Sebastián Marset, el narco más buscado de Sudamérica, con causas judiciales y pedido de extradición de cuatro países –Bolivia, Uruguay, Paraguay y Estados Unidos– es un apasionado del fútbol. No solo como espectador, sino también como jugador. Esa afición lo llevó a romper los protocolos que debe tener un prófugo.
El jefe narco, oriundo de Uruguay, cuya sombra aparece detrás del cargamento de 400 kilos de cocaína que apareció en Chaco tras el accidente de una avioneta y de más de 40 toneladas de cocaína “exportadas por la hidrovía”, jugaba en un equipo de la B de Bolivia con el nombre falso de Luis Amorim (tenía un pasaporte apócrifo brasileño). Usaba la camiseta número 23 del club Los Leones El Torno, cuyos partidos se transmitían por Youtube. Al club le pagaba, según fuentes de la justicia paraguaya, más de 10.000 dólares por mes.
Vivía en una de las mansiones más grandes de Santa Cruz de la Sierra, de donde se fugó en una camioneta, una hora antes de que irrumpiera un gigantesco operativo de la Policía boliviana integrado por más de 2.200 efectivos. No es la primera vez que se escapa.
En octubre de 2021 huyó de Dubai, donde fue aprehendido con un pasaporte falso paraguayo, tras conseguir que la embajada uruguaya le diera documentación legal de su país de origen. Esto provocó un escándalo en Uruguay, que llevó a la renuncia en diciembre pasado de la vicecanciller Carolina Ache.
En Santa Cruz de la Sierra se detectó hace dos semanas que la avioneta que apareció en Chaco con casi 400 kilos de cocaína provenía de esa región, donde –según Gendarmería Nacional- hay un grupo logístico llamado Lima-Lobo que está sospechado de ser el responsable del traslado de este estupefaciente, que –de acuerdo a las hipótesis que se manejan- tenía como destino el puerto de Rosario para ser “exportada” a Europa. El clan Lima Lobo tiene contactos a través de operaciones de lavado de dinero con Marset, según informó la justicia paraguaya a AIRE.
Marset tiene pedidos de captura de cuatro países, como Uruguay, Paraguay y Bolivia, y también es requerido por Estados Unidos, a través de la DEA. Su aparición en Santa Cruz de la Sierra demuestra que sigue con las riendas del narcotráfico. Está acusado de ser uno de los autores intelectuales del crimen del fiscal paraguayo Marcelo Pecci, que fue ejecutado por sicarios colombianos y venezolanos el 10 de mayo de 2022 en la isla de Barú, en Colombia, donde se encontraba de luna de miel.
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También está sospechado de manejar el contrabando de cocaína por la hidrovía, donde se detectaron que desde los puertos cercanos a Asunción salieron más de 40 toneladas de cocaína desde 2021 que terminaron siendo incautadas en Bélgica y Holanda.
El narco uruguayo, que tiene tatuada en una de sus muñecas la sigla PCU (Primer Comando Uruguayo), habría ingresado a Bolivia, después del homicidio de Pecci, según señalaron este domingo las autoridades bolivianas. Marset había salido de Paraguay, donde estaba bajo la lupa del fiscal asesinado en el marco de una investigación por lavado de dinero, una de las más grandes de la historia de ese país, llamada a Ultranza PY.
Según informó el ministro de Gobierno de Bolivia Eduardo Castillo el sábado a la mañana, agentes de inteligencia de la Policía de ese país ubicaron a Marset junto a su esposa Gianina García Troche, de nacionalidad paraguaya, y sus tres hijos, en una mansión en Santa Cruz de la Sierra, pero logró evadir el operativo.
“Había efectivos policiales que estaban realizando un seguimiento a través de equipos de inteligencia y uno de los policías fue secuestrado por parte de esta organización criminal y liberado horas más tarde”, afirmó el ministro Del Castillo, que apuntó que la “sospecha es que aún permanece en Bolivia”.
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“Pedimos de manera muy fraterna a los medios de comunicación viralizar las imágenes de estas personas para que el pueblo boliviano pueda reconocerlos y proporcionarnos toda la información. Estamos seguros de que en las próximas horas lograremos la aprehensión de este narcotraficante”, indicó.
La Policía boliviana allanó ocho propiedades en Santa Cruz de la Sierra y se incautaron 17 fusiles, una pistola, 1.915 municiones, 28 cargadores para diversos tipos de armas, cuatro chalecos antibalas, una moto, 31 vehículos y cuatro cuadriciclos.
Según fuentes de la investigación en Paraguay, la oficina de la DEA de Asunción, tenía identificado que Marset operaba desde hacía por lo menos dos meses en Santa Cruz de la Sierra. La agencia norteamericana fue expulsada de Bolivia en 2008, por orden del entonces presidente Evo Morales, pero está tras los pasos de este narcotraficante que tenía su base en Asunción, y desde allí dominaba el tráfico de cocaína por la hidrovía.
De acuerdo a este relato, Marset salió de una de las cinco mansiones que tenía en Santa Cruz de la Sierra, acompañado de su esposa y sus tres hijos, una hora antes de que irrumpiera la policía boliviana. Lo hizo sin ningún problema ni premura.
El jefe narco huyó en una camioneta Land Cruiser color crema rumbo al norte, hacia Cochabamba, la región donde se encuentra El Chapare, donde está la base de la producción de cocaína en ese país. Esa información la confirmó el ministro del Interior de Paraguay Federico González.
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Marset tenía en ese momento a su disposición un ejército propio de custodios que en su fuga secuestraron a un policía, que luego liberaron. Después inexplicablemente las fuerzas de seguridad boliviana perdieron el rastro. Se presume que en esa zona el narcotraficante uruguayo podría haber tomado un vuelo en alguna de las pistas clandestinas que existen en esa región, para escapar a otro país.
Marset tiene vínculos en Bolivia con el clan Lima Lobo, que está sospechado de ser uno de los operadores de la avioneta que se accidentó en Chaco hace dos semanas, donde se secuestraron 400 kilos de cocaína.
La justicia paraguaya comprobó que Mercedes Duarte ‘Merchi’, mano derecha de Marset, recibió sumas millonarias de Lima Lobo. Esta mujer está ligada, de acuerdo a las investigaciones en la causa A Ultranza PY, la más grande de lavado de dinero en Paraguay, que investigaba el fallecido fiscal Marcelo Pecci, con Misael Nallar, yerno de Lima Lobo. Este hombre, con fuertes relaciones con el poder, está detenido tras ser acusado de matar a tres policías en Bolivia, un caso que tuvo una fuerte repercusión.
En esa causa que instruyó el fiscal asesinado se realizaron más de cien allanamientos y la incautación de más de 100 millones de dólares, 98 propiedades, 28 vehículos, diez avionetas, un helicóptero, 41 tractores, 48 motos y siete embarcaciones. Además, el fiscal Pecci antes de ser asesinado ordenó la captura de cinco hermanos del clan Insfran, que tienen fuertes vínculos con el gobierno paraguayo.
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