lunes 6 de abril de 2020
Policiales | Santa Fe | Coronda | coronavirus

La crisis de las cárceles de Santa Fe se transformó en una bomba de tiempo

Los motines y disturbios que estallaron en Las Flores y Coronda ponen al descubierto un problema anterior a la pandemia: una sobrepoblación carcelaria de más de 1.000 internos que viven en condiciones inhumanas. Las bandas que controlan pabellones enteros son un peligro a la seguridad.

Las cárceles en Santa Fe están desbordadas desde hace tiempo, con una sobrepoblación carcelaria de más de 1.000 internos en los tres penales más grandes de la provincia, como Piñero, Coronda y Las Flores. Ahora la pandemia del coronavirus hizo visible un problema que desde hace tiempo representaba una amenaza; era una bomba de tiempo, no sólo por las condiciones en que están detenidas 6.667 personas en penales que tienen una capacidad máxima para 5.758, sino también porque la problemática del delito en las calles, con la narcocriminalidad como eje, dividió dentro de los penales a las organizaciones criminales que siguieron con el control de los negocios ilícitos tras las rejas. Ese poder acumulado es difícil de romper cuando se hizo tan sólido detrás de los muros.

Algunas bandas se fortalecieron dentro de las cárceles. Los Monos, por dar un ejemplo, siguen al frente de un negocio millonario dentro de la cárcel de Piñero, donde ejercen el control de dos pabellones, y tienen la protección del Estado. Esa prisión ubicada en el sur de la provincia fue donde menos disturbios hubo. Hasta ahora persisten los pactos. El dinero logra romper las prohibiciones, las normas y reglamentaciones.

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Explotaron los más débiles del sistema carcelario, los internos de Las Flores, en su mayoría presos reincidentes, pobres, que no tienen dinero para corromper grandes estructuras. La mayoría atravesados por problemas de salud como la adicción a las drogas, que entraron en una desenfrenada desesperación luego de que se interrumpiera el ingreso de las visitas y la comida al penal. A través de esos canales ingresa la droga y el dinero al menudeo.

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Los destrozos en el penal de Coronda también fueron muy importantes durante el motín.

Los destrozos en el penal de Coronda también fueron muy importantes durante el motín.

Aunque en Santa Fe hay problemas puntuales, por el estado calamitoso de las cárceles, saturadas de presos que viven en condiciones “inhumanas”, como describió la defensora pública Jaquelina Balangione, la pandemia puso en el foco en varias partes del mundo a las cárceles como síntomas de conflicto. Es un alerta generalizada, sobre todo en los países en donde las cárceles, como en Argentina, están habitadas por pobres y marginales.

“En este momento es crucial solucionar la sobrepoblación carcelaria”, apuntó Jaquelina Balangione y detalló que “hay capacidad para 5.758 internos y actualmente hay 6.667”.

El miércoles la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, pidió a los gobiernos que tomen medidas urgentes para proteger la salud y la seguridad de las personas que se encuentran detenidas o recluidas en otras instalaciones cerradas, como parte de los esfuerzos generales que se llevan a cabo para frenar la pandemia del COVID-19.

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Hasta ahora no hay ningún interno ni agente del Servicio Penitenciario infectado con coronavirus. El reclamo de los internos, que comenzó en la cárcel de Coronda -donde murió el interno Alen Montenegro, miembro de la barrabrava de Colón- y se expandió casi al mismo tiempo a Las Flores, surgió porque los reclusos reclamaban mayores medidas de higiene y sanidad en los pabellones ante el peligro de contagio de coronavirus.

Los motines estallaron un día después de que ingresara un hábeas corpus presentado por el Servicio Público Provincial de Defensa Penal, que denunció "deficiencias que vulneran los derechos humanos" e "incumplimiento de las medidas sanitarias que debieran ser adoptadas en el marco de la pandemia".

El martes a la tarde la jueza penal de Santa Fe, Susana Luna, ordenó a las autoridades del Servicio Penitenciario provincial que lleve a cabo una batería de medidas sanitarias para prevenir la circulación del coronavirus en los establecimientos carcelarios.

Cárcel de Las Flores día después de motines
Los destrozos en la Cárcel de Las Flores son muy significativos: los presos arrasaron con las instalaciones eléctricas, las cañerías y destruyeron distintas salas.

Los destrozos en la Cárcel de Las Flores son muy significativos: los presos arrasaron con las instalaciones eléctricas, las cañerías y destruyeron distintas salas.

Los presos de Las Flores denunciaban este miércoles que no habían ingresado los “bagayos”, los bultos con alimentos. A la madrugada del jueves hubo más disturbios en Coronda. Los presos no tenían agua ni para poder hidratarse. El penal de Las Flores quedó totalmente destruido tras el motín. Rompieron cañerías y toda la instalación eléctrica. Los reclusos no sólo incendiaron parte de los pabellones, sino también saquearon y quemaron la farmacia, la enfermería, la escuela y las salas laborales. Y mataron a cuatro internos del pabellón de delitos sexuales.

La titular del Servicio Público Provincial de la Defensa Penal provincial, Jaquelina Balangione, señaló: “La grave situación de las cárceles de Santa Fe la venimos denunciando hace tiempo, con una sobrepoblación de más de 1.000 internos, pero que ahora se suma a la crisis del coronavirus”. “La vida en los penales es inhumana, con condiciones de hacinamiento e insalubridad que en este momento suman mayor gravedad”, afirmó la funcionaria, que pidió a los fiscales y jueces de Santa Fe que aceleren instancias para descongestionar las cárceles, a través de detenciones domiciliarias, salidas transitorias y libertad condicional. “En este momento es crucial solucionar la sobrepoblación carcelaria”, apuntó y detalló que “hay capacidad para 5.758 internos y actualmente hay 6.667”.

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El foco de la tensión está en la cárcel de Las Flores, donde se produjo el motín más violento donde fueron asesinados cuatro internos de uno de los dos pabellones de internos de delitos sexuales. Los efectivos policiales y del Servicio Penitenciario encontraron tres cuerpos totalmente carbonizados. Pero la preocupación de los funcionarios del gobierno también está sobre las dos cárceles más grandes, como la de Coronda y Piñero.

La cárcel más sobrepoblada es la Unidad N°11 de Piñero, a 20 kilómetros de Rosario, donde están alojados 2.030 internos en un penal que tiene 1452 plazas.

El primero es un penal histórico, inaugurado en 1933, en una localidad que está ubicada a 60 kilómetros al sur de la ciudad de Santa Fe. El 12 de abril de 2005 se produjo un sangriento motín que provocó la muerte a 15 internos. Fue una pelea entre presos rosarinos y santafesinos. Desde ese momento la cárcel está dividida por la procedencia de cada interno, si es de Rosario está alojado en los pabellones del ala sur y si es de Santa Fe en el norte. En una requisa que hizo el GEOP este miércoles a la mañana en el sector santafesino encontraron decenas de herramientas y uniformes del Servicio Penitenciario, por lo que sospechan que Los Leiva, una banda que lideraba la barrabrava de Colón, estaban buscando escapar si el motín persistía.

Durante la revuelta del lunes se observó un movimiento extraño dentro de la cárcel, según advirtió Acuña. Los presos del norte, es decir, los santafesinos cruzaron por los techos al sur no para enfrentarse con los rosarinos sino para que se sumaran al motín. Incluso, según afirmó el secretario de Asuntos Penitenciarios Walter Gálvez, investigan si hubo coordinación entre los presos de los penales de Coronda y Las Flores para iniciar el motín.

La cárcel más sobrepoblada es la Unidad N°11 de Piñero, a 20 kilómetros de Rosario, donde están alojados 2.030 internos en un penal que tiene 1452 plazas. Allí están detenidos los jefes narco de gran parte de las bandas más grandes, como Los Monos, Funes, Alvarado, entre otros. Allí se produjeron disturbios en dos pabellones pero la situación siempre estuvo bajo control.

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