El Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que dictó el presidente Javier Milei no fue incluido en el temario de sesiones extraordinarias y, por lo tanto, la iniciativa no podrá votarse en el pleno de ninguna de las dos cámaras del Congreso hasta el 1 de marzo, más allá de que inicie su tratamiento en la comisión bicameral de Trámite Legislativo.
Una vez que se publicó el decreto en el Boletín Oficial, se generó un manto de dudas acerca de la fecha en que entraría en vigencia y también sobre los tiempos legislativos para darle tratamiento.
El Gobierno primero deslizó que la aplicabilidad del DNU tenía efecto inmediato, pero a raíz de las observaciones críticas admitió que comenzará a regir este viernes 29 de diciembre.
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La comisión bicameral de Trámite Legislativo tendrá la tarea de pronunciarse sobre la validez o invalidez del DNU, pero La Libertad Avanza, que ejercerá la presidencia del cuerpo, no tiene ningún apremio y buscará ganar tiempo.
Cuanto más tiempo transcurra, mayor será el impacto de las reformas ultraliberales y más difícil será revertir sus efectos. También le dará al Gobierno tiempo valioso para generar alianzas con sectores de la oposición con espíritu colaboracionista.
Son conscientes de que, en la actualidad, la correlación de fuerzas en el Parlamento es negativo para el oficialismo y habría rechazo en ambas cámaras.
En ese contexto, es fundamental para el oficialismo retardar lo más posible el trámite. El presidente de la comisión, que será el senador riojano Juan Carlos Pagotto, es quien maneja los tiempos, lo cual constituye una ventaja inestimable para estos designios.
La comisión tendrá 16 integrantes, ocho senadores y ocho diputados nacionales, y la representación para cada una de las fuerzas políticas se define en función del sistema de proporcionalidad D´Hont.
Para avalar la validez del dictamen se necesitan ocho de los 16 votos. De todos modos, el sentido del dictamen de mayoría es anecdótico, ya que lo verdaderamente definitorio para saber si el decreto queda en pie o muere en el camino es el veredicto de los votos en el recinto de cada una de las dos cámaras.
Con que una sola de las dos lo avale, es suficiente para que el DNU conserve su vigencia. Para que quede sin efecto, en cambio, se precisa el rechazo de ambas cámaras.
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El presidente del bloque de la UCR en Diputados, Rodrigo de Loredo, sugirió que el mega decreto podría desglosarse en tres DNU para facilitar el acompañamiento de aquella reformas con las que el radicalismo podría estar de acuerdo. La actitud del cordobés de llevar al extremo la creatividad para poder apoyar a un Gobierno que recién despunta no es compartida por todos sus correligionarios puertas hacia adentro de su partido y de su bloque.
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