menu
search
Policiales Homicidio | Redes sociales | Santa Fe

Los chats que revelan cómo operaba la banda que asaltó y mató al empresario Oldani

Fueron expuestos en tribunales y esclarecieron el vínculo que tuvo Juan Manuel Ruffino –el chofer que trasladó a la banda– con Cristian Figueroa, que está acusado de asesinar al comerciante y que este martes quedó en prisión preventiva.

La causa que investiga el robo y asesinato del empresario Hugo Oldani, ocurrido el 11 de febrero, ventiló en tribunales una serie de chats que mantuvieron dos de los cuatro implicados que tiene el expediente judicial. Los mismos permitieron comprender que lo sucedido en calle La Rioja al 2400 no fue un hecho "al voleo", sino parte de un plan criminal organizado con anterioridad por los integrantes de la banda, que al menos desde enero cometía golpes delictivos en la ciudad de Santa Fe.

Este martes, la jueza de la Investigación Penal Preparatoria, Rosana Carrara, ordenó que el tercer detenido que tiene el caso, Cristian Figueroa, permanezca bajo la medida cautelar de prisión preventiva hasta tanto la causa avance al juicio oral y público. La resolución de la magistrada hizo lugar al pedido de la fiscal de la Unidad Especial de Homicidios, Cristina Ferraro, y del abogado querellante, José Mohamad, que durante el plazo de 40 minutos dejaron en claro porqué Figueroa, –que fue asistido leglamente por César Cello–, fue quien mató a Oldani con un tiro en el abdomen para poder asegurar un morral que robó junto a una mujer de las oficinas 29 y 30 de la galería Rivadavia.

Leer más ► Ordenaron la prisión preventiva para el tercer implicado en el homicidio de Oldani

El plato fuerte de la audiencia fue servido por la fiscal cuando expuso una serie de chat que mantuvieron Figueroa con el otro coimputado que tiene la causa: Juan Manuel Ruffino, el conductor del Toyota Corolla que trasladó a la banda hasta inmediaciones de donde se encontraba la empresa Oldani Turismo.

Caso Oldani Preventiva de Figueroa Fiscal y querella.jpg
Ferraro y el querellante Mohamad durante la audiencia.

Ferraro y el querellante Mohamad durante la audiencia.

Los diálogos fueron advertidos en un teléfono que era de Ruffino y que fue peritado por informáticos de la Agencia de Investigación Criminal. En los mismos, los investigadores lograron comprobar que Ruffino no solo mintió cuando un día después del crimen de Oldani se presentó en la Comisaría 16 de Recreo para decir que había trasladado a la banda con el fin de ganarse unos pesos -y que desconocía el plan que iban a realizar- sino que era parte activa de la organización. Una especie líder que además ponía su auto para la logística criminal.

Vínculo mutuo

Los chats descubiertos se remontan a principios de este año y evidenciaron que tanto Ruffino como Figueroa estaban interiorizados con el mundo del hampa al menos desde el 3 de enero. Hablaban de “trabajo” en clara alusión a cometer atracos.

Por ejemplo, en un audio de whatsapp Ruffino le dijo a Figueroa “vamos a hacer plata hoy y vamos a drogarnos, que pudra todo”. A lo que Figueroa contestó “olvídate gordo, como tiene que ser” y agregó “primero laburamos bien y acordate que nos vamos para arriba, yo sé por qué te lo digo”.

Leer más ► Comienza a cerrarse el círculo en el crimen de Hugo Oldani

Otro audio, del 29 de enero, destacó un mensaje donde Ruffino le dijo a Figueroa que “había que hacer algo para sacar dos o tres lucas para cada uno" porque no tenía plata "ni para la nafta" del Corolla.

Ruffino detenido por caso Oldani.jpg
Ruffino, el otro imputado que tiene la causa y que actualmente se encuentra detenido con prisión preventiva desde febrero.

Ruffino, el otro imputado que tiene la causa y que actualmente se encuentra detenido con prisión preventiva desde febrero.

En otro diálogo, ambos ladrones hablaban de robar un galpón que se encuentra en la zona de la Costanera este, cuyo interior es utilizado como depósito para aires acondicionados. “¿Vamos a darle esta noche?”, preguntó Figueroa y Ruffino contestó: “Vamos ver que onda, yo necesito plata, efectivo. Ni 100 pesos tengo en el bolsillo”.

Días después, los delincuentes –que seguían con la idea de asaltar el galpón– también apuntaron a robos menores. “Después vamos a ver el cierre de alguna carnicería para sacar alguna monedita porque no tengo ni un peso y mañana es el cumple de la otra y no tengo nada”. Finalmente, el 31 de enero, Figueroa le escribió a Ruffino “quiero un aire gordo” y este último le respondió: “y yo quiero plata, vamos a buscar el galpón ese”.

“Arrimale balinazos”

De las conversaciones se desprende además que Ruffino tenía “problemas” con personas del barrio Cabal que le tirotearon su casa del barrio Policial. En esa línea, Figueroa le dio una serie de consejos para terminar con esa tensa situación: que “boletee” a esas personas.

“Como consejo, arrimale balinazos. Pagas un remis polarizado y pasas por delante de la casa sin que te vean o mandas a uno y que te digan cuántos son y después vos caes en el tornado. Te bajas y le pegas a dos o tres”, aconsejó Figueroa.

Prófugo y sin lazos familiares

Los caminos que evidenciaron aún más que Figueroa participó del asalto y el posterior homicidio de Oldani condujeron a una pista cuya génesis surgió del propio entorno del imputado.

Es que una familiar del joven de 22 años explicó en sede judicial que Figueroa, días después del crimen –cuando los videos del asalto se habían viralizado por redes sociales– se contactó con su madre y le dijo que “algo había salido mal”, que “había perdido” y que se olvidaran de él.

Así ingresaron los delincuentes que asesinaron a Hugo Oldani

La postura del imputado claramente dejó al descubierto que desde el minuto cero tuvo el objetivo de fugarse y evadir la ley, sin intención alguna de colaborar con la Justicia.

Leer más ► Los hilos que ató la Fiscalía para dar con dos de los cuatro implicados que tiene el caso Oldani

De hecho, en un allanamiento que se efectuó el 25 de febrero, días después que Ruffino y Brian Nahuel Damiani hubieran quedado detenidos, miembros de la Agencia de Investigación Criminal allanaron la casa familiar de Figueroa donde éste residía con su madre (calle Brasil al 4100) pero el resultado fue negativo.

Tuvieron que pasar dos meses para que el joven de 22 años sea localizado en una vivienda de Gorostiaga al 3700 del barrio Los Hornos, donde se encontraba guarecido. ¿Quién lo "aguantaba"?, es la pregunta que persiste en los investigadores.