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Política Claudio Brilloni | Club Atlético Colón | Ministerio de Seguridad

Claudio Brilloni, entre la impotencia y la falta de recursos para investigar el delito

El ministro de Seguridad de Santa Fe, Claudio Brilloni, reconoció que no cuenta con la cantidad suficiente de personal entrenado para realizar tareas de inteligencia e investigación criminal, indispensables para desarticular a organizaciones delictivas. "Los estamos entrenando, los estamos capacitando, los estamos equipando; pero eso lleva tiempo", afirmó.

Muy cerca de allí, numerosas personas hacían fila en la Puerta 1 del estadio del Club Atlético Colón, a pocas horas del clásico que se jugará ante Unión este domingo.

Pronto, la policía y los investigadores hicieron un hallazgo. Primero, se encontraron con que el joven baleado pertenece a la barra de Colón conocida como Los de Siempre. Y apenas revisaron las imágenes de las cámaras de seguridad que existen en la zona, detectaron que los atacantes forman parte de la otra barra en disputa, La Negrada.

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El joven baleado se desplomó en la puerta de un supermercado del barrio Centenario.

El joven baleado se desplomó en la puerta de un supermercado del barrio Centenario.

Si bien no existen certezas sobre los motivos del balazo, no quedan dudas de que, tanto la víctima como los victimarios, integran estas dos facciones que vienen sosteniendo una abierta disputa que ya dejó a policías baleados, a un hincha extranjero herido y a colonistas aterrados cuando observaron cómo los barrabravas se corrían con cuchillos a través de la Platea Este del estadio en abril del año pasado.

El enfrentamiento entre estas dos facciones no es nuevo. No solo produjeron balaceras contra la sede del club, sino que en cada partido exponen públicamente su rivalidad al ocupar dos sectores diferentes del estadio.

Los cabecillas de estos dos grupos violentos se encuentran en prisión. Y los principales miembros de cada una de las facciones están perfectamente identificados. Sin embargo, la violencia y las actividades de estos grupos no se detienen.

Un barra baleado antes del Clásico Santafesino: la mirada del Ministro de Seguridad de Santa Fe

En este contexto, ¿cómo es posible que desde los distintos estamentos del Estado no sea posible desarticular a estas organizaciones, a través de un trabajo de investigación criminal que permita detener a los protagonistas y evitar estos cíclicos hechos de violencia?

Frente a esta pregunta, en el programa Creo que se emite cada mañana por AIRE, el ministro Brilloni reconoció su impotencia, dijo que no cuenta con la cantidad necesaria de personal preparado para realizar tareas de inteligencia, volvió a pedir ayuda del Estado nacional y describió la situación sin vueltas.

"Paralelamente a este tema -el de los barras- tenemos un montón de demandas en materia de seguridad y los recursos con que contamos no alcanzan".

Faltan recursos formados para avanzar en tareas de investigación criminal

Una cosa es planificar operativos de seguridad para el día de un partido trascendente como el de este domingo -en esto trabajan el Ministerio, la Municipalidad, los clubes y la Policía-. Y otra muy diferente es avanzar en investigaciones que permitan desarticular a estas organizaciones violentas y reunir la información necesaria como para que pueda actuar la Justicia.

"Tenemos que hacerlo con investigación judicial e inteligencia criminal. El trabajo de inteligencia es la única manera de determinar alertas, hipotéticos escenarios de conflicto y asesorar en la toma de decisiones. La inteligencia es utilizada por todas las fuerzas de seguridad del mundo y por las empresas de seguridad del mundo", explicó.

Sin embargo, reconoció que no cuenta con los recursos necesarios para avanzar en este sentido: "Lamentablemente, nosotros recién hace ocho o nueve meses que estamos trabajando fuerte para darle entidad, valor -al trabajo de inteligencia-. Siempre ajustados a lo que dice la ley. No se trata de poner espías debajo de la cama de nadie, sino de reunir información, analizarla, procesarla y difundirla para que el que deba tomar decisiones en los ámbitos policiales, políticos y judiciales. Y a partir de ahí habrá que ver si se requiere de otras herramientas, como puede ser una escucha telefónica".

—Hace dos años que convivimos con este problema de dos barras enfrentadas que dirimen sus problemas con violencia. ¿Cuenta con las herramientas para desarticular estas organizaciones mafiosas?

Existen las herramientas, pero lo que pasa es que hay que fortalecerlas. El personal no solo tiene que tener herramientas tecnológicas e informáticas, sino que tiene que estar entrenado, capacitado.

Hacer una actividad de inteligencia criminal no es una tarea sencilla. No solo porque hay parámetros legales que están establecidos en la Ley de Inteligencia, sino porque también hay que ajustar esos procederes.

—¿Usted está diciendo entonces que el personal no está entrenado?

Lo que digo es que lo estamos haciendo, los estamos entrenando, los estamos capacitando, los estamos equipando; pero eso lleva tiempo. Cada entrenamiento es un proceso educativo, cada proceso educativo produce un cambio en las conductas. Eso lleva tiempo.

Agreguemos que, independientemente de este enfrentamiento entre Los de Siempre y La Negrada, no basta con Tribuna Segura para el control de acceso de quienes tienen alguna prohibición de entrar a la cancha.

No basta con la cantidad de efectivos. No basta con ponerle al personal policial una cámara corporal. No basta con los drones. No basta con poner más patrulleros, más caballos o más perros.

Lo que hay que hacer es un abordaje multiagencial, porque en este estado de violencia que tiene la sociedad, cuando hay un enfrentamiento entre bandas antagónicas, esto se exacerba.

— Pero hace años que hablamos de estos enfrentamientos, de los narcos. Usted acaba de decir que lleva tiempo entrenar a los investigadores. ¿No hay investigadores entrenados en el área de Seguridad, en la Justicia? ¿Se los está entrenando ahora, con todo lo que nos viene pasando desde hace tantos años?

Hay investigadores y detectives muy bien entrenados; hay jueces y fiscales solventes y capacitados; pero no alcanza.

Por eso insisto en que los problemas que tenemos son estructurales y vienen desde hace muchos años. No solamente con el entrenamiento de jueces, fiscales, policías y detectives. En esto de estructural, tenemos las alcaidías llenas, las cárceles colmadas.

En una de las últimas reuniones del Consejo de Seguridad Interior que tuvimos en Buenos Aires yo fui a pedir ayuda. Porque acá hay cuestiones que tienen que ver con la intervención del Estado nacional. Drogas, armas y presos federales, son competencia del Ministerio de Seguridad de Nación.

Lo que hacemos no alcanza si no avanzan otras áreas del Estado que tienen que intervenir más fuertemente con el narcotráfico, las armas y con sacarnos de una buena vez los presos federales que tenemos en nuestras cárceles.

— Todo eso es entendible. Pero acá estamos hablando de 50 barras de un lado, 50 barras del otro. Están identificados, se conocen los nombres, dónde viven, por dónde se mueven. Todo el mundo los conoce. Si se sabe todo esto, ¿por qué es tan difícil desarticular estas organizaciones?

Porque cada integrante de la barra tiene un protagonismo, una intervención en cuanto a las actividades que realiza. Nosotros venimos reclamando desde hace tiempo un sistema judicial un poco más riguroso. Para eso los legisladores nos tienen que dar las herramientas.

Integrar una barra brava no es un delito. El delito es matar, robar, provocar daños, como lo hacen. Paralelamente a este tema hay un montón de demandas en materia de seguridad y los recursos que tenemos no alcanzan.

La batalla no está perdida. Estamos, seguramente, saliendo de la trinchera para tomar una nueva posición de ataque. Digo esto porque tenemos problemas estructurales que vienen de muchos años.

Si tenemos muchachos que en vez de ir a la escuela, a la biblioteca o a la canchita de fútbol, prefieren formar parte de una barra brava que es un acto de delincuentes, evidentemente el Estado ha fallado en todas las áreas que le corresponde.

La sociedad merece un debate serio, sincero y pensar de una buena vez qué es lo que queremos para todos. Evidentemente, este no es el camino. Lo estamos corrigiendo desde la seguridad, trabajando con la policía, jueces y fiscales, pero esto va a llevar tiempo.