Cuando se presentó –siguió el rector–, no se sabía cuándo se iba a tratar y hay una situación de llegar a fin de año, no solo que termine con una actualización a una fecha, sino que esa actualización se mantenga de acuerdo a los índices de inflación que sigan a lo largo del año, que es la segunda parte” del proyecto.
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Entre otros temas, la Cámara de Diputados de la Nación tiene en agenda el proyecto de ley de financiamiento universitario.
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“Y la tercera parte, que es la que no quedó en el dictamen de mayoría, que era que a partir del año próximo hubiera una forma automática en la cual, a medida que ingrese la recaudación al Estado, esa recaudación se girara a Educación, manteniendo los porcentajes asignados por presupuesto. Y eso no logró la mayoría necesaria para quedar en el dictamen”, aclaró el rector.
La caída de los recursos para educación superior impactó en todas las universidades y la UNL no fue la excepción. Al respecto, Mammarella sostuvo: “Si nosotros pusiéramos que, a través de la ley de presupuesto del año 2023, cuando empezó ese presupuesto estábamos en un valor de 100, después nos fuimos quedando muy atrás en las actualizaciones y hoy estábamos recibiendo, a valor de lo que valía la moneda en ese momento, más o menos un 40 o un 50%”.
—¿Cómo hace la universidad para funcionar con la mitad del dinero?
—Estamos hablando de valores constantes, lo cual implica que hay una pérdida de valor real en lo que hace a las cuestiones salariales. La inflación aumentó a un ritmo y los salarios no aumentaron al mismo ritmo. Eso no quita de que, obviamente, hemos funcionado sin obra pública, sin recambio de equipamiento, hemos funcionado sacando prácticamente todos los alquileres que teníamos y reduciendo algunos gastos, seguimos funcionando porque de alguna manera universidades como la nuestra también tienen una participación en sus ingresos de lo propio producido, no solo de presupuesto universitario, pero a valores del nivel que funcionábamos en el año 2023, hoy estamos en un nivel más bajo.
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El presidente Javier Milei ya avisó que vetará cualquier ley que ponga en riesgo el equilibrio fiscal.
El éxodo de docentes y la necesidad de mantenimiento
Una de las caras más cruda de la crisis universitaria es la renuncia masiva de docentes. En el caso de la UNL, en solo un año y medio (de enero de 2024 a junio de 2025), más de 150 docentes renunciaron a sus cargos: una foto que ilustra la delicada situación de la educación superior en el país.
Mammarella comentó que ese tema fue tratado en una reunión gestionada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) ante la Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación: “Pedimos una audiencia a través del CIN para saber qué están pensando en su elevación del anteproyecto de presupuesto 2026”.
Pero además del éxodo docente, otro aspecto que preocupa a los rectores es el mantenimiento adecuado de la infraestructura universitaria: “Si no hay inversión en mantenimiento, no hay inversión en obra pública, en algún momento algún edificio lo va a sufrir. Esto es lo mismo que pasa con las rutas. Si no va a haber ninguna ruta que se mantenga, claramente en algún momento no se va a poder circular”.
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“Lo que nosotros necesitamos –siguió el rector de la UNL– es tener previsibilidad y saber cómo se va a ser mantener actualizado el equipamiento científico y tecnológico que tienen las universidades. Lo que tratamos de hacerles entender es que todo eso tiene que formar parte de un presupuesto. Pongan donde lo pongan, hay que ocuparse de mantener los edificios, hay que ocuparse de mantener la conectividad, hay que ocuparse de poder pagar los servicios, hay que ocuparse de poder seguir avanzando tecnológicamente para que Argentina no se quede atrás. Y eso es una inversión”.
Entrevista a Enrique Mammarella en AIRE