El caso que investiga el homicidio de Jorge Alberto Pérez, ocurrido el pasado sábado en el interior de una vivienda del barrio Coronel Dorrego, destapó este martes que el único imputado que tiene la causa actuó en legítima defensa luego de que un grupo de hombres, entre ellos Pérez, irrumpieron violentamente en su propiedad.
Como consecuencia del violento suceso, la casa donde ocurrió el crimen fue incendiada y completamente destruida por lo que la familia del acusado debió mudarse del barrio y radicarse en otra localidad por medio a sufrir nuevos ataques armados.
La áspera historia fue ventilada en una audiencia de imputación de cargos que tuvo lugar en la Sala I del subsuelo de tribunales y que fue presidida por el juez penal, Rodolfo Mingarini. En la misma, el fiscal de la Unidad Especial de Homicidios, Martín Torres y los abogados Miguel y Francisco Ortiz de Rosas acordaron que Facundo Gaspar G. recupere la libertad tras entender que el mismo cometió el homicidio de Pérez tras defenderse de un ataque en su propia casa.
Tal hipótesis fue respaldada por el propio imputado, quien pidió declarar ante el juez y con la voz quebrada por momentos, narró su versión de lo sucedido. Según explicó, la historia de terror comenzó el lunes anterior cuando delincuentes fueron hasta su casa y le robaron una ventana. Con bronca y resignación, el acusado junto con su padre compró otra ventana. Sin embargo, lo peor estaba por llegar.
Violencia sin límites
Cómo aquel robo de la ventana fue denunciado en la Seccional Octava, uno de los apuntados buscó a Facundo Gaspar G. el pasado sábado y le dijo que le iba a tirotear la vivienda por la acusación. Minutos después cumplió con su palabra.
Entre las 13.15 y 13.30, los plomos se hicieron sentir en la vivienda de Azcuénaga y Lavalle. Las esquirlas de vidrio sonaban por los proyectiles y el terror sacudía al hoy imputado, el cual se encontraba con su hija y su sobrina. Estas dos últimas, ante el temible ataque, fueron llevadas al baño para evitar cualquier tipo de herida.
Tras la balacera, tres hombres irrumpieron en la vivienda, forzaron la puerta e ingresaron a la casa violentamente. Uno de ellos, según describió el acusado, era Peréz que se le abalanzó y le provocó múltiples cortes en el tórax y hasta en la cara.
En medio de esa trenzada, el dueño de la causa vio que en la mesa había una cuchilla por lo que lo tomó, lo sujetó bien fuerte y se defendió. “Veo un cuchillo en la mesa de mi casa, en el comedor”, narró y agregó que se fue caminando para atrás para esquivar las cuchilladas de los delincuentes.
“No recuerdo haber dado dos puñaladas, solo cerré los ojos y tiré así”, detalló el imputado al juez mientras recreaba la violenta escena desde el banquillo de los acusados.
El relato fue por demás de contundente y llevó a que el fiscal Torres le haga solo unas preguntas para acreditar, por lo menos en esta etapa de la investigación, que el crimen de Pérez se trató de una legítima defensa. Seguidamente, el juez Mingarini dispuso la libertad para Facundo G., el cual quedó bajo la guarda de su madre en un domicilio de una localidad de la provincia, la cual no se difundió para evitar posibles represalias.
Desterrados
Tras culminar la audiencia, el abogado Francisco Ortiz De Rosas explicó a Aire Digital que se logró este martes poder acreditar que su defendido actuó en legítima defensa. “Todo porque una banda armada que azota el barrio ingresó días antes a su domicilio a robarle por lo que mi defendido hace una denuncia en la Comisaría a estas personas por ese robo. Posteriormente los ladrones lo amenazan de muerte e ingresan a la casa tres personas armadas y lo apuñalan”, explicó.
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“Él estaba con su hija menor de edad y su sobrina, las esconde en el baño y se defiende con una silla. Como venían cada vez más miembros de la banda, él agarra un cuchillo de la mesa y le asesta una puñalada a quien murió”, detalló el letrado y aclaró que muchos vecinos llegaron al domicilio para rescatar a quien hoy es el imputado.
Ortiz de Rosas destacó además que a causa del homicidio la banda que ingresó a la casa, prendió fuego el domicilio, hirió con tres disparos al cuñado de Facundo G. y además agredió a los padres de este. “Toda esta familia se tuvo que ir del barrio y ahora posiblemente esta banda quiera quedarse con su domicilio”, sostuvo.
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