El triple crimen de Ibarlucea con sello narco en el que asesinaron a un matrimonio y su pequeña beba de un año al regresar de un casamiento narco sigue siendo materia de investigación. Desde el gobierno provincial, los reclamos apuntan hacia la Justicia Federal. Según el secretario de Justicia de la provincia de Santa Fe, Gabriel Somaglia, el casamiento se podría haber evitado y esto tiene que ver con las decisiones de los jueces federales. "Los jueces tienen que abrir la cabeza y no solo fijarse en Capital Federal, sino que Rosario demanda desde hace tiempo mano más dura y rígida con relación a este tipo de delitos", manifestó.
Lo que sostuvo Somaglia en una entrevista en el programa Creo de Aire de Santa Fe es que los novios del casamiento, Esteban Rocha, alias "Pinky", y Brisa Leguizamón, no deberían haber estado celebrando un casamiento. "A la mujer, la Justicia Federal le había dado una prisión domiciliaria que no se controló, ella solamente puede salir de su casa con una autorización judicial que nunca se le dio", indicó el funcionario. Además, recordó que la causa de la mujer está en una etapa de investigación con un juicio que comienza en dos meses.
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En cuanto al hombre, Rocha, su situación era diferente porque había sido excarcelado el año pasado por la Cámara de Casación Penal, en una causa por venta de drogas, en contraposición al tribunal de alzada de Rosario que había ordenada que fuera detenido.
"Como integrante del equipo de gobierno esta situación no puede más que alarmarnos y nos pone un desafío en cuanto a los poderes del Estado", explicó Somaglia y agregó que "hay que terminar de una vez con la disputa entre el garantismo y la mano dura, todos deben respetar las garantías constitucionales". En esa línea, advirtió que la narcocriminalidad "no puede ser atacada livianamente sin poner preso a esta gente".
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Por último, el funcionario reiteró la necesidad de tomar con mayor seriedad al narcotráfico en Rosario. "No solo necesitamos fuerzas federales, sino jueves que tengan la rigurosidad suficiente y el temple para que la gente no esté en libertad", advirtió.
El triple crimen de Ibarlucea y el casamiento narco
Una increíble trama se esconde detrás del triple crimen mafioso de un matrimonio y su pequeña beba de un año en Ibarlucea. Un casamiento narco en un lujoso country en las afueras de Ibarlucea, los dos flamantes esposos que debían cumplir prisión domiciliaria por una causa federal por comercialización de estupefacientes, comensales de los barrios de Rosario más atravesados por el narcotráfico y hasta un conocido cantante de música tropical de la ciudad de Santa Fe forman parte de este cóctel que terminó en tragedia en horas de la madrugada de este sábado cuando la fiesta llegaba a su fin. AIRE pudo reconstruir parte de la trama a partir de fuentes que siguen de cerca la investigación.
La cita fue en el country Campos de Ibarlucea, una localidad cercana a la ciudad de Rosario. El flamante matrimonio compuesto por Brisa Milagros L. F. y Esteban R., no debía estar allí. Ambos, marido y mujer, debían estar purgando prisión domiciliaria, en el marco de una causa por comercialización de marihuana. Habían sido detenidos por agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y la Justicia Federal de Rosario había dispuesto que permanezcan con arresto domiciliario en la casa que compartían en Rosario mientras se los investigaba.
Sin embargo, el casamiento se llevó a cabo, pero fuera de esa ciudad. A la fiesta en el country Campos de Ibarlucea asistieron numerosos comensales de los barrios la Granada, Las Flores y La Tablada, todas zonas de Rosario atravesadas por el narcotráfico. Se movilizaban en vehículos de alta gama en su gran mayoría, como el caso de las propias víctimas del triple crimen. Hasta hubo música en vivo con bandas musicales. Entre ellos figuraba el cantante de música tropical Sergio Torres, de la ciudad de Santa Fe, conocido por sus vínculos con integrantes de la banda de Los Monos. Al terminar la fiesta, uno de los invitados identificado como Iván Maximiliano Giménez (33) se retiró del lugar junto a su esposa, Erika Romero, y su pequeña hija Elena, de un año, a bordo del automóvil familiar, un Audi TT. Se dirigían a su domicilio en Rosario.
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