Después de una primera etapa de gestión, en la que Javier Milei dio muestras de haber podido encauzar las principales variables económicas –en particular, la baja de la inflación –, en la “segunda fase” de su gobierno el presidente tiene el desafío de capitalizar las expectativas y la confianza logradas en los primeros meses del año para darle sostenibilidad a su plan económico y, en paralelo, anudar las alianzas político-parlamentarias que le permitan aprobar aquellas leyes pendientes con las que espera encarar el año electoral con mayor fortaleza.
En este segundo semestre, en suma, Milei deberá empezar a mostrar resultados en ambos terrenos si pretende ganar las elecciones de mediano término. En lo económico, no caben dudas de que la retracción inflacionaria ha sido su gran éxito en la gestión; todo el mundo le reconoce a Milei que evitó la espiralización inflacionaria tras los alarmantes picos de diciembre último. Empero, los mercados y los operadores nacionales e internacionales le critica haberse aferrado al cepo a la compra de dólares y a la tablita cambiaria del 2% mensual.
Cuál es el plan de Javier Milei
Son cada vez más acuciantes las dudas del mercado acerca de cómo y cuándo se dejará atrás el cepo cambiario y sobre cuándo volverá a crecer la economía. En los últimos días, se asistió a una estampida del dólar, el aumento del riesgo país por encima de los 1500 puntos básicos; el incremento de la brecha cambiaria a niveles del 60% entre la cotización oficial y el libre; la caída del de las reservas del Banco Central y las diferencias públicas entre el FMI y la conducción económica.
En momentos en que el llamado “Círculo rojo” reclama una reacción más ofensiva del equipo económico, la actitud del presidente Milei como del ministro de Economía Luis Caputo ha sido, contrario a lo esperado, la de ningunear y echar de su seno de acólitos a quienes se atreven a cuestionar sus políticas. Esto no hace más que generar más incertidumbre sobre el rumbo de la política económica del Gobierno.
Les sucedió estos últimos días que pasó al economista Fausto Spotorno y al empresario textil Teddy Karagozian, quienes fueron eyectados del comité de expertos que preside el adláter de Milei, Demian Reidel. Spotorno fue el primero en desligarse del consejo después de cuestionar a Caputo por la conferencia de prensa que dio -de forma sorpresiva- un viernes a la noche junto con Santiago Bausili. El economista cuestionó que el plan oficial "así como está, es un programa de transición" y que había que pasar, eventualmente, "a un programa más mileísta, como lo que dijo en la campaña".
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Las internas de Luis Caputo
Más violenta fue la salida de Karagozian. El empresario textil cruzó el martes a la noche al ministro de Economía y el miércoles al mediodía se anunció su apartamiento. El tiro de gracia final fue perpetrado por el propio Milei, en un tuit. “Uno traicionó porque quería afanarse información confidencial para hacer más rentable la consultoría. El otro lo hizo después de fracasar en imponer su agenda prebendaria", sostuvo el Presidente.
Está más que claro que el gobierno de Milei no tolera disensos ni internos ni externos. Quien se atreva a cuestionar el rumbo será sometido de inmediato al asedio de su ejército de trolls para defenestrarlo por las redes sociales. Los periodistas están también en la línea de fuego: la Casa Rosada dispuso un fuerte operativo para restringir el acceso a la sala de prensa.
El Gobierno aprovecha su todavía buena imagen pública para embestir contra quienes se les oponen. Los sondeos muestran que, pese a las contrariedades y a sus déficits en la gestión, la opinión pública aun respalda la gestión: el último informe de la consultora Opinaia subraya que la administración de Milei “mantiene un equilibrio favorable en la opinión pública. Tanto la valoración del Gobierno como la imagen del presidente cuentan con más apoyo que rechazo”. Según la consultora, la inflación y la pobreza se encuentran en la cima del ranking de los principales problemas del país. En segundo lugar, con muy poca diferencia entre sí, se ubican el desempleo, la corrupción y la inseguridad.
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De todas maneras, el informe de Opinaia advierte que, a pesar de que los consultados reconocen una disminución en la inflación, también se espera y se demanda mayor empleo y estabilidad laboral, así como un aumento de los salarios y del poder adquisitivo. En definitiva, no solo los economistas y consultores, a los que Milei denosta, reclaman cambios en el rumbo económico: la sociedad está empezando a reclamar que durante esta segunda fase comiencen a visualizarse los resultados del esfuerzo.
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