La decisión del presidente Alberto Fernández de bajarse de la competencia por la reelección fue el epílogo de una semana frenética en la que las luchas intestinas en la cúpula del gobierno desataron, una vez más, fuertes rumores sobre una inminente devaluación. Si bien la decisión de Fernández de no competir descomprimió la situación interna en el Frente de Todos, la economía no da señales de tregua: el dólar continuó su racha alcista hasta alcanzar, el viernes, a los 442 pesos.
Las turbulencias se desataron el viernes 14, cuando se difundió que el índice de inflación de marzo había trepado al 7,7%. El problema no fue la magnitud del índice, a todas luces exorbitante; la mayor inquietud, y así lo señalan las consultoras privadas, es que difícilmente esa cifra baje en el corto y mediano plazo.
LEER MÁS ► Dólar blue: Massa se reunió por separado con Alberto Fernández y con Miguel Pesce
Ante esa perspectiva, el ahora ex jefe de asesores del gabinete, Antonio Aracre, se reunió con el presidente Alberto Fernández el lunes 17. La difusión de ese encuentro desató un sinfín de suspicacias, operaciones cruzadas y fuertes recriminaciones entre el presidente Fernández y el ministro de Economía Sergio Massa.
Alberto Fernández le juró a Massa que nunca había imaginado considerar el plan económico que promovía Aracre con una devaluación o desdoblamiento del tipo de cambio. La versión de la existencia de ese plan y el rumor de renuncia de Massa, atribuido a Aracre, terminó de hacer estallar al ministro de Economía y precipitó la salida de Aracre el último miércoles.
Massa había amenazado con pegar un portazo y su esposa, la presidenta de Aysa Malena Galmarini retuiteó un posteo del economista Alejandro Kowalczuk que señalaba que una renuncia de Massa significaba el final del gobierno.
Al promediar la semana, cuando el dólar rozaba los 440 pesos, tanto la Presidencia de la Nación como el Ministerio de Economía montaron una operación de comunicación pública y difundieron las fotos de Massa con Fernández y de Massa con Miguel Pesce, presidente del Banco Central, para demostrar armonía donde no la hay.
Massa tiene el apoyo de la vicepresidenta Cristina Kirchner, que comenzó a reflotar la idea de ungirlo como precandidato a presidente por el Frente de Todos; algo que ahora no niegan en el equipo de Massa, pese a que la inflación está desbocada y que el dólar no para de subir.
LEER MÁS ► Elecciones 2023: Alberto Fernández bajó su candidatura a la reelección
La decisión de Fernández de no competir en las próximas elecciones descomprimió el clima interno del peronismo; previo a la reunión del Consejo del PJ, el viernes por la noche, el kirchnerismo y varios gobernadores estaban dispuestos a exigirle al jefe de Estado cara a cara que se bajara. Fernández no les dio el gusto.
Ahora el peronismo debe decidir si presenta listas para competir en las primarias o bien se confluye en una lista de unidad. Fernández está obsesionado con dos ejes: evitar el “dedo” de Cristina Kirchner en la confección de las listas y asegurarse que haya un postulante del oficialismo que defienda a la gestión nacional durante la campaña.
Sin embargo, dirigentes cercanos a Cristina Kirchner deslizaban que el paso al costado de Fernández vuelve a posicionar a la vicepresidenta como la “gran electora” del peronismo. “Tiene la lapicera de vuelta”, ironizó un colaborador de La Cámpora.
Te puede interesar




