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Política Elecciones | Peronismo | Donald Trump

El día después de las elecciones 2025: ganó Trump, se achica el peronismo y crece el ausentismo

Un rescate de USD 20 mil millones y una amenaza directa, el peronismo perdió 7 millones de votos en diez años y 11,5 millones de electores eligieron no votar. Postales de otra elección sorprendente.

Otra vez las encuestas y el tirapostismo –que es la pasta base del periodismo político– repartieron cifras y sentencias durante 50 días y quedaron mal parados, hasta las próximas elecciones. Incluso suponiendo que la intervención financiera norteamericana para sostener el populismo financiero de Javier Milei (y que violan cuatro artículos del Código Penal argentino) sería fuertemente repudiado por alguna suerte de espíritu patriótico anticolonial.

Sólo el peronismo se atrevió a presentar una denuncia penal ante la Justicia Federal contra el Presidente de la Nación, Javier Milei; el Ministro de Economía, Luis Caputo; el Canciller, Gerardo Werthein; y el Presidente y Directorio del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, por la presunta comisión de graves delitos contra la soberanía nacional y la administración pública.

Donald Trump rescató a Milei con un swap de USD 20 mil millones, promovió un Plan Brady 2025 por la misma cifra con un puñado de bancos y fondos buitres y arrojó una amenaza a los 36 millones de electores: “Si no gana Milei, no habrá ayuda americana y el país morirá”.

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Repartió plata y miedo y ganó por los menos dos años más de alineamiento geopolítico incondicional, recursos naturales por varios millones de dólares a favor de las empresas que se aglomeran corporativamente la Cámara de Comercio de los Estados Unidos (AnCham) y lo que declaró hace horas el mismísimo presidente Trump: "Creo que hemos ganado mucho dinero porque los bonos argentinos han subido. Esa elección hizo mucho dinero para Estados Unidos", afirmó.

Pongámoslo en cifras. Según la Consultora 1816, el Tesoro habría obtenido una ganancia de unos 280 millones de dólares por la apreciación del peso luego de que La Libertad Avanza ganase en 15 de los 24 distritos electorales.

Ganó también y crece sin cesar el Frente de Desertores Electorales, un comando ausente que acumuló 11,5 millones de escépticos (un tercio del padrón electoral). En la infografía presentamos una progresión de los niveles de participación electoral y la evolución de la cantidad de electores del padrón, en las últimas 10 elecciones de medio término.

Participacion elecciones legislativas

Como puede verse el promedio nacional de participación era del 76,1% hasta el registro más bajo de este año, con un padrón que –de punta a punta– sumó 15,3 millones de electores. En ese mismo período el peronismo perdió 212.057 votos si se comparan las dos derrotas que abren y cierran la gráfica, pero perdió 1.311.392 si los resultados del domingo se comparan con los votos obtenidos en 2015 y la friolera de 4.918.939 si la comparación es con el triunfo de 2019.

Si consideramos que el promedio histórico del antiperonismo sumado (es decir todos los partidos que lo enfrentaron en elecciones y no se identificaban como peronistas) desde 1946 es de 46,38%, la conclusión es que el antiperonismo, que también acaba de cumplir 80 años, no crece (de hecho, quedó 6 puntos del promedio), lo que decrece en términos cuantitativos y culturalmente simbólicos es el peronismo.

Incluso resulta tentador y ajustado a los datos realmente existentes revertir al apotegma de que “el peronismo unido no será vencido”; ahora es “el gorilismo unido” siempre vencerá al peronismo pues el piso electoral consolidado del peronismo ha decrecido y con el aporte de un puñado de fuerzas menores apenas supera un tercio del padrón electoral.

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Muchas cosas pueden suceder en los próximos dos años, pero la más concreta en función del resultado es que La Libertad Avanza ya no necesita conformar “el Partido del Balotaje” que crease Agustín Lanusse con el Estatuto Fundamental de 1972 para derrotar a un peronismo que –incluso sin Perón como candidato– conformaba una mayoría capaz de ganar por sí sola cualquier elección.

Con un 40,7% de los votos válidamente emitidos y con casi 10 puntos de diferencia sobre Fuerza Patria, Milei quedó a un salto de ganar en primera vuelta en 2027. Y todo esto con apenas el 25,9% de los votos considerando que sacó el 40% del 70% del padrón total. Esta es la democracia realmente existente, en la que una fuerza validada por 9,3 millones de argentinos y argentinas toma decisiones que afectan la vida de 47,3 millones.

En una de las interpretaciones más originales y desafiante de los resultados, el politólogo y filósofo Diego Sztulwark hizo la autocrítica que todes le reclaman a todes: “Yo dije que el mileísmo era un fenómeno agónico y me equivoqué porque uno debe saber que uno nunca es contemporáneo de los hechos que ocurren, uno se entera después y las elecciones y otros procesos sociales son medios para enterarnos quiénes somos como sociedad, me parece muy importante desalojar el tirapostismo, esto de hablar como si uno siempre entendiese lo que ocurre y el problema fueran los demás que no entienden lo que uno interpreta”.

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“La sociedad argentina sigue dividiéndose entre dos opciones útiles y descartando cualquier tercera opción”, sintetiza el politólogo Andrés Malamud.

“La sociedad argentina sigue dividiéndose entre dos opciones útiles y descartando cualquier tercera opción”, sintetiza el politólogo Andrés Malamud.

El intelectual argentino que nos invita a releer a Kafka o a Spinoza para reinterpretar procesos actuales aseveró que “ese nivel de sorpresa y desazón con el mileísmo opera de un modo más dramático, hemos sido transformados sin saberlo en algo que no sabemos bien qué es, actuamos (como el Gregorio Samsa de Kafka) con la conciencia del bicho anterior y no del bicho que estamos siendo, sin saber qué fuerzas actúan sobre nosotros”.

Y una nota sobre el peronismo: “El peronismo está en una interna que, por más justificable que sea, es despolitizadora, porque no produce una sola diferenciación conceptual que nos pueda orientar, no produce conocimiento político, no produce ninguna organización política y bloquea la renovación produciendo fachadas, apariencias de renovación sin importar quiénes sean sus candidatos”.

El politólogo e investigador Andrés Malamud, situado ideológicamente distante de Sztulwark y consultado por AIRE, acuerda con que “el peronismo se debilita visiblemente, pero sigue siendo el factor de adhesión y rechazo que estructura la sociología electoral del país”.

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“La sociedad argentina sigue dividiéndose entre dos opciones útiles y descartando cualquier tercera opción, y es evidente en el rotundo fracaso de la propuesta de Provincias Unidas”, sintetiza Malamud.

Párrafo aparte para una apuesta que, sin importar si fue diseñada desde el Departamento de Estado de los Estados Unidos, la Asociación Empresaria Argentina o las oficinas de Guillermo Seita, Provincias Unidas hizo oposición oficialista o mejor dicho oposición de la oposición. El resultado revela lo que se sospechaba desde el lanzamiento de la marca: para antikirchneristas, el electorado antiperonista prefiere a los originales. La Libertad Avanza los enfrentó en sus territorios y se fagocitó a los gobernadores que pretendían vender cara su colaboración con la gobernabilidad.

En el cuadro siguiente se puede ver la progresión del porcentaje de votos a las dos fuerzas principales en las últimas cinco elecciones legislativas y la concentración que pulveriza a las terceras fuerzas.

Polarizacion elecciones legislativas

Resulta notable observar cómo se estancan los porcentajes de las dos fuerzas dominantes, mientras se incrementa la polarización y cae la participación electoral (en el cuadro anterior).

Malamud cree que “de todos modos al gobierno le conviene ampliar la coalición que aparentemente se basta a sí misma, incluso cometiendo graves errores. La posibilidad del juicio político es un peligro pasado, pero para hacer reformas duraderas necesita incluso a los gobernadores que derrotó”.

Pero en medio de un sentido común dominante, según el cual un dólar planchado (en el que se consumieron USD 25 mil millones en las últimas 30 ruedas cambiarias) y una inflación de un dígito bajo que promedia 2,4% en los últimos 12 meses justifican el sufrimiento de estatales, jubilados, discapacitados y otros, la oposición le sigue debiendo a su electorado una promesa de futuro, un programa fácilmente comprensible y cierto apego al principio de realidad, por duro que sea.