Luego del cierre de las alianzas electorales, Unión por la Patria (ex Frente de Todos) y Juntos por el Cambio dejaron al desnudo sus divisiones internas. Si bien exhiben unidad en lo formal, lo cierto es que puertas adentro de ambos espacios la guerra entre los candidatos que aspiran a competir por la presidencia es total.
Esto no solo presagia una lucha descarnada de aquí a las primarias, sino que también abre un interrogante sobre cómo quedarán configuradas ambas coaliciones en la carrera hacia las elecciones presidenciales de octubre. Resulta difícil pensar que el resultado de las primarias logre reparar lo que ya está roto en ambas coaliciones.
En el oficialismo, tras el fallido intento del kirchnerismo para que Daniel Scioli se baje de la carrera presidencial, Cristina Kirchner se abrazó al ala dura de la coalición para enfrentar a Alberto Fernández, que apaña al actual embajador argentino en Brasil.
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En su discurso del jueves pasado en Santa Cruz, la vicepresidenta dejó algunas definiciones que auguran fuertes presiones sobre Scioli y el sector del peronismo que lo impulsa. En ese discurso acusó a Fernández de “generar conflictividad” en la coalición oficialista en lugar de gobernar.
Además, la vicepresidenta reprochó que ese sector haya advertido que acudiría a la Justicia (a la que ella calificó peyorativamente de “partido judicial”) si el kirchnerismo alteraba las reglas de juego electorales para dañar la candidatura de Scioli.
Cristina Kirchner está en su momento de mayor debilidad. No pudo evitar que haya primarias en el oficialismo, debió aceptar a regañadientes la precandidatura de Scioli –también corre la versión de que el tucumano Juan Manzur se sumaría a la competencia– y, para peor, todavía no logra definir a qué candidato presidencial bendecirá para competir en las elecciones.
Por ahora, los principales candidatos de la vicepresidenta siguen siendo Sergio Massa y Eduardo “Wado” De Pedro. Cristina Kirchner no termina de definirse por ninguno de ellos y la incertidumbre crece.
En un segundo plano, no descarta a Axel Kicillof, aunque el gobernador bonaerense apuesta por su reelección. Ahora corre el reloj hasta el sábado 24 de junio, fecha tope de la inscripción de los candidatos.
En Juntos por el Cambio la situación interna parece más ordenada en lo formal, pero puertas adentro del espacio la fractura entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich es expuesta. Los dos están embarcados en la frenética tarea de reclutar aliados y restarle votos a su contrincante.
Larreta busca que José Luis Espert, flamante socio de Juntos por el Cambio, confirme que jugará como candidato presidencial en las primarias, confiado en que le quitará votos a Bullrich; ésta, en tanto, intenta convencer al libertario de que compita en Buenos Aires como candidato a senador suyo. Espert esperará hasta el cierre de listas para definirse.
La pelea entre Bullrich y Larreta divide también al radicalismo: mientras el jefe del partido Gerardo Morales suena cada vez con más fuerza como el compañero de fórmula de Larreta, otro sector de la UCR, encabezado por Alfredo Cornejo, Ernesto Sanz y la santafesina Carolina Losada confirmó su alianza con Bullrich.
En las próximas horas se confirmaría el pase del bonaerense Maximiliano Abad a las filas bullrichistas; de hecho, este joven dirigente es uno de los candidatos que baraja Bullrich para secundarla en la fórmula.
La precandidata necesita hacerse fuerte en la mayor provincia del país para apuntalar también a su candidato a gobernador, Néstor Grindetti, y a su propia boleta, y de ese modo contrarrestar la mayor intención de voto de Diego Santilli, el candidato a gobernador de Larreta en la provincia de Buenos Aires.
Las cosas no le van mejor a Javier Milei, de La Libertad Avanza. El libertario atraviesa su peor momento: a la pésima performance electoral de Ricardo Bussi en las elecciones en Tucumán se suma la deserción de su candidato a gobernador bonaerense Guillermo Britos.
Pero la estocada letal provino de quien fuera su candidato a gobernador en Neuquén, el periodista Carlos Eguía, quien describió a Milei como “basura, mierda, mala persona, pelotudo y ladrón”, entre otras cosas.
Eguía reaccionó así luego de que, en el cierre de alianzas en su provincia, Milei le diera la marca del partido a “Arriba Neuquén”, un sello cercano a Larreta que jugó como colectora de quien resultó ganador de la elección de la provincial, Rolando Figueroa.
“A él le interesa quién pone la plata, quién compra la franquicia”, dijo Eguía en referencia al sello Arriba Neuquén. “Milei me defraudó. No solo es la casta, es lo peor de la casta”, sostuvo.
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