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Política Javier Milei | Presupuesto | PBI

El peso real del empleo público en el presupuesto nacional: ¿cuánto se ahorra el país achicando el Estado?

Macri echó a 41 mil trabajadores estatales y apagó la motosierra en 2017. Javier Milei se propone llegar a los 120 mil solo en 2024, entre contratos y planta.

Siempre se recomienda la relectura con perspectiva, son notas que le demandarán a nuestros lectores y lectoras entre 5 y 7 minutos cada una. Pero para fomentar la pereza que caracteriza nuestra época y mejorar el servicio transcribimos algunos datos y consideraciones; la composición del empleo en Argentina según datos actualizados a diciembre 2023 por el ex Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (hoy Secretaría de Estado descabezada para el chiste estatal de “así estamos: YasínSueldo”, los dos funcionarios echados) es la siguiente.

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Hay un total de 10.076.900 asalariados registrados, de los cuales 48% son privados, 26% empleados públicos y 19% monotributistas.

Hay un total de 10.076.900 asalariados registrados, de los cuales 48% son privados, 26% empleados públicos y 19% monotributistas.

El presupuesto destinado a los trabajadores

Hay un total de 10.076.900 asalariados registrados, de los cuales 48% son privados, 26% empleados públicos y 19% monotributistas (que suponen un 30% del empleo precario, profusamente distribuidos en el Estado). Los estatales eran 3.389.900 a setiembre de 2023 -a descontar los 20.000 despidos que llevamos en lo que va de 2024- de los cuales sólo el 20% pertenecen a la Nación, un 60% a las provincias y el 20% restante a municipios y comunas.

Y si bien representan poco más de un tercio de la fuerza de trabajo registrada, representan un 8% de la población total, por debajo de la media del 10% que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) calcula para los 38 países que monitorea.

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Actualicemos otro dato de las dos notas anteriores: según la Oficina de Presupuesto del Congreso Nacional, el peso de la masa salarial total en el presupuesto es del 1,5% del PBI, el 2% si tomamos el dato del Centro de Estudios del Trabajo y el Desarrollo dependiente de la Universidad de San Martín.

Y si bien el PBI viene reduciéndose en los últimos ocho años (pese a los rebotes de 10 y 5,2% el FDT no pudo compensar lo perdido en 4 años del macrismo) consideremos además que los salarios estatales se licuaron más rápidamente que los privados desde que Milei es presidente; según el último informe de variables macroeconómicas de la consultora MATE (Mirador de la Actualidad, el Trabajo y la Economía) el crecimiento de los salarios públicos fue del 18% contra un 51% de los precios, es decir que perdieron un 33% de su poder adquisitivo, prácticamente la misma cifra que se perdió durante los 4 años del macrismo que le prestó casi 6 millones de votos y varios ex funcionarios para producir un efecto tan devastador como éste.

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A estas alturas podemos afirmar -datos primero y opiniones después- que los estatales no son ni muchos, ni caros, comparados contra el dato general que se los compare. ¿Ñoquis? Estamos comenzando abril, uno supone que alguna consultora camporista le debe arrimar todos los 29 de mes algún dato al gobierno sobre la cantidad que merece semejante calificativo culinario. Camporista no por perteneciente a La Cámpora (demonizados en cualquier circunstancia histórica) sino por la dañina y popular anécdota en la que Eva Perón le consulta a Héctor, mucho antes de que mostrase que era mucho más que un amanuense, qué hora era. La respuesta del presidente que Perón no quiso fue “la que usted prefiera, señora”.

Uno puede imaginarse fácilmente a XXX y XXL consultores (no pidan nombres, son los que nunca publican fichas técnicas de lo que sondean) diciéndole a Milei: “cuántos ñoquis hay en el Estado? Los que usted necesite señor presidente". “Bueno, que sean 15.000 más para fines de Junio”, cuando venzan nuevamente las renovaciones de los más de 50.000 contratos por tiempo determinado conque el libertario planea ahorrase unos $6.000 millones, cifra que sin contraste puede parecer una enormidad y traducirse tontamente a jubilaciones, pensiones, planes sociales, municiones policiales o gasa hospitalaria, pero que definitivamente insignificante.

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Dato del Diario de Diarios, es decir el Boletín Oficial: el hermano del vocero presidencial, CPN Francisco José Adorni fue ascendido por resolución ministerial de asesor a titular de la Unidad de Auditoría Interna del Ministerio de Defensa, lo que implicó un incremento salarial de $2,6 millones a $ 4 millones en menos de 3 meses (una paritaria del 60%). Mejora veloz mientras vencen contratos miles de estatales (que ya tenían decenas de renovaciones, es decir que no eran trabajos temporarios), se despide a trabajadores de planta con más de 20 años de antigüedad y con una paritaria pública ofrecida del 12%.

Manuel Adorni negó que el Gobierno impulse la derogación del aborto legal
El hermano del vocero presidencial fue ascendido en menos de 3 meses para cobrar de 2,6 a casi 4 millones de pesos como auditor del Ministerio de Defensa / Foto: Télam.

El hermano del vocero presidencial fue ascendido en menos de 3 meses para cobrar de 2,6 a casi 4 millones de pesos como auditor del Ministerio de Defensa / Foto: Télam.

Durante la última reunión de gabinete, que duró algo más de 2 horas en el primer piso de Casa Rosada, el presidente se explayó incluso con gritos y ademanes ampulosos sobre tres temas que considera prioritarios: la Nueva Ley de Bases, el endurecimiento de la relación con los gobernadores (que ya no conduce Guillermo Francos sino Karina Milei a través de sus operadores de confianza) y una auditoría de los 56 mil contratos estatales que se renovaron para una esperanza de vida similar a la de algunos insectos -las abejas obreras viven entre 45 y 50 días-; el mandato fue claro y la cifra también, el presidente quiere dar de baja a otros 15 mil y se lo pidió enfáticamente a ministros y secretarios con una bajada adicional “todos aquellos funcionarios que no colaboren con esta meta serán sancionados, esto tiene que quedar absolutamente claro”.

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Schadenfraude: millones de argentinos sintiendo en alemán

También es dato y no sorprende que en la amplia mesa de reuniones, a la mano del presidente, hubiese encuestas de imagen que aseguran que mantiene una imagen positiva levemente superior a la negativa, lo que resulta inexplicable es que esas encuestas condicionen las estrategias del peronismo (¿cuál?, ¿dónde?). Porque 11 millones de argentines, muchos estatales, por cierto, votaron otra cosa, incluso contra Milei y hoy están esperando que alguien les represente, que proteja los derechos que aún tenían hasta diciembre 2023, para evitar la angustia y la ruina.

Lo hemos descrito decenas de veces, una cosa es hablar de la crisis, el desempleo y la pobreza y otra es vivirla en carne propia. Muchos políticos y dirigentes calendarizan sus acciones, calculan sus movimientos y los de las instituciones que representan en base a sus realidades materiales y la proyección política de sus acciones. Calculan a 2, 4 o 10 años con la comodidad de ser no una casta sino una clase materialmente privilegiada, que hace mucho tiempo que no pasa privaciones ni las pasará, sea cual sea el derrotero del gobierno actual.

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Ya no asombran los 14 millones que votaron éste programa sino el “schaden (daño) fraude (alegría)”, vocablo compuesto alemán.

Ya no asombran los 14 millones que votaron éste programa sino el “schaden (daño) fraude (alegría)”, vocablo compuesto alemán.

Todos y todas, menos quienes niegan la realidad, sabíamos que Milei había venido a hacer lo que Macri pero mucho más rápido y duro, que no se iba a poder hacer mucho más que “reducción de daños”. Aquí diremos lo que nadie se puede permitir en ninguna de las barricadas que el sindicalismo levanta frente al avance arrollador de la motosierra y la licuadora libertaria: “si puedo defender a los nuestros, si perdemos el 30% de los 70 mil o los 210 mil que dicen ahora habremos hecho un buen trabajo”. No hay reproche, es una realidad.

Ya no asombran los 14 millones que votaron éste programa sino el “schaden (daño) fraude (alegría)”, vocablo compuesto alemán conque la clínica psicoanalítica identifica a encuadres vinculados a la perversión y analiza en su transferencia colectiva. Es decir, los millones de personas que experimentan individual y socialmente placer o satisfacción ante el sufrimiento y la desgracia de otros miles o millones; ese placer que provoca el fracaso ajeno producido por una “comparación social descendente” que no me otorga ni más dinero ni más derechos sociales, pero se los quita a otros colectivos previamente demonizados, deshumanizados.

Sólo tenemos preguntas para el final. 30.000, 70.000, 200.000 o un par de millones de estatales? ¿Cuál será el límite de semejante goce espectacular? ¿Se podría calcular? ¿Quién ha hecho esas terribles cuentas? ¿Alguien se anima a señalarlo? ¿En qué clase de país y sociedad nos hemos convertido?